Misión de Verano en Corrientes

La vicaria Madre Teresa de Calcuta, dependiente del Hospital Madariaga (Posadas), organizó por tercera vez la misión de verano en las comunidades de San Rafael y San Salvador (paraje Malvinas), a unos 60 km. de Esquina (Corrientes) y 600 km. de Posadas. Conducir el último tramo de 37 km. era un desafío, por el camino arenoso, lleno de posos y en partes con agua. Los Ñandúes típicos de la zona, las vacas y caballos, los campos con lagunas, nos invitaban a contemplar la naturaleza del lugar. El 17 de Enero, a las 18 hs. y después de un largo viaje llegamos a la comunidad de San Rafael y nos alojamos en una escuela, la cual está ubicada cerca de la capilla de San Rafael.

El grupo compuesto por doce Misioneros y dos Correntinos, se mantuvo muy firme durante los siete días de la misión, llena de desafíos. Nos abandonamos en las manos de Dios y misionamos con mucho amor, siendo personas humildes y valientes. La poca electricidad que teníamos durante la noche no nos desanimó. Las serpientes que querían visitarnos no nos asustaban. Los insectos y mosquitos sólo nos daban besos de cariño. Teníamos que caminar muchos kilómetros, a veces descalzos debido al agua en el camino. Don Ceferino debía meter su camioneta en el barro y caminos inundados confiando totalmente en Dios que los íbamos atravesar sin problemas. Creo totalmente que las oraciones que tuvimos en esos días nos ayudó a encarar todos los desafíos presentados en el camino. Disfrutamos de una linda convivencia y una hermosa misión, teniendo en el corazón el mismo Espíritu.

Habíamos misionado alrededor de cincuenta casas. La gente humilde, pobre, nos recibió con gran corazón. Compartimos nuestra fe y alegría en el Señor, reflexionábamos la Palabra de Dios en los hogares y los bendecíamos en nombre de Dios. Por las tardes teníamos la misa y los encuentros con los niños, jóvenes y adultos. Nuestra visita fortaleció los corazones de la comunidad. Unos días antes de nuestra llegada, las inundaciones habían hecho mucho daño a las casas, caminos, animales y al cultivo. En esos días de dolor, tratamos de compartir la ropa, medicinas y los dulces, sobre todo, el amor y la fortaleza de Dios.

Uno de los objetivos de esta misión, fue la insistencia en la reconciliación y armonía entre los fieles y la continuidad de la catequesis en la comunidad de San Salvador. Al final pudimos decir que habíamos cumplido con nuestra misión que Dios nos había encomendado.

Agradecemos al Señor, por su acompañamiento en esta misión realizada en tierras correntinas, al P. Jaime, capellán del Hospital Madariaga; a los sacerdotes de Esquina, y a todas las personas y miembros de las comunidades de San Rafael y San Salvador que nos han apoyado. Que la providencia de Dios proteja y cuide a todos los pobres y humildes de corazón.

John Britto SVD