Luis Hartelt SVD

+ 28.07.08 (1934-2008) / 34-54-56-62-**

Nacido el 11 de noviembre de 1934 en Oberhermsdorf, cerca de Neisse (Nysa) en la diócesis de Oppeln (Alemania). Era hijo de Augusto Hartelt, sastre, y Anna Axmann. El 8 de marzo de 1954 entró en la SVD en San Agustín como oficial de sastre. El 8 de septiembre del mismo año, comenzó su noviciado, con la intención de hacerse Misionero SVD y profesó sus primeros votos el 8 de septiembre de 1956, luego trabajó como sastre y sacristán en San José, Geilenkirchen (Alemania).

En 1962, Luis recibió su destino de misión al Este de Argentina (Misiones), llegando al país el 27 de febrero de 1962. Durante un año aprendió el español en Fátima en Lanús-Posadas, y se dedicó para siempre al servicio de la misión profesando los votos perpetuos el 8 de septiembre de 1962.

El Hno. Luis proporcionó valioso y fiel servicio por varios años en el Colegio Fátima de Lanús-Posadas y el Colegio Roque González de Posadas. Un par de años estuvo en la parroquia de Jardín América en la asistencia al párroco para hacer muchas tareas prácticas.

En 1970 el Hno. Luis vino a Nemi para el Curso de Renovación y llevó en el barco con él muchos pedazos importantes de equipaje para su misión. Después de la muerte de su madre en una casa de retiros en Goslar, Alemania, no volvió más de vacaciones a casa. “Viajar a Alemania solamente por viajar, contradice mi entendimiento del voto de pobreza”, solía decir.

El 5 de noviembre de 2001, fue transferido al Hogar San Javier (Rafael Calzada – Bs. As.), sufría de la enfermedad de Parkinson. Llevó su enfermedad con gran paciencia. A pesar de sus limitaciones físicas, siguió trabajando en muchos servicios para la comunidad. Cuidaba de las disposiciones de las flores en la capilla, cada año preparaba las coronas de adviento para la capilla y los cuartos de la comunidad, con buen gusto y la maestría. La escritura de cartas se hizo más difícil para él, pero repetidamente e insistentemente preguntaba que los cohermanos que las escribieran en reconocimiento la gente que ayudaba a la misión.

El Hno. Luis falleció el 28 de julio de 2008 y fue enterrado en el cementerio da la casa de misiones en Rafael calzada.

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HERMANO LUIS HARTELT SVD

La noticia del fallecimiento del Hermano Luis se ha difundido muy rápidamente entre los que lo hemos conocido aquí en Misiones.

Ha suscitado una variedad de sentimientos, como tal vez no ocurre con frecuencia en casos semejantes.

Primeramente, sentimientos de tristeza, porque un amigo, cohermano y compañero de camino se ha ido y ya no podremos tenerlo cerca, contar con él, gozar de su colaboración, amistad y compañía.

Pero también sentimos una alegría porque un hermano nuestro completó su camino, conservó la fe, y en fidelidad llegó triunfante a su meta. Dios le había señalado un camino en su Reino: ser testigo con su vida del amor a Dios como misionero lejos de su patria; no con muchas palabras, prédicas y catequesis, sino con muchos silencios y obras silenciosas. Obras motivadas por profundas convicciones del amor de Dios a los hombres, su naturaleza y la obra maravillosa de su creación. Estas convicciones no pocas veces se encontraron de frente ante sentimientos de indiferencia, apatía o negligencia. Aún hoy quedan muchas huellas del sentido práctico, de belleza y gusto exisito que han caracterizado al Hno. Luis.

Un último sentimiento que nos embarga a los que lo conocimos, y que lo tuvimos como compañero de ruta en la vida religiosa, es un inmenso acción de gracias a Dios por habernos regalado un hermano de tales dimensiones espirituales: ejemplo de fidelidad y perseverancia; amor inclaudicable a la Congregación ; incansable buscador de las bellezas de la creación; conocedor por aficción del Reino de Dios: los animales, las plantas, “y de todo el mundo que canta la gloria de Dios”… Entusiasta y creativo ambientador de la vida en comunidad. Práctico para solucionar cualquier emergencia; eminente maestro en su profesión de sastre; madrugador consuetudinario, que siempre consultaba, planificaba y rezaba con Dios, la jornada que comenzaba y en su consumación una entrega a la voluntad de Dios, y aceptación de cruz no comunes.

Sólo resta decir: “Señor, envía un relevo, varios, muchos como el Hermano Luis, que con su silencio y entrega total a tu causa, te sirvan a Ti y a los hombres tus hermanos. Y al Hermano Luis, dale la recompensa que has prometido en tu cielo”.

Romano Hentz svd
Posadas – Misiones

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