El Papa Francisco nombró al P. José Luis Corral svd, obispo coadjutor de Añatuya

El Papa Francisco nombró al padre José Luis Corral svd, cordobés de 50 años, obispo coadjutor de la diócesis de Añatuya, en la provincia de Santiago del Estero. El padre Corral es actualmente superior provincial de la Provincia Argentina Sur de la Sociedad del Verbo Divino, y eventualmente sucederá en la sede episcopal de Añatuya al actual obispo, Mons. José Melitón Chávez.

El nombramiento fue dado a conocer, como es de práctica, en forma simultánea en Roma y en Buenos Aires. Aquí lo hizo, a través de la Agencia AICA, el encargado de negocios interino de la Nunciatura Apostólica, Mons. Aliaksandr Rahinia.


Datos biográficos de Mons. José Luis Corral SVD

Nació el 12 de agosto de 1968 en la ciudad de Córdoba, el menor de cinco hermanos. Realizó sus estudios primarios en la escuela Vicente Fidel López, del barrio Alem-Talleres Oeste, de la capital cordobesa y la enseñanza secundaria en el Instituto Sagrada Familia, de la Compañía de Jesús, en el barrio Pueyrredón de la ciudad de Córdoba.

Ingresó al postulantado de la congregación de los Misioneros del Verbo Divino en 1987 y al noviciado en 1988. Emitió su primera profesión religiosa el 20 de febrero de 1989 y los votos perpetuos el 20 de febrero de 1996.

Fue ordenado diácono el 21 de febrero de 1996 y recibió la ordenación sacerdotal el 1 de marzo de 1997 de manos de Mons. Roberto Rodríguez, entonces obispo auxiliar de la arquidiócesis de Córdoba.

Sus estudios filosóficos y teológicos los cursó en el Centro de Estudios Filosóficos y Teológicos (CEFyT) dirigido por los Misioneros Claretianos en la ciudad de Córdoba. Es profesor de Filosofía y Ciencias Sagradas, y licenciado en Ciencias Religiosas por la Universidad Católica de Córdoba.

De 1997 a 2001 fue párroco de Nuestra Señora de los Dolores, en la localidad de Tumbaya, diócesis de Jujuy. En el año 2001 fue designado formador de los Postulantes, y de 2002 al 2008 se desempeñó como maestro de Novicios de la congregación del Verbo Divino. Ambos oficios en la ciudad de Córdoba.

De 2005 al 2008 fue elegido Consejero Provincial. De 2008 al 2011 fue vicario parroquial de San Isidro Labrador, en la ciudad de Maracaibo, Venezuela. De 2011 al 2014 fue Maestro de Novicios, en el Noviciado latinoamericano de la Subzona Sur, en Asunción, Paraguay.

En 2014 fue elegido Superior Provincial de la Provincia Argentina Sur (ARS) de los Misioneros del Verbo Divino, cargo que desempeña hasta hoy. Es su segundo período como Provincial.


La diócesis de Añatuya

Fue creada el 10 de abril de 1961 por el papa San Juan XXIII. Comprende en la provincia de Santiago del Estero los departamentos de Alberdi, Juan Felipe Ibarra (Matará), Copo, Belgrano, General Taboada, Mariano Moreno y la zona Este del río Salado en el departamento de Figueroa, con una superficie de 68.000 km2 y una población de 214.415 habitantes, de los cuales el 90 por ciento se proclaman católicos. Cuenta con 24 parroquias, 28 sacerdotes de los cuales 17 son diocesanos y 11 religiosos; 93 religiosas, y 26 Centros educativos de la Iglesia.

(Fuente: Aica)

 


Mons. Corral espera ser sorprendido por la comunidad diocesana de Añatuya

Mons. José Luis Corral svd, obispo coadjutor electo de Añatuya, pidió que sea esa comunidad diocesana la que lo sorprenda en esta etapa de su vida en la que ha sido llamado al servicio episcopal.

“Cuando me propusieron el cargo y di el sí, fue un hecho conmocionante y confieso que sentí un poco de miedo”, reconoció en declaraciones a Radio María Argentina.

El religioso dijo que también recibió ese llamado “con la confianza de que el Señor tiene preparado esos caminos y que la misión es de Él, y que cuento desde ya con todo el clero y con toda la comunidad de la diócesis de Añatuya para ayudarme en este ministerio”.

Al ser consultado sobre su vocación, respondió: “De niño pertenecía a una parroquia animada por la congregación del Verbo Divino, y desde ahí me quedé enganchado con actividades pastorales hasta que ingresé al seminario porque sentía un fuerte llamado para servir a Dios”.

“Amo mucho mi vocación religiosa misionera, y ahora entiendo que Dios me está pidiendo servir en este nuevo destino”, agregó.

Mons. Corral adelantó: “En la diócesis de Añatuya, me voy a sentir a mis anchas, porque apenas escuché el nombre dije: tierra de misión, la misión de Mons. Gottau, un hombre muy de Dios que unió la promoción humana con la evangelización, y dije: ‘esa es mi huella, profundizar ese trabajo de Mons. Jorge’, y pido a Dios que Él me siga inspirando”.

(Fuente: Aica, 29/07/19)

 


Mons. Corral recibirá su ordenación episcopal el 31 de agosto

Mons. José Luis Corral svd, nombrado por el papa Francisco obispo coadjutor de Añatuya, recibirá su ordenación episcopal el sábado 31 de agosto a las 11 en el Centro de Convenciones de esta ciudad santiagueña.

El consagrante principal será Mons. José Melitón Chávez, obispo de Añatuya, y los coconsagrantes serán el cardenal Luis Héctor Villalba, arzobispo emérito de Tucumán, y Mons. Carlos José Ñáñez, arzobispo de Córdoba.

Mons. Corral, quien cogobernará pastoralmente la diócesis de Añatuya con Mons. Chávez, eligió como lema episcopal el pasaje evangélico de San Mateo: “Vayan y anuncien el Evangelio”.

El 19 de julio pasado, el Papa designó obispo coadjutor de Añatuya al hasta entonces superior provincial de la Provincia Argentina Sur de la Sociedad del Verbo Divino.

El religioso de 50 años sucederá eventualmente en la sede episcopal de Añatuya a Mons. Chávez.

En una carta a la comunidad diocesana, Mons. Corral expresó las sensaciones que lo embargaron al recibir la misión episcopal y manifestó que espera “ser aceptado en su hogar como parte de su familia”.

El futuro prelado les pidió que lo “acompañen con su oración, cercanía y afecto para que el camino de discípulos y misioneros de Jesús lo vivamos con pasión, alegría y fraternidad como testigos del Reino y al servicio de los más pobres”.

“La diócesis de Añatuya, tierra poblada de sueños, luchas y entregas, tierra andada por grandes misioneros como San Francisco Solano, Mama Antula, Mons. Jorge Gottau y tantos otros hermanos y hermanas, ha recibido el anuncio del Evangelio de la vida que hoy sigue germinando y fructificando en sus comunidades”, destacó.

Mons. Corral invitó a la comunidad diocesana a compartir su ordenación episcopal, a la que consideró “una verdadera fiesta de nuestra Iglesia, que trasciende mi persona, y que es para todos; un regalo del Espíritu Santo para afianzar la comunión con el papa Francisco, con los pastores y con todo el santo pueblo fiel de Dios”.

“Que la Virgen María de la Huachana, que en estos días congrega a tantos peregrinos, interceda por nuestra diócesis para que crezcamos con los dones y gracias de su Hijo Jesucristo”, concluyó.

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Texto completo de la carta:

A la comunidad diocesana de Añatuya
Mensaje de Mons. José Luis Corral SVD, obispo coadjutor electo de Añatuya, a la comunidad diocesana (Agosto de 2019)

Querida comunidad añatuyense:

 

En estos días he compartido con Mons. José Melitón Chávez y ahora les escribo este menaje transmitiendo mi cordial saludo a toda la comunidad diocesana.

 

A pesar de que aún no nos conocemos, desde el día que se me comunicó que había sido elegido como Obispo coadjutor de la Diócesis de Añatuya ya empezaron a colarse en mi corazón sus nombres, paisajes y rostros. El nombre de Añatuya retumba interiormente en mi corazón, como esas melodías acompañadas con el bombo, y me va ganando el deseo de conocerlos personalmente.

 

Decir “sí, acepto” me sabe a compromiso grande, a volver a sentir mi fragilidad y temor ante una obra de Dios que siempre desborda, que es sobreabundante, y que descoloca. Pero la confianza en Dios, Padre misericordioso, las innumerables pruebas en mi vida de su presencia y acción, saber que no estoy solo y que somos parte de su Pueblo, me animan a dar junto a todos ustedes este nuevo paso y espero también ser aceptado en su hogar como parte de su familia.

 

Les pido, de corazón, que me acompañen con su oración, cercanía y afecto para que el camino de discípulos y misioneros de Jesús lo vivamos con pasión, alegría y fraternidad como testigos del Reino y al servicio de los más pobres.

 

La diócesis de Añatuya, tierra poblada de sueños, luchas y entregas, tierra andada por grandes misioneros como San Francisco Solano, Mama Antula, Mons. Jorge Gottau y tantos otros hermanos y hermanas, ha recibido el anuncio del Evangelio de la vida que hoy sigue germinando y fructificando en sus comunidades.

 

Espero que podamos compartir el día de mi ordenación episcopal, el próximo 31 de agosto en la ciudad de Añatuya, como una verdadera fiesta de nuestra Iglesia, que trasciende mi persona, y que es para todos; un regalo del Espíritu Santo para afianzar la comunión con el Papa Francisco, con los pastores y con todo el santo pueblo fiel de Dios.

 

Que la Virgen María de la Huachana, que en estos días congrega a tantos peregrinos, interceda por toda nuestra Diócesis para que crezcamos con los dones y gracias de su Hijo Jesucristo.

 

P. José Luis Corral svd

(Fuente: Aica, 01/08/19)

 


Dios ve, prevé y provee

Última editorial del Boletín Provincial del P. José Luis Corral svd como Superior Provincial SVD-ARS, al ser electo obispo coadjutor de la Diócesis de Añatuya.

Esta vez este mensaje tiene un sabor especial, ya que no es uno más en los que cada tanto nos volvemos a poner en contacto. Esta vez está marcado por el desconcierto que nos producen las sorpresas con que Dios nos visita. No todo en la vida está planificado y programado, muchas veces se nos pide estar abiertos y atentos a los llamados a recorrer nuevos caminos, no siempre tan familiares y, a menudo, desconocidos.

Esto es lo que estoy viviendo desde el anuncio de que el Papa Francisco me pide asumir como Obispo en la Diócesis de Añatuya.

Muchos sentimientos me visitan estos días: reconocer mi indignidad, límites y fragilidad; y a la vez confiar que la gracia de Dios se va manifestando y actuando para ser instrumento suyo. La misión continúa, seguimos juntos en la huella del Señor Jesús, llevando adelante lo que Él nos confía en los lugares y encargos por donde nos conduce y nos precede.

Todos estos años vividos en la Congregación de los Misioneros del Verbo Divino, han significado una gracia enorme para mí, me siento muy agradecido porque he recibido mucho y lo poco que he podido entregar no es más que un granito de arena. Verdaderamente todo es “gracia”, gracia que la vivimos en comunión, donde juntos la clamamos, la celebramos y la testimoniamos.

También debo pedir perdón por los despistes, por las asperezas y distancias, por lo que no correspondí, por lo que no abracé y por lo que no dejé que me toque para moverme a mayor compromiso y entrega. Perdón por no dar el testimonio gozoso de servir al Señor y a su Pueblo, por no alimentar la fogata de la esperanza y de la misericordia.

Hoy siento que el Sí dado al Señor en la vida cristiana, en la vocación religiosa-misionera, ahora debe ser recreado en aceptar este ministerio de pastoreo en esta Iglesia particular que la providencia ha dispuesto. Lo que tantas veces prediqué sobre cómo me impactaba que los discípulos al ser llamados por Jesús dejaron todo e inmediatamente se fueron con Él, hoy me interpela fuertemente, ya que se me pide dejar mucho de lo ya amasado y, sin demasiado tiempo ni preámbulos, disponerme prontamente a dar un paso nuevo que marca radicalmente otra etapa del camino.

Creo que el Espíritu Santo, cuando “revuelve” la olla, sabe por qué y para qué. Me parece que muchas cosas quedan “sueltas” (en la Provincia, en mi vida personal, etc.), pero ello en el fondo me hace caer en la cuenta que no somos dueños de la misión, que no somos nosotros los que tenemos el primer protagonismo y que es el mismo Espíritu quien ata, anuda y entreteje la trama de la historia con el Evangelio, quien completa y perfecciona la obra iniciada en cada uno y en la comunidad.

Les pido de corazón que me puedan acompañar con su oración, cercanía y apoyo en este nuevo servicio, ya que los tengo a todos muy presentes conmigo. Les dejo mi fraternidad y amistad, les doy gracias por el testimonio de cada uno que procura vivir su vocación con hondura, frescura y fecundidad.

Que San Arnoldo y San José intercedan por nosotros para que, arraigados en la Palabra, afiancemos el compromiso con la misión de Dios Uno y Trino.

José Luis Corral svd

(“Eidéseis”, Boletín SVD-ARS, julio-agosto 2019)

 


Mons. Corral SVD, fue ordenado obispo coadjutor de Añatuya

Una multitud de fieles se congregó en la mañana del 31 de agosto en el Centro de Convenciones de Añatuya para participar de la ordenación episcopal de Mons. José Luis Corral svd, obispo coadjutor de la diócesis.

La ordenación fue presidida por el obispo diocesano, Mons. José Melitón Chávez, y concelebrada por el cardenal Luis Héctor Villalba, obispo emérito de Tucumán, y Mons. Carlos José Ñáñez, arzobispo de Córdoba, junto con una veintena de obispos y un gran número de sacerdotes del clero local.

Entre los obispos presentes se encontraba el presidente de la Conferencia Episcopal Argentina y obispo de San Isidro, Mons. Oscar Ojea; el arzobispo de Salta, Mons. Antonio Cargnello; el arzobispo de Tucumán, Mons. Carlos Sánchez; el obispo de La Rioja, Mons. Dante Braida; el obispo de Santiago del Estero, Mons. Vicente Bokalic CM; y el obispo prelado de Humahuaca, Mons. Pedro Olmedo.

Durante su homilía, Mons. Chávez hizo referencia a la cita “Vayan y anuncien el Evangelio”, mandato que “lo podemos palpar hoy en el acontecimiento que celebramos”. Seguidamente, dio la bienvenida a los obispos presentes y especialmente al nuevo obispo coadjutor, su “familia religiosa”, la congregación del Verbo Divino, y sus familiares y amigos. “Añatuya te acoge como padre y hermano para seguir caminando juntos en la dulce y confortadora tarea de evangelizar”, le dijo.

El prelado se refirió luego a su estado de salud, que le impide desarrollar su tarea con normalidad: “Por eso recibo con inmensa gratitud el don de este hermano que el Santo Padre ha querido proveer para retomar con fuerza y entusiasmo este camino. Una ayuda, un hermano, un compañero de misión”. Y señaló el acontecimiento como “señal providente de lo que Dios nos pide en estos tiempos de Iglesia: caminar juntos”.

“Caminar juntos, escucharnos, escuchar juntos al Espíritu, para discernir lo que Dios quiere para nosotros en esta historia. Y sobre todo así, gradualmente, nuestro presbiterio ya generoso por su sacrificada entrega cotidiana, haciendo suyo este camino pueda afianzarse más en este modo de ser Iglesia en estos tiempos”, sostuvo.

Mons. Chávez recordó al beato Enrique Angelelli y expresó: “Poner un oído en el pueblo será para nosotros estar dispuestos a aprender de esa sabiduría de la fe popular y escuchar el grito del pobre en unísono con el grito de la madre tierra. Ya no podemos temer de ponernos al lado del pobre, del vulnerable, del pequeño. Es el lugar que Jesús eligió; ese es el lugar que él nos asignó, nuestro lugar”.

Al dirigirse directamente al nuevo obispo le dijo: “Querido hermano José Luis: El Espíritu Santo que un día te ungió para la misión en tu Bautismo, y un día despertó tu vocación consolidándola en una congregación religiosa eminentemente misionera, te trae hoy aquí a esta tierra de misión, lo es desde siempre, así la encaró con una exquisita caridad nuestro querido Siervo de Dios Mons. Jorge Gottau y sus misioneros, con un enorme esfuerzo y generosidad, y su huella perdura aún. Tierra de misión. Extensa, variada, pobre. La misión está ahí, a la vista, esperándote, esperándonos. La tierra también, mucha tierra, lo vas a probar”.

Al concluir, encomendó la misión a Mons. Gottau, como pastor “que ama y ora mucho por su pueblo”, y a la Virgen “que habitada por el Verbo en su vientre, partió y fue sin demora, pose su mirada misericordiosa sobre vos y tu misión entre nosotros”.

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Palabras de Mons. José Luis Corral svd

Al concluir la celebración, el nuevo obispo expresó unas palabras a la comunidad presente: “Llego aquí como un peregrino y les pido ser acogido en su casa. No tengo más que agradecer a Dios, uno y trino, que, por su generosidad desbordante nos da pruebas de su amor, por su gran ternura, por su entrañable misericordia. El Señor siempre toma la iniciativa y me invita a seguirlo por sus caminos, por eso mi sorpresa y susto cuando me convocaron a esta misión. Pero tengo la firme certeza y la entrañable confianza que la misión es de Dios y Él me dirá dónde seguirle el rastro, dónde poner la mirada y el corazón y así nos revelará su rostro”.

Luego agradeció a su familia de sangre, “que me acompañaron con cariño”, a las comunidades por las que pasó, “que me ayudaron a vivir el ministerio”, a los catequistas y grupos, “por su ejemplo claro y entusiasta”, a sacerdotes y consagrados, “que me mostraron que vale la pena dar la vida”. A la familia religiosa, “con quienes compartí apostolado y fe, que me han labrado para crecer”. Al papa Francisco, “porque me pide abrazar a esta nueva familia que es la diócesis de Añatuya, para caminar juntos en esta tierra santiagueña sagrada”. Y a los presentes: “Gracias por rezar por mi desde que fui elegido, aún cuando no conocían mi nombre”.

Luego manifestó: “Soy consciente que llevo mi tesoro en una vasija de barro y aquí estoy llamado a entregar la vida. Llevo caminos andados, quedan otros por recorrer y mucho por descubrir. Deseo de empaparme de la vida que se gesta en estas tierras”.

Anheló “que juntos podamos mantener ese fuego de la comunión y que como Iglesia sigamos transitando la gracia de la palabra, la presencia del resucitado, fuego que no se apaga, que transforma, que lleva de luz la vida”.

Mons. Corral anunció: “Vengo a cumplir el anuncio alegre del Evangelio, el servicio humilde y sincero a la vida, el testimonio valiente de los valores del Reino”, y pidió a la comunidad “que me ayuden a sintonizar mi corazón con el de ustedes, para aceptarnos, entregarnos con reciprocidad y alentarnos para no perder el gusto de ser pueblo”.

Finalmente, recordó a Mons. Gottau, primer obispo de la diócesis, y le pidió a San José que le regale “la fe humilde y serena del que sabe perseverar en la voluntad”, y a la Virgen de Huachana: “protege a todo el santo pueblo fiel de Dios, para que como discípulo misionero de tu Hijo, cuidemos el fuego sagrado de la comunidad”.

(Fuente: Aica)

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