La renuncia, condición para seguir a Jesús

YO ESTOY AQUÍ (23º Domingo C – Lc 14,25-33)

¿Cuál es la medida de mi seguimiento de Jesús? ¿A qué cosas he renunciado y a cuáles aún estoy dispuesto a renunciar por la causa del Evangelio? Con estos interrogantes nos acercamos a la Palabra de Dios y encontramos que las lecturas de este domingo nos quieren ayudar a pulir nuestras motivaciones en el seguimiento de Jesús.

En primer lugar, cuando hablamos de seguimiento de Jesús, reconocemos junto al autor de la primera lectura que Dios nos lleva la delantera y que nunca estaremos al alcance de sus planes para cuestionarlos, para cambiarlos, o para manipularlos. Contamos con nuestra libertad para optar en la vida, y también tenemos la certeza de que el mismo Dios nos llama a vivir esta vida en plenitud. Él mismo nos acompaña, nos enseña, nos indica el camino, nos anima para discernir el momento oportuno, la acción apropiada, el gesto necesario, la palabra sabia, el silencio comprensivo, la acogida sanadora.

En segundo lugar, es muy importante considerar la profundidad de mi aceptación del Evangelio de Jesús. ¿Se trata de una recepción superficial, o de algo que realmente me transforma a tal punto que mi vida se convierte en una expresión viva del mismo? A todos nos cuesta renunciar a pertenencias que forman parte de nuestra vida diaria. Pero más difícil aún es renunciar a nuestro ego, a nuestra mezquindad, a nuestra indiferencia. Es particularmente difícil cuando se trata de aceptar al otro como hermano y no como quien depende de mí bondad o de mi capricho.

020916En tercer lugar, es necesario remar contracorriente en nuestro ambiente actual, superar el entusiasmo pasajero por algún proyecto puntual y fundar nuestra vida en Jesús, dispuestos a asumir riesgos, conflictos, contratiempos y abandono. Embarcarse en una acción solidaria que tiene un marco temporal definido, es loable. Sin embargo, embarcarse con Jesús en la vivencia del Evangelio, compromete toda la persona y toda la vida.

Lo inmediato, lo que me gusta, lo que yo quiero, lo que me causa placer ahora, lo que me hace sentir feliz hoy, mi euforia momentánea, todo eso visto desde la propuesta de Jesús, necesita una cuota de profundidad, de arraigo en los valores evangélicos. Las relaciones superficiales, los proyectos fundados en la pura imaginación, los impulsos emocionales que hoy me hacen llorar con el hambriento y mañana festejar en el derroche de huevos y harina, revelan muchas veces un cristianismo a flor de piel. Es como una construcción que no tiene cimientos ni materiales sólidos; la misma se derrumba ante los primeros contratiempos.

La Buena Noticia que nos regala Jesús, es la seguridad de contar con Él en todo tiempo y lugar. Los cálculos para arriesgarnos en el seguimiento de Jesús tienen que ver con nuestra motivación de fondo y con nuestra adhesión personal a su Persona y proyecto; no debemos empezar contando con nuestras capacidades y nuestra autosuficiencia. Nuestra opción personal no consiste en hacernos grandes proyectos, sino en adherirnos a Él de corazón y aprender día a día los secretos del discipulado misionero cristiano.


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Recursos para acompañar la reflexión bíblica de esta semana

Servicio Bíblico Latinoamericano (Lecturas y comentarios para toda la semana, para descargar en formato de texto)
Realismo responsable (José Antonio Pagola)
Seguimos buscamos seguridades para potenciar el ego (Fray Marcos)
Nueva sabiduría (Vicente Martínez)
Anti-campaña electoral (José Luis Sicre)
Sentarse y calcular (Dolores Aleixandre)
¿Simpatizo con Jesús, o lo sigo? (Martín Weichs svd)
Toca remar (Video semanal – Quiero ver)