Evangelizar: una tarea antigua y siempre nueva

“Jesús fue a Galilea y empezó a proclamar la Buena Nueva de Dios” (Mc 1,14)

P. Luis Pizzutti SVD

En la recta final de este año litúrgico, hacia la celebración solemne de la fiesta de Cristo Rey del Universo, quiero compartir con ustedes algo de esta rica experiencia de este 2° curso  de la tercera edad, cuyo lema  significativo es: “También en la vejez seguirán dando frutos” (Sal.92,15). El primero, el año pasado,  fue en ingles, y este año en castellano, para los de habla portuguesa, italiana y, por supuesto, español. Los participantes somos en total 28.

Esta pequeña y antigua población está a unos 32  kilómetros de Roma, edificada sobre tierra volcánica, que mira hacia el lago de Nemi, un volcán apagado que tiene una profundidad de agua de unos 35 metros. Desde la casa se disfruta de un panorama magnífico.

Este centro de los Misioneros del Verbo Divino ya tiene medio siglo de existencia y esta edificado en la parte alta del cerro, de modo que brinda una preciosa vista del lago de Nemi y del otro lado, la ciudad de Genzano.

En este momento se está realizando una reforma de toda la casa para mejorar todas las instalaciones. Es una obra magnífica al servicio de la obra evangelizadora  de la Iglesia a través de los Misioneros del Verbo Divino.

El entonces Superior General de los Misioneros del Verbo Divino, P.  Juan Schutte, tuvo la genial idea de construir  este centro de renovación y actualización  de la tarea evangelizadora, que es fundamental para la Iglesia, allá por el año 1959.

Y fue en esa época cuando asomó en la historia de la Iglesia, el Papa Bueno, Juan XXIII, quien con  un oído atento a los designios de Dios sintió la llamada del Espíritu Santo para convocar  el Concilio Vaticano II°. En la preparación y elaboración de los documentos, estuvo presente el P. Schutte y, precisamente,  la tarea de preparar el documento que se refiere a la evangelización, llamado  “Ad Gentes”, se llevó a cabo aquí en las aulas de esta casa.

El Papa Juan XXIII honró con su presencia esta casa en el mes de septiembre de 1962  y al lado de la puerta de la capilla hay una placa que conmemora este acontecimiento. Al ver la obra de arte de la capilla moderna: al Arcángel Gabriel, la Virgen María y el Espíritu Santo, comentó que esa obra de arte estará bien para el siglo siguiente.

Teniendo en cuenta la realidad de esta casa y su magnífica estructura, ha sido destinada  para un objetivo concreto de la evangelización: se la llama “Centro Ad Gentes”. Es decir, para preparar o renovar  el compromiso evangelizador de los Misioneros del Verbo Divino y de otras instituciones religiosas que quieran renovar su compromiso evangelizador.

Desde los comienzos  de este centro de renovación para los misioneros verbitas y también para algunos sacerdotes del clero se le llamó “Terciado” que se puede llevar a cabo entre los 7 a 10 años de vida religiosa, tanto para sacerdotes  como para Hermanos religiosos.

En este momento hay 28 verbitas participando en este curso N° 97. En los primeros años  estos cursos se dictaban  en alemán, inglés y castellano. Ahora hay sólo estos dos últimos idiomas. Duran cinco meses. Simultáneamente hay un curso de Biblia con 17 participantes: religiosos y religiosas. Y participan también dos laicos: un varón y una mujer que son de Pakistán. Nuestro 2° curso de formación permanente de  la “Tercera Edad” tiene una duración de ocho  semanas, es decir desde el comienzo de octubre hasta casi fin de noviembre.

Integrantes del II curso 3a. Edad SVD, Nemi 2010

El Superior General de los Misioneros del Verbo Divino, P. Antonio M. Pernia, el día 4 de octubre nos dio una brillante introducción para iluminarnos en este enriquecedor curso bajo el título de “Un nuevo Paradigma de misión  y las conversiones que requiere”. El título lo dice todo.

Presidió la Santa Misa introductoria y como era la fiesta de S. Francisco de Asís, mencionó también  a Santa Catalina de Siena que son los dos patronos de Italia, y recordó una frase  que se atribuye a San Francisco: “Predica siempre el Evangelio y, si es necesario, usa palabras”.

Se leyó el capitulo 21 del Evangelio de San Juan: el diálogo reiterativo de Jesús y Pedro: “Simón, hijo de Juan, ¿Me amas más que estos? … Apacienta mis ovejas”.

El Rector de este “Centro Ad Gentes” es el P. Jorge Fernandes, portugués. El Coordinador general de los tres cursos  es el P. Tony Bon Pates, filipino, y cada uno de los grupos o cursos  tiene su responsable inmediato.

Además del Superior General, hemos recibido la grata visita de algunos miembros del Consejo General y algunos Oficiales que trabajan en todo lo que se refiere al gobierno general de la Congregación del Verbo Divino.

El día 5 de octubre hicimos un día de retiro espiritual como precalentamiento para nuestros “motores gasoleros”. Y el resto de la semana estuvo dedicado a la integración comunitaria del grupo  y de los cinco grupos de trabajo. No es tarea fácil convivir misioneros verbitas de 11 diferentes nacionalidades, además de los participantes de otros cursos que son por lo menos de  ocho nacionalidades. Y, sin embargo, somos hermanos verbitas.

El domingo  10 de octubre hicimos una visita a Roma en un ómnibus de una empresa particular. Fuimos a Tre Fontane  donde fue martirizado S. Pablo y allí se ven las tres vertientes de agua  que siguen brotando hasta hoy. Luego, fuimos a la grandiosa basílica de S. Pablo y allí, en una capilla lateral, celebramos la Santa Misa. Nuestro objetivo final de ese día era el “Collegio SVD” donde reside el  Superior General, sus Consejeros, Secretarios y Coordinadores de las diversas áreas. También viven allí los estudiantes verbitas que son alumnos de las facultades eclesiásticas de Roma y que muchas veces son los futuros obispos.

A partir del lunes 11 de octubre empezamos a participar de las conferencias o exposiciones de especialistas en las materias. El primero fue el P. Pío Estepa, filipino, que en forma brillante nos abrió el panorama al respecto de como enfocar hoy y en el futuro nuestra tarea evangelizadora frente a los diversos paradigmas o desafíos que nos presenta el mundo moderno y posmoderno.

Así nos fuimos preparando para lo más significativo e impactante de este curso que fue, sin duda, nuestra peregrinación a Bressanone-Badia guiados por un objetivo claro: “En las huellas de San José Freinademetz”. Esta celebración comenzó con la preparación  del día 16 de octubre y concluyó el día 19, con el regreso a Nemi. El viaje significó, entre ida y vuelta, el recorrido de los lugares donde nació, vivió, estudió y fue ordenado de sacerdote y a la vez trabajó como coadjutor en la parroquia S. Martín, unos 1500 kilómetros en un ómnibus seguro y cómodo.

Recordemos que este “Chino del Tirol” fue beatificado por Pablo VI° el 19/10/1976 y canonizado por Juan Pablo II° el 5 de octubre del año  2003. Y en esa ocasión, el Papa afirmó de S. José Freinademetz que “es modelo ejemplar de la inculturación evangélica”.

Fue una auténtica  peregrinación en la que, además de admirar las bellezas de Italia, la Autopista del Sol, las llanuras del río Po y luego las maravillosas montañas del Sudtirol, hemos escuchado las explicaciones de los verbitas que coordinan este curso, hemos cantado y, por supuesto, hemos rezado  mucho por las diversas intenciones que se fueron proponiendo durante el viaje.

Al comienzo de la semana habíamos escuchado el pronóstico de lluvias en el norte de Italia. Pero “no hay mal que por bien no venga”. El broche de oro del viaje fue la celebración de la Santa Misa en el templo de la Santa Cruz del seminario donde José recibió el orden sagrado.

Así que después de haber dormido plácidamente en las piezas individuales del antiguo seminario que ya tiene 400 años de existencia  y cubiertos con unos plumones de plumas de ganso que son para  varios grados bajo cero, con el ómnibus subimos hacia Badia que es el caserío donde S. José nació y creció junto a sus padres y sus 13 hermanos. Cuatro de esos hermanos murieron pequeños.

Estaba lloviendo y, a medida que subíamos, sentíamos que no era lluvia sino nieve que fue dejando cada vez más blanco el panorama. ¡Qué experiencia inolvidable es estar caminando bajo la nieve!

Después de recorrer la casa donde nacieron todos esos tesoros como regalos de Dios y donde crecieron en un clima de oración con toda la familia unida que rezaba  cada día el santo rosario ante una imagen de la Virgen María, fuimos a otro lugar donde celebramos la Santa Misa. Allí en ese espacio acondicionado era donde la familia guardaba el forraje para los animales, las papas y todo  tipo de reservas para pasar el crudo invierno. ¡Cuántos peregrinos participan allí en la celebración de la Santa Misa o simplemente van para orar ante el Santísimo!

Un valioso elemento para meditar y rezar fueron las cartas del P. José  que nos dieron para leer durante el viaje. Ellas nos revelan de verdad quién era y que espíritu animaba a S. José, “Fu-Shenfu”. En la carta que escribió a sus padres desde Steyl el 28 de agosto  de 1878, al experimentar la soledad en Innabruk (Austria) dice: “Mientras más lejano y abandonado de los hombres, tanto más cercano estarás de Dios”.

La devoción a la santa Cruz  era fuerte en la familia de S. José. Eligio ser ordenado de sacerdote no en la Catedral de Bressanone, Brixen, sino en el Templo Santa Cruz del seminario. Y su devoción al Sagrado Corazón la había aprendido en la familia. Así, se entiende que en su primera carta desde Hong Kong, a una semana de su llegada, el 28 de abril de 1879, afirmaba a sus padres: “Realmente estoy feliz de estar aquí en China y no se preocupen por mí. Y cuando quieran verme, entren en el Sagrado Corazón de Jesús y allí nos encontraremos mutuamente”.

En otra carta que envía a sus padres, después de llevar ocho años en China, el 28 de noviembre de 1887, les describe con crudeza y realismo los desafíos de una misión pionera. Finalmente, es preciosa la carta que le escribe a una antigua estudiante de la parroquia de San Martín, el 13 de diciembre de 1907, un mes antes de su muerte, donde describe los avances de la misión en China  y las dificultades, debido a la persecución.

Esta crónica cargada de datos de un gran misionero de ayer, de hoy y de siempre, es la mejor forma para celebrar la fiesta Patronal de mi Parroquia y el final del año litúrgico.

Los recuerdo a todos, en especial en mis oraciones.

¡Que viva Cristo Rey, Señor de la Historia y Rey de la Gloria!

Desde Italia:

Luis Pizzutti SVD