El Domingo, la Pascua de cada semana

Querida Familia Parroquial,

Después de un mes llegamos de nuevo con nuestra carta a sus hogares. Por eso reciban nuestro cordial saludo. Que Cristo resucitado llene sus corazones de paz y les permita experimentar la alegría pascual que nace de la certeza que él venció1 todos los males con su resurrección y nos hace partícipes de su victoria en cuanto nos abrimos a su presencia y seguimos su camino.

Las últimas semanas fueron muy intensas en diversos acontecimientos. El camino de la conversión que iniciamos el Miércoles de Ceniza alcanzó su cumbre en las celebraciones de la Semana Santa. Primero acompañamos a Cristo en su entrada triunfal a Jerusalén, luego la Última Cena, en el Huerto y en la Cruz para llegar así a la fiesta mayor de los cristianos: la Pascua de la Resurrección, cuando hemos renovado las promesas bautismales, renunciando una vez más al mal y confesándonos cristianos.

Me llena de alegría el bautismo de unos 40 catecúmenos que a lo largo de un año se preparaban con mucho esmero, participando en los encuentros de catequesis para convertirse en hijos de Dios y miembros de la Iglesia. Les deseo que sigan firmes en la fe y experimenten cada día la plenitud de la vida que nos regala Cristo.

Quiero felicitar a los jóvenes que el Domingo de Ramos participaron con mucho entusiasmo en la Jornada Mundial de Juventud, como también a los que prepararon las representaciones de la. Última Cena y del Vía Crucis y participaron de la Pascua Joven.

Hay, sin embargo, algo que me preocupa mucho. Es el hecho de que no se nota la misma participación en las misas de cada Domingo. Hay muchos cristiano que se olvidan que cada Domingo celebramos el Día del Señor y cada Domingo Cristo nos invita a su banquete (Santa Misa). Faltar sin justa causa es un grave pecado hacia Dios y hacia la Iglesia.

Por eso insisto y exhorto a toda la comunidad, y ante todo a los que hacen la Catequesis de Comunión y Confirmación, de valorar el día del Señor y de participar en la Eucaristía. En ella se quedó Cristo vivo y en ella alimenta nuestra fe con su Palabra y su Cuerpo.

¡Felices Pascuas!

P. Adán, SVD

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FUENTE: Boletín Parroquial “Carta a los cristianos de la Parroquia Verbo Divino” Nº 77