Nunca es tarde para responder a Dios y convertirnos

YO ESTOY AQUÍ (3º Cuaresma C – Lc 13,1-9 / Éxodo 3,1-8a.13-15 / 1 Corintios 10,1-6.10-12)

Jesús, a través de la liturgia de este tercer domingo de cuaresma, nos pide algo sumamente importante para nuestra salvación: se trata de la conversión. En el Evangelio, Jesús corrobora su llamada al arrepentimiento con la parábola de la higuera. En esta parábola, vemos que el dueño de la viña quiere cortar la higuera por no dar frutos después de tres años, pero el viñador intercede diciendo: “Señor, déjala todavía este año y removeré la tierra alrededor y abonaré”. El dueño le hace caso al viñador y le da otra oportunidad a la higuera con la esperanza de que de fruto el próximo año.

Jesús nos advierte contra la pereza, la falta de compromiso y la esterilidad en lo que hacemos, ya que se nos ha dado todo lo necesario para una vida feliz. Dios, siendo el dueño de la vida y el creador del universo, nos cuida cariñosamente, derrama su abundante gracia sobre nosotros día tras día y no para de regalarnos innumerables oportunidades de gracia y misericordia a fin de convertirnos para vivir felices en esta tierra y heredar la vida eterna.

Sin embargo, con frecuencia, vivimos distraídos y preocupados con cosas secundarias, retrasando para otro momento lo esencial y más importante que deberíamos hacer para crecer como hijos de Dios, como familia, como comunidad, para poder dar los frutos que Dios espera de nosotros. Deberíamos ser más conscientes de las diversas gracias que Dios nos concede y de la paciencia que nos tiene y, por lo tanto, preguntarnos qué tipo de frutos damos a nuestra familia, a nuestros vecinos, a nuestra comunidad, al lugar de trabajo o a nuestra Iglesia.

La conversión de la que habla Jesús cuando dice: “si ustedes no se convierten morirán”, implica que dejemos de lado todo lo que nos aparta de Dios y que sigamos el buen camino del amor, la verdad, la paz, la reconciliación, el diálogo… En este tiempo de cuaresma, dispongámonos a la conversión verdadera, para que nos ayude a valorar lo bueno que venimos haciendo, a tomar consciencia en dónde nos hemos equivocado y a volver a retomar el buen camino del Evangelio que nos conduce a Dios.

Ivana Retamozo
Parroquia San Francisco Solano – Alto Comedero-Jujuy