“Laudato si”, Carta Encíclica del Papa Francisco, sobre el cuidado de la “casa común”

Encíclica sobre el compromiso con el cuidado del planeta del Santo Padre Francisco.

A través de seis capítulos en una publicación de 185 páginas en 246 párrafos se expresa el clamor de la Iglesia por lograr un cambio cultural en la relación que nos vincula con nuestra “única casa” el mundo en que habitamos.

Descubrimos hoy con una contundente claridad que existen efectos sobre la explotación de los recursos naturales, que en algunos casos son irreversibles y que generan consecuencias sobre toda la población mundial presente y futura.

“Lamentablemente, hay una general indiferencia ante estas tragedias, que suceden ahora mismo en distintas partes del mundo. La falta de reacciones ante estos dramas de nuestros hermanos y hermanas es un signo de la perdida de aquel sentido de responsabilidad por nuestros semejantes sobre el cual se funda toda sociedad civil”. (LS n°25).

Los daños sobre el ecosistema y el medio ambiente requieren de un urgente cambio de paradigmas y un compromiso decidido de los líderes y los pueblos que debe modificar esencialmente la cultura de explotación en provecho de una parte de la población, mientras que otra solo sufre las consecuencias devastadoras del sistema.

En la encíclica se reconoce las sucesivas y claras referencias a esta lamentable y preocupante situación de los pontífices anteriores y las referencias de otros líderes religiosos y sociales. A la vez, que la semblanza inspiradora de Francisco de Asís, el santo que descubrió a lo creado como su hermano y hermana.

La concepción ecológica debe ser integral y tiene que ver con los medios y modos de producción, explotación y consumo hoy imperantes. A la vez, con los medios que contribuyan a reducir todos los impactos sobre los bienes comunes a toda la humanidad.

Esta encíclica nos invita a profundizar en el compromiso con un cambio cultural que sostenida en una “educación ambiental” nos debe llevar a un cambio de hábitos, conductas.

“La educación en la responsabilidad ambiental puede alentar diversos comportamientos que tienen una incidencia directa e importante en el cuidado del ambiente, como evitar el uso de material plástico y de papel, reducir el consumo de agua, separar los residuos, cocinar sólo lo que razonablemente se podrá comer, tratar con cuidado a los demás seres vivos, utilizar transporte público o compartir un mismo vehículo entre varias personas, plantar árboles, apagar las luces innecesarias. Todo esto es parte de una generosa y digna creatividad, que muestra lo mejor del ser humano. El hecho de reutilizar algo en lugar de desecharlo rápidamente, a partir de profundas motivaciones, puede ser un acto de amor que exprese nuestra propia dignidad”. (LS n° 211).

Aspiramos que esta encíclica tenga un amplio tratamiento y sirva para modificar las políticas internacionales en el cuidado y promoción del medio ambiente, a la vez que, se exprese en nuestras propias conductas cotidianas de cuidado de nuestra única casa como en un compromiso militante por esta causa.

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