El sacerdote nunca queda solo

El P. Eugenio Basinski es un misionero del Verbo Divino. Nació en Polonia el 25/03/1933 y fue ordenado sacerdote en 1960. Desde hace más de 40 años sirve al Pueblo de Dios en Argentina, principalmente en la provincia de Misiones. Aunque estuvo en Resistencia apenas un año (2008), ganó el cariño de la comunidad con su serenidad y sabiduría. Ahora está al frente de una comunidad verbita en Posadas (Misiones), cuidando de sus hermanos misioneros mayores y enfermos.

El 30 de enero del presente año, el padre Eugenio celebró sus 50 años de sacerdocio. Nosotros compartimos con él la Santa Misa el sábado 6 de Marzo en San Pedro. Él nos quiso compartir estas palabras.

Queridos Hermanos y Hermanas en Cristo:

“El sacerdote nunca queda solo”, así dijo un sacerdote celebrando el aniversario de su ordenación. Yo celebrando mis 50 AÑOS de mi ordenación puedo repetir lo mismo. Como dijo el Cardenal. Pironio: “El sacerdote es amigo de Dios para los hombres”. El sacerdote siempre está con la gente por su servicio. Siempre está con Dios por la gracia y apoyo divino, que lo acompaña.

Cuántas veces me sentí aplastado por algún problema o dificultad y quise desanimarme. En ese momento vino una persona con su problema mucho más grave que el mío. Buscando un modo de solucionarlo, me olvidé del mío. Hubo dudas y tentaciones en la vida sacerdotal. Celebrando la Misa, en el momento de la consagración, sopló el viento de la fe y venció la duda y alejó la tentación.

El sacerdote es amigo de Dios para los hombres. En todas las parroquias donde trabajé como párroco, vicario o como ayudante en forma pasajera, me sentí acompañado por la gente. Lejos de mi familia, de mi patria y amigos, encontré siempre nuevos amigos y hermanos en una nueva familia.

Tengo presente mi tiempo en Resistencia. Quiero agradecer muy cordialmente a todos Uds., y a todas las comunidades. Fue un solo año de entre cincuenta de mi sacerdocio, pero un año de gran felicidad. Me sentí amigo, más aún, hermano de la familia del Verbo Divino. Ustedes me agradecían, pero más bien yo tengo que agradecer a ustedes. Dios escuchó sus ruegos y me inspiró cómo entender y servirlos a ustedes. Aprendí mucho. Yo soy beneficiario más que ustedes. Pedí al P. Provincial que me dejara “descansar” o “jubilar” de mi sacerdocio, por la edad, pero me mandó a servir al Chaco. Este servicio me hizo descansar y sentirme feliz.

El sacerdote nunca queda solo. El amor de la gente a quien sirve, siempre lo acompaña. El amor de ustedes siempre me acompaña, aunque no estoy con ustedes. Sus llamadas, sus mensajes, sus cartas, sus oraciones, me acompañan. Gracias. El Jueves Santo, Jueves sacerdotal, nos unirá en la oración. Oren por sus sacerdotes que tienen actualmente. Aprécienlos. Pidan más vocaciones.

¡Felices Pascuas de Resurrección!

Dios les bendiga.

P. Eugenio Basinski SVD

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FUENTE: Boletín Parroquial “Carta a los cristianos de la Parroquia Verbo Divino” Nº 77