Los cien años de un templo

El templo de la basílica del Espíritu Santo, en el barrio de Palermo, cumplió 100 años y ayer se vio colmado en una misa que el nuncio apostólico, monseñor Adriano Bernardini, celebró con diez sacerdotes de la congregación del Verbo Divino. El templo, abierto en 1907, es la sede de la primera parroquia porteña creada en el siglo XX, la de Nuestra Señora de Guadalupe, y su historia se entrelaza con la del barrio en que se encuentra.

«Un templo es la presencia de Dios en medio de su pueblo; un punto de referencia de su historia», dijo el director del Colegio Guadalupe, Alejandro Pomar, en un acto previo, realizado en la recientemente restaurada plaza Güemes. Y recordó que el nombre original de la ciudad invoca a la Trinidad y que en su escudo figura el Espíritu Santo, cuya fiesta, Pentecostés, se celebraba ayer.

Los vecinos entonaron el Himno Nacional y la marcha «Aurora», ejecutados por una banda de la Fuerza Aérea, y el párroco de Guadalupe, padre Osvaldo Gioverdans, bendijo una bandera, que fue izada en el acto. El director del Centro de Gestión y Participación N° 14, Rodrigo Aybar, leyó un saludo del jefe de gobierno, Jorge Telerman, que decía que la historia de Guadalupe es la historia de Palermo, su barrio.

Allí, en 1890, la familia Figueroa hizo levantar en su chacra una capilla dedicada a la Virgen de Guadalupe, que donó al Arzobispado de Buenos Aires. En 1894, la capilla fue confiada a la congregación del Verbo Divino, fundada en 1875 en Holanda por San Arnoldo Janssen. El nuevo templo comenzó a construirse en 1901. Se conservan cartas de San Arnoldo, que indicó dedicarlo al Espíritu Santo, primera iglesia en América con ese nombre. En 1940, Pío XII elevó el templo a la dignidad de basílica.

La antigua capilla aún se yergue en Mansilla al 3800. La advocación de Guadalupe evoca la aparición de la Virgen en México al indio Juan Diego en 1531. Como la imagen de la Virgen lleva un atuendo que, según la usanza azteca, indicaba que estaba encinta, se la invoca en la basílica como patrona de las embarazadas el día 12 de cada mes.

En la misa, el nuncio instó a los fieles a confiarse al fuego del Espíritu Santo, a ser coherentes e «ir contra corriente», a «ser luz y sal» para el bien de la comunidad.

Fuente: Diario La Nación, 28/05/2007