Narciso Wagner SVD

+ 29 de Septiembre 2002 (1913-2002) | 13 32 34 38 38

Era inevitable que alguna vez acertaría cuando pronosticaba cada comienzo de año, desde hace mas de cuarenta, que el presente sería el último de su vida. Pero, el acierto tardó en llegar; pues entre tanto, trabajó 13 años como Vicario Cooperador en la parroquia de Guadalupe en la Capital Federal, 21 en la de Tunuyán, Mendoza, y 11 años estuvo retirado en el Hogar San Javier, a donde llegó en 1991.

Durante todos esos años, nunca estuvo internado en una clínica, ni sufrió una intervención quirúrgica. Sus males más graves fueron algunas infecciones urinarias rápidamente controladas con oportunos antibióticos. El último análisis clínico que se le practicó una semana antes de su deceso, arrojó valores más normales que los de muchos que siguen deambulando por este mundo de Dios. Conclusión: murió por sobrecarga de años, vale decir, por su respetable ancianidad.

El P. Narciso Wagner nació el 30 de octubre de 1913, en Arroyo Venado, en las inmediaciones de Carhué, en el partido de Adolfo Alsina, provincia Buenos Aires. Era el menor de los seis hijos de D. Miguel Wagner y de María Heim. Ingresó en el Colegio Apostólico San Francisco Javier, en Calzada, a poco de cumplir los doce años. Niño inquieto y de personalidad original, quienes lo conocieron en aquellos días recuerdan sabrosas anécdotas basadas en sus singulares actitudes. Como todos nuestros alumnos de aquellos tiempos, cursó en Calzada todos sus estudios medios y superiores. En 1932 y 1933 cursó su noviciado bajo la dirección del legendario Maestro de Novicios P. Bernardo Müller. Profesó por primera vez el 1 de marzo de 1934 y a perpetuidad en 1938. El 30 de noviembre de ese mismo año, fue ordenado sacerdote con otros tres compañeros -I. Maier, C. Ruppel y H. Montalbetti- por manos del entonces Nuncio Apostólico, Mons. José Fietta.

Al año siguiente, como destino misional le fueron asignadas las Islas Filipinas. En este país permaneció por más de 17 años, período en que le tocó vivir el horror de la guerra que allí tuvo su expresión concreta y terrible en la invasión japonesa a las islas. Su actividad se centró principalmente en los seminarios. Primero se desempeñó en los seminarios diocesanos de Binmaley y de Vigan, que regenteaba la SVD. Luego, brindó sus servicios en el seminario más importante que la Congregación poseía en las Filipinas: el de Cristo Rey (Christ the King) en Quezon City. Por último, trabajó en la parroquia de la Inmaculada Concepción, en esta misma ciudad.

En 1957 regresó definitivamente a la Argentina y fue asignado a la parroquia Guadalupe en la Capital, en calidad de Vicario Cooperador. En este puesto se desempeñó hasta 1970, año en que fue enviado con iguales funciones a la parroquia de Tunuyán, que la Congregación había asumido el año anterior, en la provincia de Mendoza. Aquí su ocupación principal, durante largos años, fue la atención pastoral del hospital regional que existía en la localidad. Ya cercano a los 80 años de edad, fue derivado, en 1991, al Hogar San Javier, en Rafael Calzada.

Hombre sencillo, humilde y piadoso, con esquemas hondamente arraigados e inamovibles, se distinguió siempre por su gran devoción mariana y su oración predilecta era el rezo del rosario. Mechaba sus conversaciones con ingeniosas ocurrencias y siempre tenía a flor de labios algún oportuno latinajo adecuado a las circunstancias. Sin padecer un mal específico, desde hacía unos meses, parecía entregado, sin muchas ganas de vivir y reducido a su habitación.

Era difícil motivarlo para que abandonara la cama y tratara de realizar algún esfuerzo o ejercicio físico. Así se fue debilitando paulatinamente, hasta que, en el curso de la semana pasada, se vio que el desenlace se acercaba. Éste se produjo el domingo 29 de septiembre, alrededor de las 5:30 hs. de la madrugada, a sólo un mes de cumplir los 89 años de edad.

Valerico J. Imsant svd

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