Parroquia Santa Teresita – 25 de Mayo

Reseña histórica de la PARROQUIA SANTA TERESITA de  25 DE MAYO (Misiones)

Misión en el Alto Uruguay

Con la expulsión de los jesuitas del Virreynato del Río de la Plata en el año 1767, se produjo un lógico relajamiento, decadencia y dispersión de los componentes de las Reducciones. La segunda evangelización se inicia el 5 de diciembre de 1898 con la llegada de los Misioneros del Verbo Divino a estas tierras, en la persona del P. Federico Vogt quien se radicó en Posadas.

En agosto de 1933 llegó a esa zona el primer colono. Poco a poco la selva abrió sus brazos a numerosas familias que, con esfuerzo levantaron sus viviendas y hasta una escuelita. El nombre patriótico de “Colonia 25 de Mayo”, lo eligió su primer maestro Victorio Cardozo, ya que las colonias cercanas tenían nombres de santos, como Rita y Francisco. Esta gente del nuevo asentamiento era atendida espiritualmente por los Misioneros del Verbo Divino que ya se habían radicado en Alba Posse. Primero lo fue el P. Bernardo Grage y luego Teodoro Wirges. Las celebraciones se realizaban en casas de familias.

Los terrenos donde se encuentra hoy la iglesia de Santa Teresita y el salón parroquial, fueron donados por la familia de Pío Antinori. En mayo de 1948 se realizó, en la propiedad de Juan Rokenbach, la primera fiesta comunitaria para recaudar fondos y así comenzar lo que fue la primitiva capilla de madera, hecho de tablas, que medía 14 por 8 metros. Fue inaugurada en junio de 1951.

La imagen de Santa Teresita, elegida como la patrona, fue donada por Alcides Daltué. En 1959 se formó una comisión que se comprometió en construir un nuevo templo, ya que aumentaba la feligresía. La entusiasta colaboración de los vecinos se vio animada por la ayuda económica que brindó el gobernador Ayrault. En el año 1972 se radicó en la Colonia 25 de Mayo el sacerdote Verbita Maximiliano Trösch, quien agilizó la terminación e inauguración del actual edificio. El actuó como párroco hasta 1876.

Luego, durante dos años, este pueblo quedó sin sacerdote estable y fue atendido desde Santa Rita por el P. Fermín Oggier y otros.

Merecen un párrafo aparte, por su trabajo en la catequesis y por su asistencia a enfermos la llegada de las hermanas Dominicas que se dedicaron generosamente en la Nueva Evangelización.

A comienzos de 1978 fue nombrado responsable de esa comunidad el Verbita Ladislao Sarley. Permaneció allí durante diez años y se lo recuerda por sus virtudes ecológicas y ecuménicas en el trato con otros credos. El influyó positivamente en la parquización de la progresista localidad, donde también fue docente. En agradecimiento una de las avenidas lleva su nombre.

En 1988 fue nombrado párroco el P. Juan Ettl, que comenzó a formar grupos de apoyo para orientar convenientemente la catequesis.

A mediados de 1990 llegó a la parroquia el P. Pascual Cardozo. En abril de 1991 se hizo cargo el P. Antonio Breziski, quien después de haber estado años en España y en el Seminario de Corrientes, fue nombrado para atender a esa comunidad y a sus once capillas desparramadas en distintas picadas. Ultimamente asumió como párroco el P. Floriano Oggier quien se había desempeñado en Cristo Rey de Oberá. Recordando los 100 años de la presencia de los misioneros del Verbo Divino en esta Tierra Colorada, nos queremos reanimar para asumir nuestro puesto en la Nueva Evangelización conforme al pedido de Cristo: “Vayan y enseñen a todos los pueblos y bautícenlos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo”.

Desde el año 2017, la parroquia pasó a ser administrada por la Diócesis de Oberá.