El Espíritu acompaña a la comunidad

A través de una mirada retrospectiva, podrá advertirse con claridad meridiana a presencia y la acción del Espíritu Santo en nuestra comunidad parroquial de Cristo Rey. Y ello es así, porque resalta a simple vista la corriente misionera despertada con fuerza inusitada desde hace ya algunos años, cuyo objetivo fundamental es llegar con la Palabra de Jesús y su estilo de vida, a aquellas personas alejadas por múltiples motivos de todo lo que hace a la vida cristiana en comunidad.

Hemos buscado seguir fortaleciendo diferentes estrategias para continuar encaminándonos al objetivo mencionado. La parroquia está dividida en cuatro zonas, comenzando a florecer poco a poco en ellas, las celebraciones en las casas de familla y naciendo como consecuencia de ello, una fuente de intercomunicación vecinal, a nivel personal y de instituciones diversas (clubes, hogares de ancianos, de día, colegios, etc.) en un marco de fraternidad y alegría.

Con el correr del tiempo se sucedieron cambio internos (párrocos) y externos (socio-económicos) que obligaron a un reacomodamiento, siempre sin perder de vista que el objetivo fundamental era hacer que el Evangelio de Jesús respondiera a la realidad que nos tocaba.

En medio de este proceso, la presencia del Espíritu se advierte nuevamente. Por ejemplo, vaya destacar el fortalecimiento de la pastoral para los enfermos, la relación parroquia-colegio, y de manera especial la presencia de adolescentes y jóvenes, que en la actualidad, con su trabajo permanente y participativo, le han dado a la vida de la comunidad una tónica especial, advertida, disfrutada y protegida por muchos adultos.

Pero la acción del Espíritu Santo notoria al hacer de los jóvenes sus instrumentos, viene quedando plasmada en el proceso ecuménico generado a través de ellos, mediante la concreción ya de dos jornadas deportivas interparroquiales y ecuménicas. Esto posibilitó el encuentro de más de 300 jóvenes cristianos católicos y evangelistas, de sacerdotes y pastores, de familias y amigos; no sólo en los juegos sino en los almuerzos comunitarios, fogones, etc. Y ha sido apoyada por la pastoral juvenil de la diócesis de Córdoba.

Son muchos aún los desafíos, pero las características de esta comunidad, especialmente su espíritu activo y alegre, generan un clima de confianza, de esperanza y de convicción en cuanto a trasmitir el Evangelio del Señor, para ayudar al crecimiento creativo y personal, en ésta, nuestra querida comunidad de Cristo Rey.

Fuente: “Entre Hermanos”, Junio-Agosto 2005