Envejecer con dignidad y elegancia

Un imperativo ético y también una opción personal

Artículo del Mes – Nº 27, noviembre 2016

En nuestra cultura occidental, los ancianos no son sujetos de mucha consideración. El énfasis se pone siempre más en sus discapacidades y limitaciones, en los costos y los gastos necesarios para la asistencia; se insiste menos en su rica historia de vida, en la experiencia y la sabiduría humana de la cual son depositarios. Por ello, el Papa Francisco nos pide cuidar a nuestros ancianos y a los niños, ya que estamos amenazados de entrar en la civilización del desechable y de lo descartable.

Se hablaba mucho de los pobres y enfermos, mientras la categoría de los ancianos no era casi mencionada. Hoy, sin embargo, junto con los pobres y los enfermos, tenemos también el gran empeño de cuidar a los ancianos, que necesitan de particular atención.

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