Mirando más allá de las paredes de sus propios colegios

La Provincia de ARS en Argentina administra seis colegios. Desde los inicios de la presencia misionera de la SVD en Argentina, el campo de la educación ha sido una pastoral muy importante. El Fundador quería primero establecer una escuela, antes de iniciar el trabajo en una parroquia. El Colegio de San José, Esperanza, es el más antiguo de la Congregación en todo el continente; fue fundado en 1891, dos años después de la llegada de los primeros misioneros verbitas.

Durante la Visita General en Esperanza, tuve la oportunidad de encontrarme no sólo con los profesores y el personal administrativo, sino también con el consejo estudiantil. Además de compartir sobre lo mucho que valoran el Colegio, ellos y ellas también hablaron acerca de sus actividades. Tienen diferentes comisiones que organizan actividades extracurriculares. Una de las comisiones tiene la responsabilidad de prestar asistencia a los estudiantes de una escuela estatal en una zona pobre de la ciudad. Regularmente, y por turnos, algunos de los estudiantes van en sus bicicletas para visitar a estos estudiantes. Ellos saben que estudiar en un colegio privado, como el Colegio San José, es un privilegio y que con este privilegio está la responsabilidad de compartir con aquellos que son menos privilegiados. Las amistades entre los jóvenes de diferentes clases sociales están surgiendo debido a estas actividades. Esta actividad sólo es posible porque los padres están detrás de ella.

Actividades similares también están siendo organizadas por los estudiantes del Colegio Cristo Rey, Córdoba. Me impresionó la apertura de los estudiantes hacia el problema de la pobreza, a nivel local como a nivel mundial. Los estudiantes tienen “grupo misionero”, el cual tiene la tarea de visitar a una escuela pobre en Córdoba. El proyecto se inició hace algunos años. La líder del grupo misionero habló de cómo sus amigos y amigas se entusiasman con la recolecta de cosas que los estudiantes en la otra escuela necesitan. También encontré la misma apertura entre los estudiantes del Colegio del Salvador, Jujuy.

Los estudiantes de nuestros colegios tienen un sentido de solidaridad. Tienen excelentes instalaciones para aprender la teoría, pero también tienen oportunidades para entrenarse en la organización y además para ser sensibles a las realidades sociales de la pobreza y la injusticia. Están motivados para saber qué está pasando en su entorno. El reto sigue siendo que dicho espíritu de apertura y solidaridad se mantenga vivo después de que terminan sus estudios de secundaria. Una forma de hacerlo es formando grupos de ex alumnos.

Paulus Budi Kleden SVD
en ocasión de la visita general 2014
(Fuente: Arnoldus Nota, noviembre 2014)