Jornada Mundial de la Juventud RÍO-2013


“¡Esta es la juventud del Papa!”, era el grito predominante de los jóvenes que se escuchaba y pregonaban en todos rincones en la ciudad Río de Janeiro, Brasil como un himno de fe que brota desde las entrañas del corazón de cada peregrino.

Pese a las inclemencias climáticas, la lluvia que nos dejó empapados todo el día y el frío que nos azotaba sin tregua durante la jornada, pero es increíble la grandeza de fe de la juventud que nada les podía impedir ni mermaba el entusiasmo del espíritu peregrino para estar de cerca con el papa Francisco y participar en todas las actividades religiosas programadas, como la catequesis que se daba por la mañana con el obispo designado en cada parroquia donde se alojaban los contingentes.

Personalmente, me impactó y me conmovió profundamente el fervor auténtico de nuestros jóvenes. ¡Cuánta emoción enigmática cuando lo vieron de cerca el Papa en el primer día del encuentro! Una alegría que ninguno de ellos puede explicar con una palabra; simplemente hay que estar para poder comprender y sentir esta experiencia maravillosa de la gracia de Dios. Me emocioné más bien al ver a los jóvenes que se abrazaban (un gesto de hermandad sin fronteras) unos a otros con lágrimas de regocijo que caían en sus mejillas, algunos sollozaban inconsolablemente y me decían: “¡un sueño cumplido Padre Giberto! he visto muy de cerca con mis propios ojos al Papa Francisco”. Algunos me abrazaban fuertemente y me agradecían a mí por haberles acompañado, que en realidad, soy yo el que debe agradecer a estos jóvenes nuestros por la confianza depositada en mí. Además, de ellos he aprendido también muchas cosas bellas que emanan de su inocencia. Lo dijo el papa Francisco: “he venido aquí, a Río de Janeiro, para contagiarme de ustedes (jóvenes) con su entusiasmo en la fe”. De veras, me contagiaron la sencillez y la espontaneidad sin pretensión alguna. El saber transmitir la alegría del momento de la vida y la apertura para compartir su fe con los otros peregrinos que vienen de otros países o continentes.

Y así, se ha cumplido la meta de esta jornada mundial de la juventud en promover una misión continental donde sobrepasa las barreras y fronteras que nos separan como hermanos y hermanas de Cristo Salvador. He ahí, en ese encuentro se siente la unidad en la diversidad de raza, cultura, lengua de la Iglesia Católica como aquella asamblea de Pentecostés: el Amor nos une.

Ahora bien, lo que deseo para todos los jóvenes es que esta experiencia mística no quede solamente en un sentimiento pasajero (todo es lindo, hermoso, emotivo, etc.) sino que pase por otra etapa más profunda que es el compromiso católico, ser enviado por nuestro Santo Padre Francisco. Les hago recordar los tres puntos importantes que pidió el papa Francisco en la misa de clausura:

1) “Vayan” – significa: han de salir desde su propio cascarón (comodidad); no hay que conformarse en la profesión de la fe (con los labios) como algo personal sino han de compartir esa fe de alegría recibida gratuitamente del Dios bondadoso hacia los otros jóvenes que no conocen todavía a Cristo. Lo dicho el Papa: “hagan lío (jóvenes) en su Iglesia”, es decir, en un buen sentido y positivo, comprometerse más en los trabajos pastorales de su comunidad parroquial a los cuales ayudarán a construir por un mundo mejor y equitativo, cuando, entre ustedes ejercen el amor hacia el prójimo y el respeto mutuo para el bien común y la felicidad de todos. También el Papa los exhorta, de modo especial, que cuiden y sean compasivos por los ancianos, marginados por la sociedad, y a los pobres (abandonados, necesitados). Ustedes son el futuro de la Iglesia Católica. Por otro lado, el Papa pide encarecidamente a los adultos (los padres) que enseñen y guíen cariñosamente a los jóvenes (los hijos) el camino de la santidad de acuerdo de los valores evangélicos. No les contaminen su mente y corazón con las enseñanzas mundanas y erróneas.

2) “No tengan miedo” – aunque a ustedes les carezca experiencia de vida, inclusive falto de formación intelectual, sea como fuere, pero tengan ánimo y el coraje para responder el llamado del Señor, como el ejemplo del jovencito Jeremías (el calladito) o Samuel (el tímido) quien ha sido llamado por Dios para que sea profeta en su pueblo. Así también a Ustedes, el Dios Padre los ha llamado para ir y anunciar con gozo la Buena Noticia que es la vida del Señor Jesús quien vino en este mundo a fin de servir con generosidad y dar su vida plena por los demás, para el rescate y el perdón de los pecados.

3) “Hagan discípulos” – significa: de ahora en adelante ustedes son actores (protagonistas) de la misión evangelizadora en la Iglesia Católica entre los jóvenes. Les corresponde hacer discípulos de sus compañeros jóvenes. Cabe destacar que con su testimonio de vida, ahí irradia la luz de Cristo sin ocaso a fin de disipar las tinieblas que hay en el mundo. Por Cristo, vale la pena desgastar nuestra vida para su reino del amor, la justicia y la paz.

Por ende, en nombre de los jóvenes peregrinos, quisiera agradecer enormemente a la comunidad entera por el apoyo espiritual (vigilia de oración) y material (ayuda económica) que desinteresadamente ha extendido hacia los chicos; gracias le damos al Concejo Deliberante de la municipalidad de Capioví, como también al colegio INSI mediante el Prof. Celso Limberger por su asistencia incondicional a favor de la juventud. Si me olvido de alguno, sepan disculpar, pero nuestro agradecimiento sincero va para todos. Lo más importante de todo es que nuestros jóvenes volvieron de la Jornada muy felices y contentos de su experiencia de peregrinación única e inolvidable.

Giberto Salares SVD
(Boletín Parroquial Nº 56
Capioví-Misiones, Agosto 2013)

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Algunas experiencias

“¡Una experiencia increíble! Agradezco a Dios permitirme vivir esta experiencia, donde pude experimentar que la fe une, sin importar fronteras, razas, ni idiomas. Gracias Papa Francisco porque tu sencillez y humildad, tu mirada dulce y sincera, tus palabras justas y profundas, tu presencia cálida, llenaron de esperanza a mi corazón. ¡Grande Francisco!” (Eugenia Leiva)

“¡Toda una bendición de Dios! A pesar de los contratiempos que también tuvimos, para mí fue como una gran fiesta de los jóvenes católicos. Ver al Papa Francisco de cerca, me llenó de amor y paz. Realmente sentí la presencia de un Cristo vivo, la unión de la Iglesia, tantas culturas e idiomas; pero teníamos algo en común, que era el amor por nuestro Papa, nuestra Iglesia, por Cristo. Esta experiencia me sirvió para cargarme de fuerzas y creo que a todos los que viajamos, para seguir adelante, y demostrar que la juventud no está perdida, que está con ganas de trabajar por una Iglesia hacia las periferias y seguir conquistando corazones jóvenes y hacer llegar a todos el amor de Cristo. Yo particularmente siento en mí muy fuerte el legado dado: “vayan y hagan Discípulos” y trataré de llevarlo adelante. Gracias a todos los que nos apoyaron con sus oraciones, tanto antes como durante. Y sigan orando por los Jóvenes. Hay tanto que contar de esta experiencia, pero lo resumo todo diciendo: ¡CRISTO VALE LA PENA!” (Karina Kleiner)

“Fue una experiencia única y realmente inexplicable lo que generó la jornada y por supuesto al ver a nuestro Papa. Fue sorprendente ver a muchísimos jóvenes llenos de alegría, entusiasmo, compromiso, que trabajan día a día por sus comunidades. Al ver a nuestro Papa en diferentes días, era en cada momento muy especial, sentir el apoyo de él, comprender que el presente y futuro depende de nosotros, de los jóvenes, que necesitamos trabajar en conjunto para lograr crecer tanto como verdaderos cristianos, así como también como Iglesia. Sus palabras eran una motivación para nosotros, “que la iglesia salga a la calle, que nos defendamos de todo lo que sea instalación, clericalismo (…)”; “no licuen la fe en Jesucristo, la fe es el hijo de Dios hecho hombre, que nos amó y murió por nosotros”. Asíque cristianos, tenemos que “tomar la mochila del peregrino” y seguir caminando en el camino de Jesús, porque Él vale la pena”. (Ivi Soria)

“Desde mi punto de vista fue una experiencia hermosa e inigualable. Ver al Papa y compartir con tantas personas de otros lados, fue lo mejor que pude haber vivido, una sensación incomparable. Dios es grande con sus obras. El que pueda participar de las próximas Jornadas que lo haga, porque es muy linda experiencia. Muchas Gracias a todas las personas que nos ayudaron y creyeron en nosotros y en que estos sería posible”. (Ornela Krejzezuk)