Misión es partir hacia donde el amor nos lleve

Hugo Calis SVD, Misionero en Tanzania

Hugo Calis svd (centro)

Todo comenzó allá por el año 1994, si mal no recuerdo, cuando llegó a mis manos una revista misionera con el testimonio de un religioso argentino que estaba trabajando en Kenia. Por ese entonces ya anidaba en mi corazón el deseo de ser religioso misionero, que desde temprana edad había impulsado mi curiosidad por conocer y ahondar en la posibilidad de consagrar mi vida a la misión. Es así, que años más tarde, en 1999 ingresé a la Congregación del Verbo Divino, dando el primer paso misionero, dejando atrás mi familia, amigos y comunidad de Yacutinga en Gobernador Roca, Misiones.

Con ello me predisponía al proceso de formación inicial en Córdoba. Fueron años de mucho discernimiento, estudio, oración y trabajo; un proceso vocacional con luchas, incertidumbres y luces, vividos con intensidad en pequeñas comunidades formativas, donde formadores, profesores, hermanas religiosas, laicos y compañeros de camino, me ayudaron a madurar mi opción religiosa y misionera.

Finalmente, meses previos a mis votos perpetuos, recibí con gran gozo mi primer destino misionero a la Provincia de Kenia-Tanzania. Después de colaborar un par de años en la formación inicial en Argentina, a mediados de febrero de 2012 mis ojos se abrieron ante una nueva realidad, que había sido conocida sólo de oídas o por testimonio de otros. Este segundo paso misionero ya no implicaba sólo dejar familia, amigos y comunidad de origen, ahora me tocaba ser protagonista de lo que significa dejar el país y cultura para asumir uno nuevo.

Un par de semanas después de arribar en Nairobi, comencé con el curso de inglés, una experiencia de aprendizaje que llevó un año en una escuela de lenguas con alumnos provenientes de alrededor de cincuenta países del mundo. Una riqueza multicultural maravillosa, donde me sentí orgulloso de ser misionero verbita abierto a la multiculturalidad, traspasando fronteras ideológicas, religiosas y culturales. Mientras cursaba inglés, los fines de semana los vivía en una de nuestras comunidades en Soweto, un precario asentamiento en crecimiento con gente de diferentes tribus de Kenia e inclusive de países limítrofes.

Al principio cuando miraba a la gente, los veía a todos iguales, no podía distinguir unos de otros, todos los rostros me eran iguales. Con el paso del tiempo comencé a diferenciar uno por uno, a llamarlos por su nombre y a conocer sus historias de sufrimientos, dolores, alegrías y esperanzas; estas últimas muy presentes en sus celebraciones litúrgicas cargadas de colores, gestos, cantos y danzas, con Misas que en algunos casos pueden durar hasta cuatro horas.

Cuando terminé el curso de inglés, fui destinado al interior del país, a una comunidad que los misioneros del Verbo Divino hemos asumido hace un par de años entre la tribu de los “calenjín”, una de las cuarenta y dos tribus existentes en Kenia. Con gran agrado pude colaborar en la pastoral juvenil, tanto en la parroquia como en la universidad, así mismo algunas veces dedicaba mi tiempo a visitar las familias y enfermos de HIV.

Como dice nuestro querido san José Freinademetz, “ser misionero es una gracia de Dios”, así es como me siento, agraciado por Dios de tener esta posibilidad única de compartir tiempo, vida y fe en este maravilloso pueblo africano. Caminar de cerca y palpar la lucha de la gente mezclada con sus alegrías y optimismo puesto en Dios, hace que mi fe se robustezca aún más. Mientras en algunos países del mundo muchos se preocupan por tener lo más avanzado del mercado, aquí la preocupación es poder terminar aunque sea la escuela secundaria, conseguir trabajo, o al menos comer una vez al día.

Actualmente me encuentro en Tanzania, haciendo un curso intensivo de la lengua local del este de África. Con el conocimiento del swahili, podré servir más y mejor al pueblo de Dios en la misión, en esta provincia de Kenia-Tanzania, donde somos cuarenta Misioneros del Verbo Divino provenientes de veinticuatro nacionalidades, con el objetivo de anunciar la Buena Nueva del Reino, promoviendo la paz, la justicia y solidaridad.

Hugo Calis
Tanzania-África