Encuentro del Equipo de Coordinación Educativa 2019

El Equipo de Coordinación Educativa (ECE) de los Misioneros del Verbo Divino, Provincia Argentina Sur (ARS), reunido en Stella Maris, Entre Ríos, los días 14 y 15 de febrero de 2019, adoptó como lema pedagógico pastoral 2019 para la animación de la Educación Verbita el lema: «Enraizados en la Palabra, comprometidos en su Misión».

Se revisaron proyectos de los diferentes colegios, se continuó con el proceso de planificación estratégica y se compartieron iniciativas para el año en curso.

El lema fue tomado de la expresión acuñada en el último XVIII Capítulo General de la Congregación del Verbo Divino, realizado en junio de 2018, y expresa la «espiritualidad» propia de nuestra familia religiosa. «San Arnoldo Janssen fundó nuestra Congregación como comunidad misionera. Nos dio un nombre por el cual nos sentimos especialmente comprometidos con el Verbo Divino y su misión. Su vida es nuestra vida; su misión es nuestra misión» (prólogo de las Constituciones SVD).

Enraizados en la Palabra

Somos Misioneros del Verbo Divino. Nuestro nombre es nuestra misión y esto es un desafío permanente, sobre todo, teniendo en cuenta las múltiples maneras en que hablamos de Dios, como lo expresa la Exhortación Apostólica Verbum Domini (VD), cuando describe una «sinfonía de la Palabra»:

– El Verbo eterno, la segunda persona de la Santísima Trinidad (el Logos);
– La Palabra de Dios en la Creación, porque nos habla a través de ella;
– El Verbo Encarnado, que es Jesús, el Verbo Encarnado en nuestra historia;
– La Palabra de Dios, que es la Sagrada Escritura;
– La Palabra anunciada, escuchada y testimoniada por la comunidad de los discípulos (VD 7)

En su Exhortación Apostólica Gaudete et Exultate (GE), el Papa Francisco expresa: «Ojalá puedas reconocer cuál es esa palabra, ese mensaje de Jesús que Dios quiere decir al mundo con tu vida. Déjate transformar, déjate renovar por el Espíritu, para que eso sea posible, y así tu preciosa misión no se malogrará. El Señor la cumplirá también en medio de tus errores y malos momentos, con tal que no abandones el camino del amor y estés siempre abierto a su acción sobrenatural que purifica e ilumina» (GE 24).

Comprometidos en Su Misión

Jesús hizo una opción fundamental en su camino misionero, esta opción se convirtió en su programa misionero, se hizo realidad en su persona. En él se cumplió lo que dijo el profeta Isaías:

«El Espíritu del Señor está sobre mí,
porque me ha ungido para anunciar la buena noticia a los pobres,
me ha enviado a proclamar la liberación a los cautivos,
a dar vista a los ciegos, a liberar a los oprimidos,
y a proclamar un año de gracia del Señor» (Lc 4,18-19)

Como Socios del Verbo Divino, asumimos esta opción fundamental del Verbo Encarnado. Viviendo esta opción fundamental, la gente percibirá que hemos experimentado en nuestra propia vida el Reino que proclamamos (Co.106). Para nosotros, como sus discípulos, esta opción es programática.

En el cuidado de los pobres y de los abandonados, realmente estamos sirviendo al Señor mismo. Esto está claro en el evangelio de Mateo (Mt 25,40 ss): todo lo que hacemos por el más pequeño de nuestros hermanos y hermanas (el hambriento, el sediento, el desnudo…), lo hacemos por el Señor. En efecto, la Palabra está presente en cada uno de ellos. Un fundamento espiritual en la Palabra nos urge a que nuestro compromiso misionero sea el de poner en primer lugar a los últimos. El énfasis del servicio misionero a los pobres no es una opción, ya que es aquí donde encontramos la presencia de la Palabra en el mundo. Esta misión no es negociable.

Seguimos abogando por los pobres y trabajando por ellos, queremos subrayar la situación de la familia y de los jóvenes que necesitan nuestra atención y cuidado inmediatos. Las realidades de las familias se están volviendo más complejas. Los jóvenes sufren diferentes formas de abuso, los efectos de los hogares y las relaciones rotas, y a veces el rechazo de sus familias y de la sociedad. Además, también queremos señalar la difícil situación de nuestros hermanos y hermanas que son víctimas de injusticias estructurales como el etnocentrismo, la discriminación racial, las persecuciones religiosas, la trata de seres humanos y otras formas de injusticia.

En su Encíclica Laudato Si (49), el Papa Francisco llama nuestra atención «para escuchar tanto el clamor de la tierra como el clamor de los pobres». Como discípulos misioneros transformadores, es nuestra tarea ahora responder activamente a las necesidades de los pobres y a los desafíos que enfrenta la Madre Tierra.

El Amor de Cristo y nuestro enraizamiento en la Palabra nos llevan a un compromiso renovado y transformado en nuestra misión.

(En Palabras y Obras Nº 6, agosto 2018. Documentos del XVIII Capítulo General – Misioneros del Verbo Divino)

 

Víctor Hirch svd