De la inculturación a la interculturalidad

Artículo del mes, octubre 2015

Con esta reflexión podemos intentar salir de nuestro refugio, ampliar el horizonte, saber incorporar todo lo de bueno, bello y verdadero que se nos ofrece y que juntos podemos descubrir en la comunicación y en la convivencia con lo diverso y diferente.

La interculturalidad, como don y tarea-riqueza y desafío, nos conduce a un nuevo modo de posicionarnos y relacionarnos con los demás en respeto, aprecio, tolerancia e inclusión. Nos ayuda a relativizar las propias concepciones para abrimos a las de los demás que nos ayudan a ver los límites y alcances de nuestras estructuras de pensamiento y acción. Así podemos redimensionar y contrastar nuestros enfoques y planteos, nuestros temores y prejuicios, nuestros deseos y expectativas.

La interculturalidad nos abre a un nuevo camino, pero nos requiere la actitud de conversión para aceptar al otro, con todas las consecuencias, y para ofrecer los propios dones con generosidad sin presunción ni infravaloración.

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