Matrimonio, verdadera escuela de amor

YO ESTOY AQUÍ (27º Domingo B, Mc 10,2-16)

Por Mariana Hernández

El evangelio de san Marcos 10,2-6, nos habla de “ser fiel” al mandamiento y Palabra de Dios a través de la unión entre el hombre y la mujer, el cual una vez que se une no puede romperse y si se llegara a romperse, se convertiría en divorcio, en adulterio, “Lo que Dios ha unido no lo separe el hombre”.

Hoy en día es muy común que se presente esta triste situación, la separación, la cual se da por diversas razones, puede ser por falta de amor en la pareja, la presencia de violencia, la falta de confianza, la falta de fe, entre otras cosas que pueden debilitar la pareja, y muy pocas veces nosotros hacemos algo por el prójimo que está viviendo esta situación.

El matrimonio es una etapa muy importante en la vida del cristiano, por lo tanto, debe de importarnos que esa unión no se rompa y sea más fuerte, animándolos con la Palabra de Dios, haciendo fuerte su fe para evitar el empeoramiento de la situación y encontrar una pronta solución.

La principal fuente de fuerza en la unión de la pareja cristiana, es la presencia de fe, una fe pura como la de los niños; Jesús dijo “Dejen que los niños vengan a mí y no se lo impidan, porque el Reino de Dios pertenece a los que son como ellos. En verdad les digo: quien no reciba el Reino de Dios como un niño, no entrará en él”. Seamos como los niños que se acercaron a Jesús en aquel momento, llenémonos de fe y esperanza y aprendamos a confiar y ser fiel en la Palabra de Dios, para que la unión, ya sea entre un hombre y una mujer, o entre Jesús y sus fieles, sean menos débiles y mucho más fuerte.

Mariana Hernández
Parroquia Espíritu Santo, Villa El Chocón, Neuquén