Jóvenes que escuchan y responden

Llamados para ser Testigos

Soy Darío, de la ciudad de Villa Allende, muy cerca de la capital cordobesa. Este año me encuentro viviendo la experiencia del noviciado de los Misioneros del Verbo Divino en Asunción del Paraguay. Para mí es muy importante y bello todo lo que Dios me está permitiendo vivir.

Para compartir parte de mi llamado vocacional, les cuento que hace más de 10 años comencé a participar en un grupo de jóvenes “Semilla” de la parroquia Nuestra Señora del Carmen de Villa Allende. En el grupo comencé a conocer y vivir la Palabra del Señor, como esa semilla que el Espíritu Santo esparce por toda la tierra. Allí comencé a vivenciar como comunidad, la misión de anunciar la Palabra a todos y de una manera particular, a compartir una palabra que se hace uno en uno, esa misma que nos invita a buscar hacer algo más por el otro. La magia de encontrarse con Jesús que me invita a presentárselo a los jóvenes y así llevarlo por todas partes.

Fue así que comencé a sentir que lo que hacía en el grupo no alcanzaba, que necesitaba hacer más y sobre todo dar más. Motivado por esta inquietud, me interesé por las misiones, “especialmente las de África”, pero no encontraba ese lugar donde realmente pudiera sentirme realizado (hasta ese momento no conocía a los Misioneros del Verbo Divino).

Como Dios realmente es muy grande y dispone de todo, para que a su tiempo nosotros realmente encontremos nuestro camino, el que nos lleva a ser cada día más felices, si realmente nos disponemos a entender el porqué de las cosas, sin juzgar de ante mano “si es bueno o malo”, conocí a Nicolás (en ese entonces postulante en la Congregación) quien me comentó y me habló de la misión del Verbo Divino. Muy interesado y sin perder tiempo, me puse en contacto con el P. Hugo Calis svd, quien me contactó con el promotor vocacional, P. Cristian.

Gracias al Señor que quiere contar con nosotros en su misión, llamándonos a través de tantas mediaciones: encuentros, personas, situaciones, silencios… sólo hay que disponerse a escuchar su Voz. Desde ese tiempo hasta ahora he descubierto lo maravilloso que es el Señor y realmente cuánto nos ama, nos invita y muchas veces no queremos aceptar su invitación, tal vez por miedo o no sé bien, pero no nos animamos aceptar su llamado.

Creo realmente que Dios nos prepara el camino, sólo nos queda a nosotros recorrerlo, pero como a veces estamos distraídos y nos vamos para otro lado, el Señor vuelve a encontrarnos llamándonos otra vez, sin importar cuánto nos hayamos desviado. Hoy, más que nunca, quiero ser una respuesta viva al amor de Dios Uno y Trino, quiero realmente ir “ahí” donde la vida clama, donde el dolor busca ser contenido, y donde Dios no es conocido.

Realmente estoy convencido que estamos llamados a ser testimonio vivo de Cristo, sólo nos queda demostrar que el Dios Uno y Trino no es sólo palabra, también es Verbo, es acción y sobre todo misión, es salir de mi mismo a los demás. Es ahí donde encuentro la plenitud de mi fe, es ahí donde realmente me siento una persona realizada, donde realmente soy feliz.

Gracias al Señor por su llamado, que Él nos acompañe siempre y nos de la Gracia de una Fe fuerte, y como dice el Apóstol Santiago, que nuestra Fe se manifieste en obras de amor, en respuesta generosa.

Darío Figueroa
Novicio SVD