Para el amor y el servicio no hay fronteras ni religión

Experiencia solidaria frente a las inundaciones

Queremos compartir con ustedes y contarles lo vivido en nuestra comunidad de El Soberbio (Misiones) con la reciente inundación del mes de junio pasado. Si bien todo el pueblo ha colaborado y ayudado en los momentos críticos, las personas y especialmente los niños siguen sufriendo las consecuencias.

Todo empezó un miércoles 25 de junio, mucha lluvia y ya se presentía en al ambiente la crecida del Río Uruguay (los que vivimos la inundación del año 1983 lo sabemos), comenzaron a evacuar a los pobladores de la costa del río en horas de la mañana. Por la tarde el agua ya había entrado al barrio Unión (uno de los más afectados), en horas de la madrugada los primeros evacuados del barrio Chivilcoy.

Por la noche nos reuníamos los vecinos, autoridades, el párroco (P. Biju), pastores, para formar un comité de Crisis. El Jueves por la mañana llegan autoridades provinciales, los ministros de salud, de gobierno y de desarrollo social .Allí nos reunimos y queda conformado el comité de crisis local. Conformado por el intendente, representantes de Gendarmería, Prefectura, policía, concejales, docentes y vecinos.

Atendimos en nuestro centro operativo en la Escuela Especial N° 42, donde se trabajó incesantemente ya que se cubría las necesidades de todos los afectados. Fueron evacuados a las escuelas y otros locales muchas familias, donde se las atendía con las comidas diarias. Ya había vecinos voluntarios cocinando y ahí se sumó el ejército que hizo un excelente trabajo. Servían el almuerzo y la cena, la iglesia luterana el desayuno y la iglesia católica el almuerzo (se ocupaban las instalaciones de la cocina de la Escuela 617). Un trabajo que vale la pena destacar ya que se realizó con gran vocación de servicio y responsabilidad.

Con respecto a las familias que se ubicaban en otros lugares, se las atendía con bolsones de mercaderías, elementos de limpieza, leche, pañales, colchones y mantas. De la ropa se hicieron responsables las maestras de la escuela especial con otros voluntarios.

El gobierno nacional estuvo presente con los trámites de Anses para cobrar el doble beneficio, ni bien se había retirado el agua ya algunos venían a contarnos que habían cobrado ,eso fue de gran ayuda. El gobernador puso todo a disposición, lo que necesitábamos. Recorrió el lugar varias veces, una acompañada por el jefe de gabinete Capitanich y otros funcionarios. Los ministros, la mayoría se acercaron al comité de crisis a colaborar o simplemente a saludar, alentar y ver qué podían hacer para ayudar. Hubo otros que no pudieron venir, pero comprendemos y queremos creer que su preocupación era la misma. También recibimos la visita de diputados de diferentes partidos.

Quiero destacar en esta parte las donaciones, impresionante la solidaridad de la gente de todos los puntos de la provincia y del país. Nuestros vecinos de San Vicente, el intendente y su gabinete, estuvieron el primer día presente. Los cuerpos de bomberos de varias localidades y los nuestros, un trabajo excelente y responsables. Los del ministerio de Ecología; del Plan lucha contra el fuego; la dirección de bosques; el personal y sus vehículos que nos ayudaron muchísimo en los momentos de desesperación; a la gente de salud; al director del hospital y su gente; promotoras de salud caminantes de los barrios; trabajos hecho con mucha dedicación. La iglesia adventista presente con sus voluntarios. La gente del Renatea a disposición para colaborar; vecinos que ofrecían sus servicios voluntarios; los de EMSA con su tarea en el tema de luz. Fundaciones, ONG, Universidades y demás instituciones… Todos con predisposición para colaborar.

Son cuatro los barrios afectados: Unión, Chivilcoy, Maracaná, Galeano, y zonas de la colonia. El arroyo El Soberbio o Guarambocá, dejó de dar paso el jueves por la noche. No había comunicación con el otro lado, solamente emergencia, así lo disponía Prefectura y Gendarmería, conocedores del río.

Luego de varios días el agua se retiró, pero los problemas recién empezaban, debían volver a su casa, ¿cómo?… Para eso nos vino a acompañar el diputado Mario Lindeman, quien trabajó incansablemente con empleados municipales en la reconstrucción de las casas para que puedan volver, y nos acompañó en otras cuestiones que debíamos resolver, fue el nexo entre el gobierno y nosotros.

Y así siguieron las semanas siguientes, las escuelas fueron desocupadas y se volvió a la normalidad. Algunos quedaron afectados hasta el 31 de julio .Empezaron las vacaciones (receso escolar) pero seguimos trabajando, porque para un voluntario en el tiempo de crisis no hay vacaciones. Desde la primer semana de vacaciones funcionamos en un lugar cedido por la parroquia Cristo Rey, ya que en la escuela especial funcionaría la escuelita de invierno.

Hicimos muchas cosas aparte de asistir:

Con un equipo de veterinarios del consejo profesional de veterinarios, asistimos a las mascotas de los barrios afectados, hicimos tres puestos. Se trabajó todo el fin de semana, contamos con el apoyo de la municipalidad.

La iglesia católica trabajó con Cáritas en la visita de atención casa por casa, con ropas, mercaderías, leche, pañales, agua, elementos de higiene. Se pudo trabajar así porque se conformó dentro del comité una sección de banco de datos, donde la persona afectada iba a hacer su declaración y se conformaba un equipo con agentes de policía, promotores de Salud y uno del comité, se lo acompañaba a verificar la declaración, por eso era necesario un banco de datos en carpetas, y con eso se trabajó casa por casa. Las pérdidas se clasificaron en ROJO (daños totales, perdida de la casa, inhabitable); AMARILLO (daño parcial, que con algunos arreglos y limpieza se podría volver a habitar); y VERDE (el agua llegó hasta el patio y se autoevacuaron). Los “rojos” serán los primeros relocalizados.

Contamos también con la gran ayuda de la escuela de cadetes de policía y penitenciaria que hicieron un trabajo excepcional, ya que ayudaron a la gente en la limpieza y arreglo de sus casas.

El trabajo no fue fácil, pero con la ayuda de Dios todos es posible. Antes de comenzar la jornada hacíamos nuestra oración y al finalizar lo mismo. Ahí pude ver que para el amor y el servicio a los hermanos no hay fronteras ni religión. Nos uníamos en oración a nuestro Padre Dios personas de todos los credos, civiles y militares y obteníamos así jornadas muy productivas y con la tranquilidad de haber tendido la mano al que estaba sufriendo.

A casi dos meses de la inundación el trabajo no terminó, comienzan ahora los acompañamientos, la gente necesita contención y con esto nos dimos cuenta que hay muchas cosas por hacer. Lo material ya está, ahora a seguir la parte espiritual, es por eso que aprovechamos la visita de la virgen del Luján, hicimos el recorrido por los barrios afectados, hubo misas, chocolate y golosinas para los niños, todo fue una fiesta.

No sabemos si hemos hecho bien el trabajo, pero sí que hemos puesto todo de nosotros en lo que hacíamos con aciertos y errores, con el corazón y la guía de nuestro Padre Dios.

Mirta
Comunidad Parroquia Cristo Rey
El Soberbio – Misiones