Federico Mayer SVD

+ 12.01.14 (1927-2014) / 27-45-47-53-54

En la fiesta del Bautismo del Señor, el 12 de enero 2014 por la mañana, a la Hora de Laudes, cuando la antífona del salmo decía: «el agua del Jordán se estremeció y la voz del Padre declara: Este es mi Hijo”, recibía el llamado a la Casa del Padre, el religioso misionero, Padre Federico.

Había nacido el 6 del mes de octubre de 1927, la crónica dice, en Puán, Provincia de Buenos Aires, pero su familia ha vivido en la vecina San Miguel Arcángel. Hijo de Jorge Mayer y Sofía Denk. En esta familia fervorosa, además de su vocación, le antecedió la de su hermano Jorge quien en el clero diocesano sería luego primer obispo de Santa Rosa, La Pampa, y años después arzobispo de Bahía Blanca.

En el entonces preseminario menor de su pueblo, tendrá de compañero y de la misma población, con quien se acompañará en toda la formación, otro verbita que por 25 años será luego el Padre obispo Jorge Novak. De entonces ha recordado la participación como niños en la inauguración del Santuario de la Virgen de Luján de la Sierra, en Saavedra en la arquidiócesis de Bahía en el mes de octubre de 1938. Un tramo posterior del aspirantado tendrá lugar en el Colegio San José de Esperanza, en la sección Seminario.

La formación específica en la Vida religioso – misionera, se inicia con el ingreso al noviciado en Rafael Calzada el 1º de marzo de 1945, y los primeros votos los emite exactamente 2 años después, en la misma fecha de 1947. Y según la curricula canónica, los votos perpetuos son celebrados el 1º de marzo de 1953. El orden presbiteral le es conferido el 10 de enero de 1954, de tal modo que el 60 aniversario aconteció dos días antes de su partida.

Lo ha caracterizado el espíritu misionero y la inquietud pastoral que le permitió responder en la entonces Provincia ARN (Argentina Norte), a distintos servicios como Vicario parroquial en Santa Anita (1955-1958), Esperanza (1959); y ya como párroco en Humboldt (Santa Fe) en el período 1960-1964. Se lo ha visto, entonces, como “demasiado cura” para una población pequeña y ameritó (lo querían para la Basílica en Buenos Aires), orientar pastoralmente Diamante, con sus islas (Entre Ríos), con dos vicarios por espacio de siete años (1964-1971). En períodos más cortos fue párroco en La Para (diócesis de San Francisco – Córdoba) y Cristo Rey en esta ciudad, capital provincial. El mismo servicio lo ha prestado por 4 años y medio en Merlo, San Luis (1976-1980).

En todos estos lugares, con su gente, lo ha acompañado la jovialidad en el carácter y el gusto acentuado por las costumbres regionales, la religiosidad popular matizada de contenidos bíblicos que él ha aportado, y los sabores alimentarios.

Alimentaba, además, fuertemente su espiritualidad en esos años su adhesión efectiva al movimiento de focolares, Obra de María fundada por Chiara Lubich.

A todo esto, el espíritu específico misional tuvo fuerza, y la entonces Procura misional lo tuvo como animador en Esperanza (1980-1982) para integrar en este último año el equipo fundador de la presencia verbita en Bolivia, en Laja, en calidad de párroco. Después de unos meses tuvo que dejar el altiplano por razones de salud de este habitual habitante de las llanuras.

Pero el ideal lo llevó a ser Secretario misional (desde Esperanza) por tres períodos consecutivos (1987-1996). Podría decirse que ahí estuvo centrado su corazón de hijo espiritual de San Arnoldo Janssen, e integró el equipo de redacción de la revista Misiones en el mundo.

La edad que lo acreditaría como emérito le permitió en dos períodos breves ser Vicario parroquial tanto en Pigüé (Arquidiócesis de Bahía Blanca) donde para el clero ameritaba ser hermano del arzobispo emérito; como en Godoy Cruz (Mendoza), aquí sin ese aditamento. Estos espacios pastorales se dieron en la entonces ARS (Argentina Sur) para estar más cerca de sus familiares entrados en años.

Así transcurre la primera década del siglo XXI con algún servicio en Pilar y entre las dos parroquias mencionadas; para acogerse por razones de salud al Hogar San Javier en el año 2011, y coronar así su peregrinar misionero en un marco de oración y evaluación fecunda de su vida, agradecido a la enfermeras que lo atendían, cruzando la meta de 60 años de sacerdocio.

(Elaborado por P. Reinaldo Zbrum SVD)

2 Comentarios

  1. Graciela Fontiveros

    Para los Pilarenses, el paso del Padre Federico será recordado como época de alegría y Bendición. Cuando llegamos a Pilar participábamos de la Liturgia dominical con el P. Federico. Mis hijos, ya adolescentes, aún cantan sus canciones y su particular modo de salmodiar la señal de la Cruz…
    Confesarse con él era entrar y salir con alegría. Daba Paz y anunciaba la Misericordia de Dios con la alegría de saberse pecador y perdonado.
    Querido Padre Federico, desde el cielo… cuidanos!!!!

  2. Miguel Angel Leaño

    En mis años de estar en el Verbo Divino tuve la suerte de compartir varias jornadas de trabajo con Federico, en Cordoba en los años 93 y 94. Resalto siempre la dedicacion y el empeño que ponia en su trabajo misional, su alegria y su jobialidad. Tengo buenos recuerdos del P. Federico. Seguramente desde donde esté nos seguirá acompañando y especialmente a Uds. los hijos de Arnoldo. Un abrazo.

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