Adviento, actitud de búsqueda

YO ESTOY AQUÍ (1º Domingo de Adviento C, Lc 21,25-28.34-36)

Por Peter Nguyen svd

Llegamos al tiempo de adviento, renovamos la vida y nuestra madre iglesia nos invita a realizarlo con dos actividades importantes: la esperanza y la preparación.

Nos preguntamos: ¿a quién estamos esperando? La historia de la salvación dice que hace miles de años Dios nos dio una promesa, él iba a enviar un salvador a este mundo para salvar a la humanidad. La verdad es que el salvador ya vino, es Jesús, y cada año festejamos su nacimiento. La Esperanza es propia del hombre, somos un ser histórico, desde que nacemos caminamos hacia delante. La espera de lo bueno, de lo mejor, estimula y hace desarrollar la actividad. Jesús nos dejó un camino de salvación, tenemos que preparar su camino.

Entonces: ¿Cómo preparamos nuestra vida para recibir a nuestro salvador?

El Señor vino, viene y vendrá. Si vivimos vigilantes, estaremos preparados para las venidas del Señor. Porque el Señor vino por medio de María, en la llegada histórica de la encarnación. El Señor viene también todos los días y de muchas maneras, en los sacramentos, en la palabra, en el hermano. Son las repeticiones necesarias para que estemos preparados.

El Señor vendrá al final de los tiempos. Las advertencias que Jesús nos da en el evangelio ya sucedieron, están sucediendo y van a suceder en el futuro, para la comunidad y para cada persona. Es importante como lo recibamos. ¿Quiénes pueden levantar la cabeza cuando vendrá Señor? Los que practican las enseñanzas de Jesús.

El evangelio es siempre buena noticia. Sin embargo, hay que perseverar y seguir creyendo que el amor de Dios es más fuerte que la muerte. No temamos a nada cuando el Señor venga en su gloria, nos llevará a la mesa de sus amigos en el banquete celestial.

Thuc Van Peter Nguyen, svd
Parroquia San Cayetano, Palpalá – Jujuy