Gabriel Oggier SVD

29 de Diciembre 2001 (1918-2001) | 18 35 37 41 41

El P. Gabriel Oggier, oriundo de San Jerónimo Norte (Santa Fe), fue el tercero de los cuatro hermanos Oggier, sacerdotes religiosos verbitas. Todo el período de su formación inicial lo pasó en el Seminario de Rafael Calzada (Buenos Aires) donde fue ordenado sacerdote en 1941.

Su actividad estuvo centrada, además de la docencia, en la formación y dirección espiritual en los seminarios de Salta, Catamarca y Rafael Calzada. Luego siguió como profesor encargado del Pensionado Universitario de Esperanza (Santa Fe). En 1983, al jubilarse como docente, además de la capellanía del hospital de Esperanza y de la pastoral en la Comunidad de La Orilla, se dedicó a la investigación y publicación de obras históricas sobre las actividades de la Congregación y de los inmigrantes suizos en Argentina. Su última obra emprendida fue la historia de la Facultad de Agronomía y Veterinaria de Esperanza, que no puedo concluir ya que llegó a publicar sólo la primera parte, es decir, la época verbita.

Falleció en Esperanza, Santa Fe, el 29 de diciembre del 2001, dos días antes de cumplir los 84 años de edad, dejándonos su testimonio de un religioso amable y feliz de su vida consagrada como verbita.

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Una vocación, una vida

En la ciudad de Esperanza (Santa Fe), el sábado 29 de diciembre de 2001, a las 3 horas de la madrugada, pacíficamente entregó su alma al Señor el P. Gabriel Oggier SVD, a los 83 años de edad. El 1º de enero hubiera cumplido 84 años, pero el desgaste de los años fervorosamente entregados a su misión no quiso que así fuera. La Comunidad del Verbo Divino de Esperanza comprende la gran pérdida espiritual, ética, intelectual, que significa este deceso.

El P. Gabriel había nacido en San Jerónimo Norte, siendo sus padres José Oggier y Catalina Schinner. Tenía catorce hermanos, cuatro eran sacerdotes. Decidido a ingresar a la Congregación del Verbo Divino, comenzó sus estudios secundarios en el colegio Apostólico San Francisco Javier de Rafael Calzada (Prov. de Buenos Aires), donde cursó asimismo los de Filosofía y Teología. Emitió sus primeros votos religiosos en 1937, también en Rafael Calzada y ordenado sacerdote en 1941.

Finalizados sus estudios teológicos, al año siguiente fue destinado a ejercer su ministerio sacerdotal en la llamada Provincia Argentina del Norte (ARN), que entonces tenía su sede en el Colegio San José de Esperanza (Santa Fe). En el 2001 la sede estaba en Alta Gracia (Córdoba).

Su primer nombramiento fue el de Vicario Cooperador de la Parroquia de la Natividad de la Santísima Virgen María, de Esperanza de 1943 a 1945.

Luego estuvo un año practicando la docencia en el Colegio del Salvador (Jujuy). Pasó al Seminario Conciliar de Salta, donde, además de docente, fue Vice-Rector y Prefecto de los Seminaristas. Allí estuvo desde 1947 a 1952, con posterioridad fue nombrado Director Espiritual del Seminario Regional de Nuestra Señora del Valle de Catamarca, lo cual no impidió que prosiguiese cursando sus estudios en el Instituto de Historia de las Universidades de Tucumán, de cuatro años de duración, ya emprendidos durante su estadía en el Seminario de Salta.

Su permanencia en el Seminario de Catamarca, comenzada en 1953, se extendió hasta 1956, fecha en que fue designado para el cargo de Prefecto del Escolasticado de los seminaristas verbitas del Colegio Apostólico San Francisco Javier de Rafael Calzada. Después de haber desempeñado esas tareas durante los años 1957 y 1958, pasó un año de descanso con atención médica en el pueblo entrerriano de Santa Anita. Restablecido, retomó a Catamarca para ejercer un trienio la Rectoría del Seminario Nacional.

A partir del 1963, las calles de Esperanza se alegraron de verlo transitar nuevamente por ellas. En el Colegio San José, desde 1964 hasta 1974, tuvo a s cargo los alumnos internos como también la Rectoría de la Escuela Secundaria y las cátedras de Historia Argentina, Historia Americana e Historia Moderna y Contemporánea. Al cerrarse el internado en 1974, pudo dedicarse con gran entusiasmo y muchos conocimientos, a la investigación histórica, que dio notables frutos en folletos y libros de envergadura. Entre los libros podemos mencionar: “Historia de San Jerónimo Norte” en dos tomos, escrita en colaboración con Don Emilio Jullier. Se publicaron dos ediciones de este hermoso trabajo.

“Las familias de San Jerónimo Norte” es otro gran libro, también en dos tomos, de su autoría. Allí están todos, no falta nadie. Es que el P. Gabriel era serio y riguroso. El escribir estos libros le demandó la realización de viajes a Europa, particularmente a Suiza.

Numerosas fueron sus composiciones menores, pero a la vez de jerarquía histórica y de mensurado lenguaje: “Londres de Ouinmivil. Conflicto entre la ciudad y su fundador, Juan Pérez de Surita”; “La Evangelización de los Indios del Tucumán”; “Fundación del Colegio San José de Esperanza. Los dos primeros años de actuación de la Congregación del Verbo Divino en la Argentina”; “Correos y Telégrafos”; “El Templo Parroquial de San Jerónimo Norte. Primera etapa de su construcción”; “La Escuela de Santa María Norte. Su origen y primeros años de su funcionamiento”; “Los orígenes del Colegio San José de San Jerónimo Norte” y “La Facultad de Agronomía y Veterinaria de Esperanza”. Época verbita, cuyo primer tomo fuera publicado en 2001 y que lamentablemente quedó inconcluso.

En reiteradas oportunidades hemos hablado del P. Gabriel. Sólo le cupo el elogio. Como Capellán del S.A.M.Co. y como encargado de la Pastoral de la Capilla San Lino del Barrio “La Orilla”, su accionar, su evangelizar, su obra misionera fue excelente.

Lo recordamos siempre en amables conversaciones de tono mesurado y elegante. El P. Gabriel reflexionaba mucho antes de hablar, era prudente en sus juicios, sabía brindar acertadas palabras de aliento.

Una vocación, una vida. Una fragancia de anhelo de santidad en cada gesto, palabra, obra. Los cielos se alegran al recibirlo; los esperancinos, con cierto egoísmo nos entristecemos porque ya no gozaremos de su ejemplo, de su palabra rectora, de su limpidez, y de tantas virtudes con que Dios lo había adornado. Jesús recibe en su seno a un verdadero mensajero de la paz, de la oración, del estudio, de los valores que dignifican al ser humano; sin ostentaciones, sólo con la fuerza de la fe, la esperanza, el amor a Cristo, a la Iglesia, a la Misión.

Imponentes exequias

Los pasillos y el Templo estaban colmados. Transportado el féretro hasta el templo por allegados, la celebración de la Santa Misa estuvo presidida por el P. Enrique Oggier, e! recordado “Enriquito”, quien ahora a los cincuenta años, era Superior Provincial de la Provincia del Sur del Verbo Divino (ARS), que abarca desde Buenos Aires hacia el sur de la Argentina y la República Oriental del Uruguay. Meritoria carrera la del P. Enrique, tan querido por los esperancinos. Once sacerdotes concelebraron la solemne misa, entre ellos el Superior Provincial de la Provincia Norte (ARN) P. Amoldo Freiberger, el P. Pedro Dieser, quien vino desde Valle María (Entre Ríos), el párroco de la Natividad, P. Omar Rohrmann, el párroco de la parroquia San José, P. Pedro Rothar, el P. Celestina Zbrun, el P. Silverio Klaus entre otros.

Estaban todos los que se habían enterado de la infausta noticia. El templo, como ya dijimos colmado. Magnífico el coro. Excelente la conducción del Rector del Colegio, Prof. Enrique Kemerer. La homilía a cargo de tres sacerdotes verbitas, Enrique Oggier, Arnoldo Freiberger y Pedro Dieser, como amigo y compañero de estudios del P. Gabriel. El P. Enrique se refería al P. Gabriel como “tío Gabriel”. Sus palabras fueron sentidas, claras, plenas de fe.

Al finalizar la celebración, habló en nombre de los ex-alumnos el Dr. en bioquímica Oscar Noroña y luego, en nombre de Esperanza, el también ex-alumno intendente municipal Rafael De Pace.

En procesión nos trasladamos al cementerio verbita, distante unas dos cuadras, rezando el Santo Rosario. Allí, en el cementerio, se encontraba el Arzobispo de Santa Fe, Mons. Edgardo Gabriel Storni, quien pronunció unas palabras muy adecuadas a la personalidad del extinto, destacando su fidelidad. Un diácono entonó el salmo correspondiente.

Habló luego el Sr. Adelmo Romano, a quien el P. Oggier encargara antes de morir la prosecución de su obra histórica sobre la F.A.V.E. Sus palabras fueron muy emotivas. Por el Centro de Estudios Históricos de Esperanza, lo hizo José Luis lñiguez. Su Presidente y finalmente una señora del Barrio La Orilla, cuya Capilla atendía el P. Gabriel, lo hizo con lágrimas en los ojos.

Autoridades eclesiásticas, civiles, cohermanos, familiares, amigos, fieles, todos unidos por el dolor, pero con la convicción de que el P. Gabriel había vivido santamente su ministerio.

Declinaba la tarde cuando las paladas de tierra -la primera fue echada por Mons. Storni- cubrieron el féretro. Lentamente nos fuimos retirando. Un retazo de historia esperancina finalizaba.

Rosa M. de Marcuzzí

Nota: la mayoría de los datos fueron extraídos del Libro del P. Gabriel “Las familias de San Jerónimo Norte”.
(Fuente: “Anuario 2004”, Pedro Rothar SVD. Crespo, Entre Ríos)

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