Isologo de los 130 años de los Misioneros del Verbo Divino en Argentina

Con motivo de celebrar los 130 años de la llegada de los primeros Misioneros del Verbo Divino a la Argentina (1889-2019), el Hno. Oscar Melendres svd, realizó la alegoría de este acontecimiento a través de dos figuras, un pequeño árbol y una vasija.

Su trabajo está inspirado en la imagen de la «zarza ardiente» imagen que surge del encuentro de Moisés con Dios en el desierto y que es la invitación al mismo Moisés para salir al encuentro de sus hermanos «esclavos en Egipto». La vasija nos remite a la imagen utilizada en Corintios, al referirse a que somos «vasijas de barro» para graficar la fragilidad de los mensajeros y resaltar que lo importante es la «misión de Dios» en nuestras vidas. En el centro, se erige la imagen de Cristo, el hombre nuevo, «su vida es nuestra vida, su misión nuestra misión».

 

Descripción y significado

Árbol. La alegoría del Árbol se encuentra en el espacio superior y se remite a la imagen de la “zarza ardiente” (Ex 3,1-12). Moisés se asombra ante una zarza que arde sin consumirse y es el símbolo que Dios usa para establecer un diálogo con él, y su invitación a que sea el líder de la “liberación de su pueblo” de Egipto.

Hojas. Las hojas tienen una doble alusión con forma de pez. El “pez” ha sido desde los inicios del cristianismo su símbolo fundacional. Los primeros discípulos eran pescadores y Jesús al convocarlos los invita a ser “pescadores de hombres” (Mt 4,18-22). Las cinco “hojas grandes” con los colores de los cinco continentes, representan la diversidad de nuestra familia religiosa y nuestra presencia internacional en los cinco continentes. Las “hojas pequeñas” representan las 24 provincias de la Argentina. El país donde llegan los Misioneros del Verbo Divino –como segunda presencia en el mundo– en 1889.

Cuenco de barro. En la parte inferior, se encuentra un “cuenco de barro” que nos remite a la imagen usada en la Carta a los Corintios “llevamos este tesoro en vasijas de barro” (2 Cor 4,7), reconocemos que la misión es obra de Dios “Missio Dei” y no obra nuestra, sino que somos sólo instrumentos frágiles en sus manos.

Cristo. En el medio del árbol y el cuenco se yergue la figura de Cristo “el hombre nuevo”, la razón de nuestra misión “su vida es nuestra vida, su misión es nuestra misión” (Constituciones de los Misioneros del Verbo Divino). Somos Misioneros del Verbo Divino, la palabra que se revela en Jesús de Nazaret y es buena noticia para los hombres y mujeres de ayer, hoy y siempre.

Autor: Oscar Melendres svd
Digitalización: Hernán Semienchuk