Bodas de Oro sacerdotales en Colonia Hinojo

Pedro Simon SVD

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El domingo 14 de diciembre de 2008 la Colonia Hinojo vivió un día de Jubilo, uno de sus hijos, el P. Pedro Simon, había cumplido 50 años de sacerdocio en el mes de septiembre, y vino a celebrarlos con su gente. Además, lo acompañaron el obispo diocesano (de Azul), hermanos de Congregación, las Hermanas Siervas del Espíritu Santo del lugar y sacerdotes diocesanos.

Al ser entrevistado, el Padre Pedro Simon, nos deja su testimonio.

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Pedro, ¿Qué lectura haces de tus 50 años en el ministerio sacerdotal?

En estos cincuenta años como misionero en Japón he dedicado mi vida a la juventud, y siento que he hecho lo que debía hacer o que podía hacer. Un Superior General, el entonces P. Juan Schütte, me habló de esta manera: “Pedro -me dijo-, tú vas a Japón, estudiarás previamente en Estados Unidos, y vas a dar clases de cristianismo en Japón y recuerda, que si tú lo haces no sólo con la cabeza sino con el corazón, yo estoy seguro que tendrás éxito. Pero fíjate que la juventud exige, dedícales tiempo, escúchalos”. Y así fue, porque en los primeros años que estuve en la Universidad tuve éxito y muchos me cuestionaron la manera de acercarme a los estudiantes; y este éxito se lo debo también al apoyo de mis abuelos y a mis padres, a quienes les pedí que recen por mí. Y esto tengo que agradecer hoy; a las tías y sobrinos, y al Pueblo de Hinojo, les doy muchísimas gracias, porque varios ya han fallecido y otros, que aún viven, me ayudan en la misión.

Y volviendo un poco al Japón, enseñaste Cristianismo, ¿cómo evolucionó en estos años y cómo se encuentra ahora la realidad de fe allá?

Cuando llegué a Japón, en realidad el cristianismo existía, pero más bien en la zona donde predicó San Francisco Javier, en zonas como Nagasaki. Existía pero no había una fe muy profunda. En el año 1981, con la visita del Papa Juan Pablo II, se creó un ambiente particular; él se movió con entusiasmo, lloró frente al memorial en Hiroshima y en Nagasaki donde había más cristianos. Esos cristianos murieron casi todos, eran 26.000 católicos que la explosión atómica privó de la vida. Desde entonces, con esta visita hemos avanzado y en los últimos años nuestras comunidades han crecido, pero aún son pocas comparado con Corea del Sur donde el cristianismo tiene una historia de 400 años y está más enraizado en el pueblo, un tercio es cristiano. En Japón el budismo es muy radical pero no se opone a la Iglesia Católica, ellos dicen que vayamos a cualquier pueblo y que seremos bien recibidos, y se alegran por el progreso del cristianismo.

¿Cómo se da, entre el cristianismo y el histórico y tradicional budismo, un diálogo con la ciencia, la tecnología y el avance impresionante del Japón en esos terrenos?

Recibimiento en su pueblo natal de Hinojo, en un carruaje típico de la época de la colectividad de los Alemanes del Volga. En el cartel de fondo se lee: "¡Felicidades" Bienvenido al pueblo natal.

Yo creo que con este tema entramos en el campo de la educación, y nosotros los misioneros del Verbo Divino tuvimos la suerte que nuestros fundadores, los pioneros, han levantado inmediatamente escuelas, porque sería difícil acceder a las clases más altas sin ellas; y se levantaron escuelas medias para niñas y muchachos, y más tarde, en 1949, se levantó la Universidad, diez años antes de que yo llegara. Y nosotros tratamos de estar en la avanzada, adaptando la Universidad al momento importante en Japón, por ejemplo, cuando yo fui rector, con Toyota implementamos la Facultad que llamamos Técnica de la Construcción, y más tarde la llamamos la Facultad Motriz Toyota. Y nosotros en la Universidad exigimos que todos tienen que estudiar cristianismo, y no hay ninguna dificultad de parte de los estudiantes, ellos van a elegir las Facultades y aceptan las clases de religión, aunque sean budistas que hoy son budistas no practicantes, pero nos abre un camino al bautismo de la clase dirigente en el campo económico, con eso abrimos nuevos caminos. Por ejemplo, el día en que abrimos un Jardín de Infantes en cualquier parroquia nuestra, no hay ninguna oposición de parte de las madres a participar de las clases de cristianismo, y muchas se hacen cristianas; y ellos quieren hacer negocios con Europa y Estadas Unidos y si pueden decir que son cristianos o católicos, se les abre la puerta a un nuevo mundo.

Esto en el aspecto educativo, que es tan denso, y otra pregunta: en la perspectiva de pastoral de grupos y pastoral parroquial ¿qué panorama tienen?

En ese aspecto en la pastoral, en Nagoya hay muchas parroquias, pero el Verbo tiene solamente cuatro, y son en una ciudad de casi cinco millones de habitantes con los alrededores. ¿Y qué pasa? Disfrutamos de un sistema de ayudarnos unos a otros, compartiendo instalaciones, como campo de deportes, y hacemos un trabajo en conjunto buscando la conversión al cristianismo.

¿Y qué pasa con el panorama de los nuevos movimientos religiosos, entre budismo, shintoismo y cristianismo? ¿se dan movimientos con cierto sensacionalismo?

Desde hace diez años formamos grupos como en Nagoya, por ejemplo, para rezar por la paz del mundo y en ellos se reúnen todas las religiones, ahí cada uno con los vestidos típicos llenamos la iglesia y rezamos por los problemas que hacen a la paz en todo el mundo y cada grupo reza de acuerdo a lo que tiene preparado o asignado, y a veces me han corrido las lágrimas porque nos sentimos Uno, y no lo hacemos solamente en la catedral, sino que vamos a templos protestantes o budistas, eso cada año, y allí nos reunimos miles de gente y cada uno habla de sus temas y el recurrente es que Japón tiene un problema, que es el olvido de Dios, y todos decimos que tenemos que volver a Dios. Y así nuestros corazones se sienten aunados.

Emociona la memoria de los mártires, como en Corea, y mencionaste los de Hiroshima y Nagasaki y el crecimiento de las iglesias está en este soporte, ¿hay un tipo de memoria en la Iglesia católica?

Mencioné Nagasaki, pero a lo largo de la historia hay un inicio auspicioso con San Francisco Javier que llega hasta la corte y hubo muchas conversiones, pero después el budismo reaccionó terriblemente y empezaron los martirios, y los nuevos gobernantes no querían saber nada del cristianismo y en casi todo Japón hubo martirios, y muchos de ellos son santos reconocidos, tenemos más de 180, y les levantamos templos pero al estilo japonés, los hacemos también a lo largo de los recorridos turísticos, y así como los japoneses visitan a sus muertos, nosotros a nuestros santos y los budistas aceptan y reconocen las barbaridades cometidas hace cuatrocientos años.

¿Qué les dices a los lectores de Misiones en el mundo?

Que sigan interesándose por las cosas que se van sucediendo, pero tenemos que tener abierta nuestra mente y orar por lo que está sucediendo en todo el mundo, especialmente en los lugares en que se sufre. ¡Gracias! ¡Gracias!

Entrevistó: Reinaldo Zbrun SVD

(Fuente: “Misiones en el Mundo” Nº 78)