El misterio de Dios y la profesión de fe en la vida cotidiana

YO ESTOY AQUÍ (Santísima Trinidad – Jn 16,12-15)

Por Esteban Ole Kean svd

200516Si algo define al ser humano es la curiosidad, el intentar descubrir lo escondido. Y eso mismo nos sucede con Dios. En esta Fiesta de la Santísima Trinidad la reflexión va por “el misterio de Dios y la profesión de fe en la vida cotidiana”.

1. El misterio de Dios

Adentrarnos en la realidad de Dios, para nosotros sus criaturas, es aventurado y difícil. Nos encontramos con un muro, ¡qué poco sabríamos de Dios si no nos hubiera manifestado su Hijo Jesús! Aquí lo recordamos la respuesta de Jesús a Felipe cuando le pidió ver al Padre, y le dijo a Felipe: “hace tiempo que estoy con ustedes ¿y me pides ver al Padre? Los que me ven a mí, ven al Padre” (Juan 14,8-10). “En verdad les digo: todo lo que pidan al Padre en mi nombre, él se lo dará” (Juan 16,23).

Lo que si podemos saber, es que Dios es Amor (1Juan 4,8). Un Amor que se dona, se expande y se vive como lo hace el amor de la familia.

Lo propio de Dios es AMAR (Jn 1,1-18; Ef 1,3-14). “Somos hijos de un proyecto de Dios antes de la creación”, ese proyecto se llama “Proyecto del Amor”, somos hijos del Amor de Dios. Dios nos ama infinitamente. Para Él valemos mucho por lo que somos, no por lo que tenemos, lo que logramos o cómo nos comportamos.

Necesitamos valorarnos como personas únicas y liberarnos de sentimientos negativos sobre nosotros mismos. Ser libres para darnos a los demás sin complejos ni perjuicios. Las cualidades del Amor de Dios las describe San pablo de otra manera: “El Amor no es envidioso ni orgulloso; no es descortés, no busca lo suyo ni se irita; se complace en la verdad y encuentra el bien para todos” (1Cor 13).

Así es el Amor del padre y del Hijo y del Espíritu santo. Ámense unos a otros como yo les he amado, dice Jesús en el Jueves Santo. Ese tipo de Amor lo necesitamos todos los días, y así podemos vivir nuestra fe.

Imaginemos explicar este misterio a los más pequeños, y también a los mayores. Si es un misterio, poco se puede revelar. Pero a pesar de todo, la Iglesia permaneció aceptando este misterio, que aparece en el Evangelio y en los escritos Apostólicos, fundamentalmente en San Pablo.

Todo esto nos puede sonar a demasiadas ideas filosóficas, o hablando de Dios en ideas teológicas, es verdad. Pero, el mundo se mueve por las ideas, o lo que es lo mismo, detrás de una acción, por lo menos hay una idea. Detrás de la palabra Trinidad (Uno y Trino), está la Comunidad.

2. La profesión de fe en la vida cotidiana

Nuestra Fe, toda la liturgia, y muchas de nuestras costumbres y todo el proyecto pastoral, están impregnadas de este aspecto trinitario. Comenzando por la señal de la cruz, que al hacerla nombramos al Padre, al Hijo y al Espíritu; la breve oración de gloria; el final de la canon de la misa; la misma bendición.

La Trinidad tiñe toda nuestra Fe. Acentuando en aspectos centrales del Amor, la comunidad, la fraternidad, la comunión, la cercanía, el diálogo y la familia. Son temas de una experiencia vivencial en el proyecto pastoral. Entonces, La Trinidad no es un misterio únicamente para creer, sino para vivir, por más que pueda parecernos lo contrario.

Muchos cristianos sin complicaciones, quizá lo más profundo en la verdad de Dios, solían invocar al Dios Uno y Trino con la señal de la cruz muchas veces al día: al levantarse, al salir de la casa, comenzar el trabajo, antes de comer, era, es y será una profesión de Fe vivida que la Iglesia expresa en está oración: “Señor, que tu gracia nos inspire, sostenga y acompañe nuestra obra, para que nuestro trabajo comience en Ti y termine siempre en Ti”.

Creemos que esta costumbre no se acaba. Ella relaciona a Dios Uno y Trino en la vida cotidiana.

P. Esteban Ole Kean svd
Colegio Verbo Divino, Pilar – Buenos Aires