Evangelizar con el ejemplo

YO ESTOY AQUÍ (26º Domingo C – Lc 16,19-31)

Por Etelvina Amelia Tejerina

En el Evangelio de hoy, Jesús nos plantea que la mejor forma de evangelizar es con nuestro ejemplo, ya que los bienes y dones que hemos recibido de Dios son para servir al prójimo. Nos dice: “recuerda que recibiste los bienes en esta vida…” (Lc 16,25).

Por un lado, se encuentra el hombre rico, del cual no tenemos más descripciones que su fina vestimenta y una vida opulenta con banquetes a diario. En nuestro tiempo, esas riquezas no son sólo las materiales como los bienes, terrenos, casas, dinero, sino también otros que no valoramos: como nuestro tiempo, la familia, la salud, el trabajo para llevar comida a nuestra mesa.

Por otro lado, está Lázaro, un ser marginado a la puerta de la casa del rico. Podemos imaginar la figura de Lázaro, cubierto de llagas, y que tiene las migas de los banquetes del rico como su único alimento. En nuestra sociedad, esas llagas son las discriminaciones que muchos sufren a diario como las enfermedades, la pobreza, la ignorancia, la raza, la diferencia de género, la religión. Son llagas que representan los males de este tiempo y que llevan a la marginación, al umbral de la muerte.

En esta primera parte vemos la vida exterior y física de dos personas, cómo pueden coexistir la miseria y la riqueza extremas en la humanidad. El rico pareciera que no ve a Lázaro, porque su vista está puesta en las cosas mundanas, en las cosas artificiales, tiene sus ojos oscurecidos, cubiertos de lo cotidiano, de lo material y de lo mundano. Una vista nublada que impide ver la verdadera luz. ¡Cuántas veces lo cotidiano nos hace vivir en un mundo artificial! Aunque estemos vivos, estaremos muertos por estar rodeados de excesos.

230916En la segunda parte, se encuentra la vida futura. El rico fue llevado al Infierno y Lázaro al Paraíso. La vida terrenal y las decisiones que tomamos van a definir nuestra próxima vida. Las riquezas y las oportunidades de la vida que el rico recibe no las comparte con quienes lo necesitan. En la vida terrenal hacemos cosas, como el rico, para quedar bien ante los demás, aunque no sean las correctas, preferimos estar bien con los hombres y no con Dios. Muchos nos encontramos separados de Dios por el pecado y por eso no realizamos los preparativos necesarios para la vida futura.

Por último, si nuestro corazón está lleno de mundanidad, de excesos, de intereses superficiales y materiales, no podremos entender la necesidad de nuestros hermanos. Así como el rico se acuerda de Lázaro porque lo necesita, muchas veces nosotros nos acordamos de los demás para nuestro provecho, para ser reconocidos por la sociedad. El rico va al Infierno porque en esta vida no realizó obras de misericordia, no se conmovió con su hermano, no vio la necesidad.

Los bienes y talentos que recibimos son para servir al prójimo, no sólo materialmente, sino con simples gestos, con actos de ayuda con los más necesitados. Será necesario entonces, trabajar el amor al prójimo. El Papa Francisco nos dice: “…La mejor forma de evangelizar es con nuestro ejemplo, con la donación de nuestro tiempo que es la mayor riqueza que tenemos…” porque lo que hacemos por nuestros hermanos, lo hacemos a Jesús.

Etelvina Amelia Tejerina
Parroquia San Cayetano, Palpalá – Jujuy


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Recursos para acompañar la reflexión bíblica de esta semana

Servicio Bíblico Latinoamericano (lecturas y comentarios para toda la semana, para descargar en formato de texto)
No ignorar al que sufre (José Antonio Pagola)
Epulón y Lázaro (Fray Marcos)
Mis riquezas me comprometen (Martín Weichs svd)
El Evangelio, brújula de la Iglesia (Vicente Martínez)
Los zapatos de Susana (José Luis Sicre)
Hombre rico, hombre pobre (Dolores Guzmán)
Rico Epulón ¡No construyas un infierno, no expulses al pobre al lazareto! (Xabier Pikaza)
Abre tu puerta (Video semanal – Quiero ver)