Dios de la vida

YO ESTOY AQUÍ (32º Domingo C – Lucas 20,27-38 / 2Macabeos 7,1-2.9-14 / 2Tesalonicenses 2,16-3,5)

 

En nuestro Evangelio de hoy, los saduceos le preguntan a Jesús acerca de la resurrección, pero no entienden de qué está hablando Jesús, y realmente no quieren obtenerlo de su mundo de dominar las posiciones del poder civil y religioso. En primer lugar, los saduceos no creían en la resurrección, ni en los ángeles ni en el espíritu; negaban la supervivencia personal individual más allá de la muerte o la inmortalidad. Por lo tanto, para los saduceos, la continuidad y la supervivencia llegaron a través de la progenie, la familia, el clan, y la tribu. Practicaron el matrimonio levita descrito en Deuteronomio 25,5-10, para proporcionar un heredero después de que el esposo había fallecido.

La respuesta de Jesús al Saduceo afirma que están haciendo suposiciones falsas de que la vida resucitada está en completa continuidad con nuestra vida en la tierra. El cielo no es una sucesión interminable de días en el calendario, sino algo más como el momento supremo de satisfacción.

El cuerpo es un medio de comunicación. La comunicación personal más intensa posible es la que ocurre entre dos personas casadas: intimidad sexual, psicológica y personal. Dadas las limitaciones y restricciones de nuestros cuerpos aquí abajo, este tipo de intimidad sólo es posible con otra persona en el matrimonio.

El pensamiento de Jesús sobre el estado celestial también involucra un cuerpo, pero un cuerpo transformado, transfigurado y elevado, lo que San Pablo llamó un cuerpo espiritual. Todavía es un medio de comunicación, pero ahora es tan intenso y espiritualizado que puede mediar una comunión íntima con todos los que aman al Señor. No somos menos que corporales en el cielo, somos súper corporales.

Nos comunicamos más extensamente y más íntimamente, y con todos. Por lo tanto, en el cielo no se nos da a una persona en el matrimonio, sino a todos. Todo esto queda claro en la resurrección de Jesús de entre los muertos. En esencia, experimentaremos un nivel matrimonial de intimidad con todos en el cielo, un estado que sólo somos capaces de alcanzar con una persona en este mundo.

P. Juan Marcos Veloso svd
Colegio del Salvador-Jujuy