Comunidad María Auxiliadora

Fiesta Patronal – Garupá, 24 de Mayo de 2010

Verdaderamente este año ha sido muy especial. 75 años que comenzó la «Comunidad María Auxiliadora». Como dijo el Sr. Obispo en su homilía, Mons. Juan Rubén Martínez, la Virgen Madre es siempre Auxiliadora de sus hijos. Pensamiento, que aclaró al recordar la actitud de la Madre ante el hijo en las bodas de Caná al citar sus palabras: «hagan todo lo que él les diga».

Antes de que comenzaran los preparativos inmediatos para la fiesta patronal, se preparó, como cada año, el grupo misionero de «María Auxiliadora», que recorrería todos los barrios del Garupá centro. Este año cambió un poco la idea de hacer misión. No fueron tanto a rezar un rosario, cuanto a contrastar la fe personal con la fe de las familias que visitaban, dialogar con ellas sobre la práctica de la fe que cada uno vive, y si hubiere lugar de una oración espontánea, hacerla con la familia. Comentarios y experiencias riquísimas, tanto para el grupo misionero como para las familias visitadas.

Se constató, que la fe la tiene la gente, pero son reacios a compartirla en la comunidad eclesial. ¿Las causas? Unas son para reflexionarlas, y otras, son las de la religión del gusto y del disgusto, del tengo ganas y no tengo ganas, me gusta y no me gusta…, o, ya me preocuparé de esas cosas. La pregunta que surge siempre ¿Qué hacer? Seguir la misión, este es el pedido del Maestro y de la Madre. Ellos sabrán cuándo los ciegos verán, cuándo los tullidos caminarán, cuándo los leprosos se curarán, cuándo los muertos resucitarán…. A nosotros nos toca sembrar, y sembrar buena semilla con nuestro testimonio de fe.

Fueron varios los encuentros del «equipo pastoral» para definir la fiesta de la Virgen «María Auxiliadora» este año, dado el motivo de las «bodas de diamante» de la Comunidad. Un camino recorrido, lleno de recuerdos, sacrificios y esperanzas, así es como puedo resumir esos encuentros, pues sería largo comentar las cosas que escuche. Pero, algo quiero comentar. Una idea que me pareció muy conmovedora y a la vez profunda, fue la memoria que hicieron de todos los sacerdotes y seminaristas que pasaron por la comunidad a compartir la misma fe y el mismo cariño a la misma Madre. Significativa fue la observación y el comentario sobre el apostolado sacerdotal de todos aquellos sacerdotes que habían pasado por la Comunidad y les habían enriquecido al compartir la misma fe y el mismo cariño y amor a la Virgen Madre. Cómo se sentían agradecidos a tantos sacerdotes, que, procedentes de tantos países, traían la devoción y el mismo amor a la Madre de Dios como ellos lo sentían por «su María Auxiliadora».

Cada día de la novena fue invitado uno de los sacerdotes que habían pasado por la capilla para celebrar juntos, una vez más, la devoción a la Virgen María. Los temas elegidos para la novena fueron los que estos momentos más preocupan a todos: evangelización y misión, discípulos misioneros, comunidad abierta a la misión y a la evangelización… Si alguna cosas tengo que decir es, que me pareció que este año asistió menos gente que años anteriores. Puede ser que estoy equivocado, pero es mi impresión.

Fueron pasando los días de la novena y, por fin, llegamos a las vísperas. No puedo dejar pasar, sin recordarlo, el fogón juvenil que se realizó a nivel parroquial. Los jóvenes han tomado esta iniciativa de hacer un fogón juvenil en las vísperas de las fiestas patronales de todas las comunidades que componen la Parroquia Nrta. Sra. de Luján. Como estábamos acercándonos a la fiesta de Pentecostés, se realizó, primeramente, en la misma capilla, una celebración recordando este acontecimiento eclesial, para luego, bajar a la pista con las velas encendidas, con la luz en los ojos y el fuego del Espíritu en el corazón a divertirse y presentar cada Comunidad los números recreativos preparados para tal evento.

Por fin llega el día esperado. Bombas a las 6 de la mañana y Misa de la Aurora para los «servidores de la fiesta económica». Después, todo es movimiento, para que a la hora indicada, la gente pueda degustar los ricos manjares que, solamente la gente de pueblo sabe preparar, esas personas que no han estudiado repostería, pero…, qué rico asado, qué rico locro, qué sabrosazas empanadas, y, qué decir de los dulces, tortas, pastelitos de María Auxiliadora,… No hay palabras. A las 10 de la mañana la misa de los ancianos y enfermos con la presencia del P. Bronislao Lagoki.

Pasamos un día espléndido, pero, a media tarde, un rato antes de iniciar la procesión, María Auxiliadora, patrona del agro, nos mandó una buena lluvia. La Virgen no quiere salir este año a la calle. Así le escuche decir a la gente. Posiblemente no quiso opacar el bicentenario. No hubo procesión, pero la gente se desquitó con la solemne misa presidida por el Señor Obispo Mons. Juan Rubén Martínez, acompañado de varios sacerdotes.

Finalmente, la Familia Vicente agasajó al Señor Obispo y sus acompañantes con una picadita… que se prolongaba y se prolongaba y no se terminaba. ¡Gracias!

Hasta la próxima.

José (Pepe) del Bosque, SVD
Párroco.