Llenos de alegría y compromiso

50 Años de vida sacerdotal de los cohermanos Pascual Cruz y Ramón Aldaz

He compartido alegrías, sudores y servicios

Pascual Cruz svd

Nací el 21 de agosto del 1941, en Arróniz (Navarra-España). Hijo de Pablo y Mercedes, quienes tuvieron seis hijos. ¡Qué maravilla de familia!

En 1954 ingresé en el Colegio Verbo Divino de Estella (Navarra), con el deseo de poder ser misionero del Verbo Divino. En septiembre de 1961 inicié la etapa preciosa y exigente del Noviciado.

Una vez terminados los años de Filosofía y Teología, pronuncié mis votos perpetuos en 1968, siendo ordenado sacerdote en Pamplona, el 11 de mayo de 1969, junto a otros compañeros del alma, lleno de alegría y compromiso.

Ese mismo año mi destino misionero me condujo a mi querida Argentina, donde sigo. He compartido alegrías, sudores y servicios con otros compañeros en diversas parroquias, y también como maestro de novicios. Ahora estoy jubilado, diezmado en lo que a la salud se refiere, pero feliz, en nuestra casa de ancianos del Verbo Divino de Rafael Calzada (Buenos Aires).

No quisiera terminar esta mini-crónica, sin dar gracias a Dios por la vocación cristiana y misionera, por mi familia estupenda, por los formadores y compañeros del Verbo Divino, por tanta gente sencilla y buena que me han brindado su apoyo y su amistad, y por las innumerables realidades buenas de la vida.

Pascual Cruz svd

 


América Latina ha marcado mi vida sacerdotal y misionera

Ramón Aldaz svd

Soy natural de Pitillas (Navarra-España), donde nací en 1940. Ingresé en el recién estrenado Colegio del Verbo Divino, en Estella, el 3 de septiembre del 1952. A partir de ahí, por medio del contacto diario con el espíritu misionero del Verbo Divino, nació y se fue consolidando mi vocación misionera.

Mis años de formación religiosa coincidieron con el Concilio Vaticano II, que implicó grandes cambios en la Iglesia.

El 11 de mayo de 1969, junto con otros compañeros, recibí la ordenación sacerdotal en Pamplona. Mi primer destino misionero fue Paraguay, en 1970.

El encuentro con la cultura, la religiosidad y las gentes de América Latina han marcado mi vida sacerdotal y misionera.

Durante un curso de actualización en Nemi (Italia), el año 1975, solicité traslado a Argentina. Llegué a una parroquia ubicada en los barrios marginales de la periferia de Buenos Aires. Aquellos diecisiete años que viví en contacto directo y entrañable con las personas sencillas del pueblo, me forjaron como misionero. En 1996 hube de regresar a España para cuidar a mi madre, mayor y enferma.

Tras su fallecimiento en 2003, retorné a Argentina y me integré en la parroquia Guadalupe de Buenos Aires, donde sigo hasta hoy.

José Ramón Aldaz svd