Hasta donde el amor nos lleve

Misión en Helvecia, Santa Fe, realizada por el Grupo Misionero “Tikva” de la Parroquia San José de Crespo, Entre Ríos

Entre los días 26 y 30 de diciembre, correspondientes al año 2018, nuestro grupo “Tikva”, perteneciente a la Parroquia San José de Crespo (Entre Ríos), estuvo realizando su tercera misión en Helvecia, Santa Fe. Éramos alrededor de 12 jóvenes que partimos desde Crespo, acompañados, además, por el Padre Ryan Diño, sacerdote de nuestra comunidad, y el seminarista Bernardo Bovier. Allá nos esperaban como cada año, la comunidad de Helvecia, y esta vez, el reciente creado grupo de jóvenes de allí, quienes iban a misionar junto a nosotros.

El trabajo consistió en volver a los barrios en los cuales se estuvo trabajando los años anteriores, visitar a las familias, charlar, conocerlos un poquito más, bendecir la casa de aquellos que lo requerían, y además, compartir tardes de juegos y merienda con los niños de los barrios. Y al finalizar esa jornada de juegos, con toda la alegría y el amor que se sentía cada tarde, nos disponíamos, todos juntos, a celebrar la Misa.

Además, este año también tuvimos la posibilidad de trabajar en la misma comunidad de Helvecia, visitando a ancianos y enfermos, que nos abrieron las puertas de sus casas y nos permitieron conocerlos, y llevarnos un poquito de cada uno de ellos.

“Tikva” es, en arameo, esperanza, y nosotros estamos convencidos de que siempre, pero siempre, hay esperanza, por más duro que parezca, si Dios nos acompaña y confiamos firmemente en Él, no hay tormenta que pueda con nosotros. Y esto es algo que aprendimos a lo largo de estos tres años, donde nos dimos cuenta que uno va a misionar, sí, pero el que vuelve misionado es uno mismo. Volvemos con el corazón repleto de amor, por los niños que nos brindaron tanta alegría, cantando, bailando y jugando con nosotros, por las familias que al vernos se sonreían y nos decían que se acordaban de nosotros, por aquellos abuelos que hicieron que admiremos cada una de sus luchas, y que nos dieron fuerzas para que nada nos derribe. Por todo eso, y mucho más, volvimos con el corazón desbordado de amor, con ganas y fuerzas para seguir siempre para adelante, porque ¡el misionero se cansa cuando no camina!

Y resulta imposible no acordarnos de él al mirar para atrás y ver todo este camino de misión, porque fue quien nos impulsó a que nos animemos a ir más allá, fue quien siempre nos hizo sentir acompañados, que con una palmadita en la espalda y con una simple palabra, lograba transmitirnos paz y esperanza, estamos hablando de nuestro querido Enrique Oggier. Vamos a estar eternamente agradecidos a él por ser un pilar fundamental para este grupo, y porque además, sabemos que a donde vayamos, nos está acompañando.

Esto es y será siempre, como él nos enseñó: “hasta donde el amor nos lleve».

Grupo Misionero “Tikva”
Crespo-Entre Ríos