Anunciar a Jesús sin dudas ni miedos

YO ESTOY AQUÍ (2º Pascua C – Juan 20,19-31 / Hechos 5,12-16 / Apocalipsis 1,9-13.17-19)

En el evangelio del domingo vemos la aparición de Jesús Resucitado a los apóstoles. Juan nos dice, que tras la muerte de Jesús, los discípulos se encontraban reunidos y encerrados en una casa, con tristeza y temor por lo que les podrían hacer los judíos. Con ciertas dudas con respecto a la resurrección de Jesús. Jesús se les aparece, les da la paz y sus rostros se llenan de alegría, Jesús ha resucitado. Les da también la misión de que continúen con la obra que le había encomendado su Padre, para lo cual les sopla su Espíritu, así les infunde la fortaleza necesaria que les permita salir a anunciar la Buena Noticia.

Hoy Jesús también nos envía a anunciar su resurrección con la fuerza del Espíritu Santo, el mismo que transformó el miedo de los discípulos en paz, el pesimismo en alegría. Con miedo no es posible transmitir el amor de Jesús ni la esperanza. Muchas veces estamos aturdidos con lo que pasa a nuestro alrededor, problemas económicos, familiares, en el trabajo, en el estudio, no tenemos tiempo, no nos hacemos el tiempo para estar con el Señor, hacemos oído sordo, no lo escuchamos. ¿Preguntémonos si estamos dispuestos a aceptar su mandato, o aún sentimos miedo?

En otro pasaje del Evangelio, aparece Tomás, que no estaba con los discípulos cuando se les apareció Jesús y no les cree sobre su aparición, necesita ver para creer. Jesús se les aparece nuevamente y le hace tocar a Tomás sus llagas, experiencia que desemboca en una auténtica confesión de fe diciendo “Señor mío y Dios mío”. Jesús también declara “felices a los que creen sin haber visto”. Tomás es una persona como cualquiera de nosotros, con dudas y miedos, en él vemos reflejadas nuestras dificultades para creer, cuántas veces dudamos. Pero también nos sentimos felices de “creer sin ver”, sin embargo, necesitamos ser fortalecidos en nuestra fe, necesitamos del Espíritu liberador de Jesús para poder ser sus testigos.

Qué importante es pertenecer a una comunidad para vivir la experiencia pascual, ese paso de la muerte a la vida, de la resignación a la acción, de la indiferencia a la solidaridad, de la queja a la búsqueda de soluciones, del rencor al perdón. Una comunidad donde vivir nuestras dudas y ayudarnos a superarlas y seguir creciendo, madurando nuestra fe.

Jesús nos invita a cada uno de nosotros a su encuentro, un encuentro transformador, renovador y que seamos mensajeros de su amor y paz. La resurrección de Jesús marca el inicio de un nuevo camino, el camino de la esperanza, el camino de la vuelta a la vida. Creer en la resurrección es la confianza en que la paz de Jesús y el don del Espíritu Santo permanecerán con nosotros para siempre. Que la alegría de llevar a Jesús en nuestro corazón, sea reflejada en nuestras acciones.

Alejandra Scaglione
Parroquia San José, Crespo-Entre Ríos