La fe de este pueblo “es una buena brasa”

Misionero en Cuba.

Héctor Arrúa SVD

El P. Héctor Arrúa es oriundo de Candelaria (Misiones), recorrió el camino de formación y primeras experiencias pastorales en la Provincia Sur de la Congregación, en Uruguay, en Cutral.Có y Pigüé. Y a un requerimiento general de disponibilidad de parte de los superiores desde Roma, a fines del año 2005 partió para la misión en la isla caribeña.

Con ocasión de sus primeras vacaciones en la Patria, visitando las Casas de Formación, lo entrevistamos, suscitándose el siguiente diálogo:

Héctor, tres años en Cuba; ¿Cómo encontraste a la gente al llegar a ese país?

Mira, cuando llegué me encontraba perdido como cuando uno llega a un lugar que no conoce, y coincidió con una Fiesta, el festival del Son, era todo un ambiente convulsionado del pueblo, y yo no entendía nada; recién entendí algo al terminar. El son es una música típica de Santiago de Cuba, pero la fiesta más grande se hace en Mayarí. Pero poco tiempo después de esto nos fuimos metiendo en lo que era la Navidad y allí empecé a conocer un poco a la gente que animaba la vida de la parroquia particularmente desde el costado artístico, musical; y esto fue quizás lo que más me ligó a la pastoral mientras estuve en Mayarí. El pueblo es un pueblo sufrido, alegre, es un pueblo lindo; muy diferente al pueblo argentino, se pueden trazar unos denominadores comunes pero en un espacio tan breve no es fácil abarcar, quizá lo latino nos une, lo que significa ser apasionados en todo, y arraigado en su experiencia de fe aunque tiene connotaciones diferentes, pero la pasión latina es lo que nos une.

Apuntaste a lo que es ser Iglesia, con la Navidad y otros elementos, ¿superó tu expectativa o fue real la misma respecto a la fe de la gente?

Mira, hay una aseveración y creo que es de Manuel J, Castilla, en una canción dice: “es como el horno de carbón que tiene el fuego tapado”, la fe en Cuba es esto, tú no la ves, pero basta que “los rasques un poquito” para que te encuentres con una brasa muy caliente y duradera, la fe de este pueblo es una buena brasa.

En su momento en las estadísticas que se dieron, se habló de una disminución de los bautismos en Cuba, que había descendido del 40% de la población infantil, y ¿las familias cómo reaccionan, cómo ven la vida, del nacer y el crecer?

Es complejo, primero hay que enmarcar esta estadística en lo que es la Sociología de la religión, un 80% se dice religioso, en las distintas denominaciones, entre las cristianas, católica y de las religiones evangélicas tradicionales, aquí hay que mencionar a los bautistas y metodistas, y otras más, después están todas las religiones Afro, muchísimas también, y otras expresiones religiosas más nuevas. El tema de la disminución de los bautismos, es real pero hay dos fronteras que hay que marcar, una es el año 86 y otra el año 98, que es la visita del Papa. Ya cuando se celebra el ENEC (Encuentro Eclesial Cubano) en el 86, ya hay todo un resurgir eclesial de reflexión y celebrativo en las pequeñas comunidades. Todo esto fue precedido por un proceso que se llamó REC (Red Eclesial) y el ENEC fue la síntesis de todo esto, allí se tiraron doce líneas; una Iglesia misionera, servicial y otras que no puedo decir de memoria. Pero la visita del Papa potenció esto y ahí sí, el tema bautismal tomó una fuerza muy llamativa, y hoy a nivel pastoral, para bautizar tenemos pocas exigencias, porque se está apuntando a un itinerario de formación cristiana que tiene su expresión cúspide en el sacramento de la Confirmación, se está poniendo mucho énfasis en el catecumenado; comento algo que nos decía nuestro obispo el año pasado en que se dio la visita ad límina de los obispos, que el Papa le preguntó a él si era cierto que nosotros exigíamos poco para el bautismo, y Monseñor Emilio le dijo que no exigíamos como en otros países, estamos abiertos a que se bauticen, pero ponemos mucho énfasis en el catecumenado y en la confirmación de los adultos, y uno ve como, por ejemplo, en nuestra parroquia de Sagua este año hubo 20 confirmaciones de adultos, hemos tenido unos cuantos bautismos de gente grande y no se cuantos de pequeños, pero en la celebración pascual 2008, Monseñor Peña, obispo emérito, celebró el bautismo de unas 30 personas de nuestras comunidades, de tres municipios, esas personas recorrieron un itinerario largo. Estas personas que se Confirmaron son miembros de distintas comunidades que llamamos Casas de misión, esto sería largo de explicar, pero bautismos hay.

Lo que quizás podríamos seguir conversando es acerca de la relación entre fe y familia.

No se si prefieres algo puntual, pero decíamos que la fe está viva, por otra parte lo de la familia es difícil, mira, 50 años de revolución con una mentalidad que muchas veces relativizó el tema familiar, puso en crisis lo que ya estaba en crisis, que es la familia. Lo que me impactó cuando llegué a Mayarí es una expresión de la calle: “Fulana, la que fue mujer de…”, por otro lado hay cosas que son incomprensibles, que se divorcian y se casan con otra persona, pero al cabo de 5 o 6 años se vuelven a casar con la anterior, y como que nada pasó. Pero también hay una cosa que es muy del campo, en tema de los divorcios por ejemplo, es que hay muchos casamientos que son por conveniencia; es difícil obtener un teléfono y entonces se divorcian legalmente pero no de hecho y es para obtener el teléfono, lo mismo para obtener la adjudicación de una casa, hay un divorcio de papeles para acceder legalmente a esos bienes. Pero muchas veces también “se casan de papeles”, por ejemplo con extranjeros, para poder salir del país. Es muy difícil esto, pero hay familias muy buenas, “el grueso” de las familias nuestras en Sagua y Mayarí que yo conozco son familias muy buenas, más allá de que no sean “familias de papel” o familias de Iglesia, pero familias bien constituidas.

Evidentemente como también aquí, habrá una relación de poder, de presencia, al respecto ¿Cómo se encuentra en relación al pueblo, la Iglesia en Cuba?

La Iglesia, yo hablo de Mayarí y de Sagua, creo que estamos bastante cerca del pueblo, y prueba de esto, Sagua de Tánamo que es sede parroquial y se extiende a tres municipios en los cuales tenemos 31 Casas de misión, y a esas Casas de misión hay que multiplicarlas por tres y tenemos Casas de oración y si entendemos Iglesia como figura nuestra, de quienes estamos en misión, no tanto mi caso, pero sí como el P. Tomás, el P. Juanito, son quienes están muy cercanos y no solamente cuando se reúne la comunidad a rezar y a celebrar sino en cuanto a las visitas de las familias y al acompañamiento; yo quizás estoy un poco más alejado porque mi servicio a la Iglesia va por otro lado, yo estoy más en la elaboración de los materiales para que ellos celebren o en la elaboración de expresiones artísticas, celebraciones para la Pascua, obras de teatro y otras, esto me lleva a estar más cerrado en casa, pero sí, estamos bastante cerca. Y uno no puede estar lejos de un pueblo que sufre, este año nos llevó a estar cerca ya que hemos tenido tres ciclones, uno de ellos partió la diócesis de Olguín por medio, redujo a nuestras comunidades a escombros, y el año anterior no tuvimos ciclones pero un huracán tiró por tierra nuestra comunidad de Río Grande. Empero, es muy difícil estar cerca del `pueblo en estas situaciones; por ejemplo el año 2007 en una tormenta, nosotros con los fondos sociales de la Congregación y ayuda de la diócesis hemos armado un “surtido” para 120 familias, de las cuales 80 serían de Río Grande, y mientras estaba con gente de la Comunidad distribuyendo esto a los enfermos, el Partido me envió una comitiva de 10 personas que me querían frenar, y tuvimos que buscar después el mecanismo para poder llegar de otra manera con esa ayuda.

Respecto a la Congregación, ¿cuántos son en todo el Distrito en Cuba?

En primer lugar, acabamos de cumplir 20 años de misión allí, en Junio de año pasado fueron esos los años desde que llegó P. Germán Rodríguez, que regresó a Méjico para ser Provincial primero y luego lo detuvo un problema de salud. Tenemos una parroquia en La Habana, donde está el P. Sergio Bertram, argentino, con un compañero, Olivier Noclam, sacerdote originario de una isla del Índico; parroquia de Mayarí, la más antigua y mejor constituida, el P. Juanito, filipino, un indonesio recién llegado; nosotros en Sagua de Tánamo con Tomás Kearney, irlandés y Paco, filipino. Y hace dos años se abrió una nueva misión en la diócesis de Bayamo Manzanillo, con un indonesio que maneja muy bien la idiosincrasia y un polaco, Kottra, que acaba de llegar. Pero no estamos solos, las Hermanas Siervas del Espíritu Santo están compartiendo con nosotros la misión, con una Comunidad en la parroquia nuestra, capilla de Mayarí; y la otra comunidad no está en la parroquia que atendemos, es en la Comunidad de Nicaro y Niquero, en cada comunidad tienen 4 y 5 Hermanas respectivamente y abrieron una comunidad nueva con 4 Hermanas en la parroquia de Yara. Estas comunidades son bien internacionales, con Hermanas argentinas, chilenas, indonesias, indias y mejicanas. El trabajo con ellas es en conjunto, más coordinado que en nuestro país.

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Y el P. Héctor las nombra a todas, con nombre y país de origen.

Tiempos fundacionales, o de primeros pasos, que son ricos en experiencia compartida.

¡Gracias Héctor!

Entrevistó: Reinaldo Zbrun svd

(Fuente: “Misiones en el Mundo” Nº 79)