Encuentro Juventud Arnoldina NEA 2015

Bajo el lema “Con la fuerza del espíritu, manos a la obra”, los días 25, 26, 27 de septiembre de 2015, se llevó a cabo el primer Encuentro de Juventud Arnoldina del NEA, convocando a más de 350 jóvenes que participaron de toda la región: Chaco, Corrientes y Misiones. El mismo se realizó en el polideportivo Ruth Ingrid Smith de Villa Cabello, Posadas.

Desde hace cuatro meses atrás, exactamente un 19 de mayo, un grupo de personas se reunió en Fátima, junto al P. Mario Selvan y la Hna. Verónica Bovier, quienes fueron los coordinadores generales de este encuentro, a pensar y programar este espacio para todos los jóvenes que se realizaría por primera vez. Entre idas y vueltas, reunión tras reunión, con la fuerza del Espíritu todo se iba encaminando hasta que llegó el gran día.

El viernes 25 de septiembre, donde desde temprano y todo ya preparado para recibir a los chicos que venían a vivir esta experiencia, un grupo de jóvenes recepcionistas los recibían con sonrisas e inscribiéndolos para comenzar a meterse de lleno en lo que sería esta vivencia de fin de semana con Cristo.

Una vez que llegaron todos los jóvenes, comenzó la apertura de este encuentro Arnoldino, con mucha alegría, predisposición y sobre todo entrega de cada joven y no tan joven, a dejar que su corazón vaya tomándose por el amor de Dios.

Al día siguiente, ya empezada la mañana, tuvimos la gracia de compartir lo que sería nuestra primera formación dentro del encuentro junto al P. Andelique, quien nos ayudó a comprender la historia de David (1 Samuel, capítulo 16 y 17), qué quiere Dios para nosotros, para nuestra vida de fe. Comprender a ser fieles en las cosas cotidianas, a ser valientes en la batalla, ser testigos de Cristo, a tomar una posición, aprender a confiar en el Señor y su poder, aprender a recordar las victorias pasadas. Y así como David, como san Arnoldo Janssen, como tantos hombres y mujeres en todos los tiempos, decirle Sí a ser parte de una generación de jóvenes que trasforman la realidad, apoyándonos en la fidelidad de Dios.

Por la tarde, en compañía del P. Andelique, comprendimos lo que nos quiere decir Jesús: “Vayan y hagan que todos los pueblos sean mis discípulos, bautizándolos en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, enseñándoles a observar todo lo que les he mandado” (Mt 28,19-20).

Tomando como referencia la encíclica del Papa Francisco, Evangelium Gaudium, nos recuerda qué debemos tener en cuenta para salir de nuestra comodidad e ir al encuentro de nuestros hermanos. Para ello debemos primerear la fe, involucrarnos, acompañar, fructificar y festejar. Y la pregunta es cómo lo hacemos y la respuesta está simplemente en dejarnos guiar por él.

Todo compartido y reflexionado fue plasmado en los sentimientos y creatividad de cada grupo, por medio de carteles, representaciones, que reflejaron aquello que más les llegó, aquello que les tocó el corazón para compartirlo con los demás, y a la vez, aprender de los demás grupos.

Casi culminando este día, se hizo presente en el Santísimo Sacramento, donde se vivió y entregó todo lo compartido en el día. Su presencia y amorosa vida, nos recuerda que todo vale la pena, que nos dejemos guiar por él, para que sea nuestro camino, verdad y vida en esta juventud.

Pasó por todos los estados de reflexión en grupo, plenarios, vivencia viva con Cristo. También nos dimos un tiempo para festejar la alegría de ser verdaderos jóvenes que siguen a Cristo, bailando y alabando al compás de la música que compartimos con distintos grupos que nos animaron.

Cerrando el día con la oración final y bendiciendo a cada uno de los que hemos compartido, nos fuimos a descansar para luego vivir lo que sería el último día de este encuentro.

Y llegó el domingo, donde este encuentro se terminaría pero todavía había mucho por compartir, con el acompañamiento de la Superiora de la Provincia la Hna. Sirley SSpS, descubrimos que somos capaces de hacer con nuestras manos mucho más de lo que imaginamos, mirarnos las mismas y valorarlas, saber que somos capaces de dar una abrazo y a través de ese abrazo el abrazo del mismo Jesús que está a nuestro lado a cada segundo.

Y reafirmando aún más que Dios está con nosotros, fuimos a su encuentro en la Eucaristía donde nos espera día a día, compartiendo junto al P. Juan Rajimon svd y quienes lo acompañaban a presidir esta celebración, nos recordó que una de las cosas que no podemos olvidar es la de soñar, pero soñar para hacer el bien, soñar mirando mas allá, de que si nosotros estamos o no en ese sueño viéndolo hacerse realidad, sino como lo hizo Arnoldo Janssen, soñó a lo grande y con la voluntad de Dios ese sueño se cumplió, de que muchos misioneros vayan por el mundo anunciando el amor de Jesús.

Hoy, a todos los jóvenes nos toca tomar esta tarea, ser la esperanza de tantos jóvenes que están perdidos, tomar cada enseñanza y con la fuerza del Espíritu manos a la obra.

P. Mario Selvan svd – Hna. Verónica ssps
Pastoral vocacional