El flagelo de la pobreza

171016El 17 de octubre se recuerda el “Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza”, y que desde su declaración en 1993 por la Asamblea General de las Naciones Unidas (ONU), tiene el propósito de promover mayor conciencia sobre las necesidades de erradicar la pobreza y la indigencia en todos los países, en particular en los países en desarrollo.

Hace un par de semanas hemos sido sorprendidos como argentinos con la noticia de que en nuestra Patria uno de cada tres hermanos nuestros viven en situación de pobreza y padecen necesidades. Más allá de quedarnos en la sorpresa y el escándalo, considero que es una oportunidad para unirnos, buscando soluciones y respuestas a favor de tantos hermanos, que padecen situaciones de pobreza y marginalidad.

Frente a este informe, que pone en el tapete la pobreza, hemos visto actitudes y respuestas muy variadas de los distintos sectores de nuestra sociedad. Una buena parte de ella trata de encontrar un culpable de esta situación que nos golpea: algunos creen que es el resultado de la mala gestión del pasado, otros la atribuyen al gobierno actual, otros a las empresas, a la inflación, a la crisis económica, etc. Pero la realidad, es que cuando más nos quedamos en esta actitud más se alejarán las soluciones, porque el camino de superación de la pobreza y marginalidad, depende de una búsqueda de soluciones entre todos, haciéndonos responsables del bienestar de todos.

La pobreza tiene su impacto en todas las dimensiones de la vida y de la sociedad, y cuando miramos la realidad nos damos cuenta de la necesidad de un verdadero compromiso de todos. En la humanidad, más de mil millones de personas viven con menos de un dólar al día. Otros 2,7 millones de personas sobreviven con menos de dos dólares al día. Cada año, seis millones de niños mueren por desnutrición antes de cumplir cinco años. Más de 2,6 millones de personas no tienen saneamiento básico, y más de mil millones de personas no tienen fuentes seguras de agua potable. Un tercio de las muertes, alrededor de 18 millones de personas al año o 50.000 por día, se deben a causas relacionadas con la pobreza. Cada año, más de 10 millones de niños mueren de hambre y enfermedades evitables, es decir, un niño cada 3 segundos. (Datos del Proyecto Milenio de la ONU)

Somos parte de esta realidad mundial y una gran parte de las personas que viven estas necesidades están entre nosotros. No son condiciones lejanas, sino hermanos con quienes convivimos diariamente. Que esta conmemoración del “Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza” sea un llamado que nos impulse a tomar consciencia desde las escuelas, lugares de trabajo, espacios comunitarios y pensar propuestas superadoras desde el compromiso y la solidaridad. Como sociedad podamos unirnos en el compromiso de la educación, contribuir con ejemplos de buenas prácticas, buscar proyectos de desarrollo local, centros de salud, desarrollo de viviendas, etc.

Que como sociedad, dejemos de una buena vez los lindos discursos, y tengamos una mirada más amplia, que no favorezca estrictamente mi ventaja económica, sino que podamos unirnos entre todos, la Nación, las provincias, los municipios, las empresas, los sindicatos, los ámbitos públicos y privados, las ONGs, y las distintas instituciones del país, para encontrar vías de solución a las necesidades y no dejar a tantos argentinos fuera del sistema de una vida digna. Como nos decía el Papa Francisco: “Pongámonos de una vez el país al hombro, no en el hombro de los otros, en mis hombros y en el de todos”.

Juan Rajimon svd