Pastoral indigenista en Argentina

La provincia de Neuquén, en el sur de Argentina, tiene una presencia indígena mapuche innegable y uno tiene que insertarse en esa realidad. Esa inserción no consiste en organizar grandes proyectos de ayuda social sino que se trata más bien de una vivencia interior. Sin perder su propia identidad, se trata de aceptar lo distinto del otro y en este caso particular, lo distinto de este pueblo indígena, con su historia de sufrimiento y marginación. Al mismo tiempo, uno puede crecer con ellos y enriquecerse con su forma de ser y su manera de encarar las dificultades. Hay una espina que resulta pesada y son los conflictos de la tierra, en primer lugar con el gobierno, por una mala voluntad política. No es que el mapuche reclame toda la Patagonia. Más bien se trata, como dice la constitución argentina, de “una porción de tierra apta y suficiente para el desarrollo”, para que ellos puedan trabajar y vivir de acuerdo a sus tradiciones. Es por eso que surgen muchos problemas que pasan por los límites jurídicos con estancias y con empresas porque hace falta un reconocimiento, no sólo de palabra, sino a nivel de papeles y de títulos con límites establecidos precisos y claros. En ese contexto, nosotros tratamos de ayudar a nuestra gente mapuche. El aspecto más interesante de nuestra opción y nuestra presencia, es que uno forma parte de un equipo, que es el EDIPA (Equipo diocesano de Pastoral Aborigen). El objetivo de esta pastoral es primeramente acompañar a este pueblo mapuche. Cuando uno camina al lado de otro, no va ni adelante ni atrás. Uno debe adaptarse al ritmo para avanzar juntos. Uno debe aceptar al otro como es, con su pasado y con su historia.

Rafael Hoffmann SVD

¿Cómo trabajan en equipo los verbitas?

Hay una articulación de pastoral aborigen entre los miembros de la pastoral mapuche en Chile y nosotros en Neuquén, del lado argentino. Nos encontramos dos veces al año, una vez allá en Chile y otra acá en Argentina. Compartimos inquietudes y desafíos entre los dos países, porque el pueblo mapuche, que ocupa ambos lados de la cordillera, es el mismo. El año pasado, el tema de nuestro encuentro fue la beatificación de Ceferino Namuncurá, el laico mapuche beatificado a fines del 2007 en Chimpay (Patagonia) y cuya devoción es una de las más populares en Argentina. Esa celebración de su beatificación marcó un hito porque en la ceremonia se combinaron rituales mapuches con la liturgia católica romana, pero el tema de trasfondo para nosotros era la santidad en la cultura mapuche. De Chile, participaron Fernando Díaz svd desde la zona de Temuco, y otro cohermano de Puerto Domingo. Nos ayudaron mucho, los aportes de Fernando Díaz con sus reflexiones y su apertura antropológica, porque en realidad estábamos exhaustos trabajando para conseguir la protección legal de la tierra de los mapuches y en un cierto momento habíamos perdido el aspecto de una reflexión profunda sobre el sentido de nuestra presencia y misión.

¿Qué rol tiene el equipo diocesano de EDIPA y quienes lo conforman?

Además del obispo Marcelo Melani (que sigue la línea de sus predecesores los obispos Don Jaime de Nevares y Agustín Radrizzani, de estar íntimamente comprometido y relacionado con el pueblo mapuche), hay misioneros, religiosas y laicos comprometidos. Mi vecino más cercano es el P. Martín Göttler, un sacerdote alemán diocesano que trabaja desde hace 18 años en la vecina localidad de Las Coloradas (Neuquén-Argentina). Con él, he compartido mucho en estos años y cada verano organizamos un campamento para chicos de las comunidades mapuches. En esa ocasión se hacen amistades y fogones culturales con la presencia de algunos ancianos para introducir a los jóvenes en las rogativas mapuches. Esos campamentos son un espacio donde ellos pueden hablar de su propia cultura, de su historia y sus valores. Eso refuerza la autoestima de su propia cultura y en lugar de avergonzarse de sus propios orígenes, llegan a sentirse orgullosos de ser mapuches. El equipo verbita de Chile también participa, una vez al año, en los encuentros diocesanos de EDIPA.

¿Por qué haces esto? ¿Por qué te apasiona tanto la Pastoral indígena mapuche?

Es una opción de vida. Qué querés que te diga? No es que me guste simplemente el tema del folklore sino que me siento en sintonía con el pueblo mapuche. Puede ser el hecho de que uno sea también hijo de granjeros y haya crecido en contacto con el trabajo de la tierra. Puede ser también el hecho de que uno se haya criado desde abajo y entonces uno entiende mejor a la gente mapuche. Yo siento que mi presencia aporta a su desarrollo sin estorbar, cosa que le da sentido a mi sacerdocio y a mi vocación misionera que va madurando gracias a ellos. He aprendido mucho con los mapuches y podría decir que son mis maestros de vida y que gracias a ellos he crecido como misionero.

Como Iglesia… ¿Estamos creciendo en la toma de conciencia sobre la necesidad de una Pastoral Indígena específica?

Y… va lento el asunto… Pero no hay que aflojarle. El tema es que camine y que no se estanque ni retroceda. El objetivo debería ser tomar conciencia de que somos países pluri-étnicos y multi-culturales. En realidad, todo el continente lo es. Eso significa que el que está a mi lado tiene derecho a ser distinto y si tiene derecho, lo tengo que respetar. Muchas veces, estamos llenos de prejuicios hacia el indígena y eso nos pasa incluso a nivel de Iglesia. Los prejuicios no nos dejan crecer ni como humanos ni como cristianos. Yo comparo a los mapuches con la misma naturaleza y vegetación. El árbol del “pehuen” o araucaria en la Patagonia, es un árbol milenario que crece lentamente hasta alcanzar dimensiones enormes. Llega a soportar sequías, pestes y los fuertes vientos porque tiene raíces profundas de hasta 3 metros. Entonces el viento no lo quiebra. A veces lo dobla, pero no lo quiebra, porque han crecido lenta y sólidamente, afirmándose al suelo con raíces bien arraigadas. Yo creo que la presencia del pueblo mapuche en la Patagonia es así. Es milenaria y por eso no se quiebra sino que continúa creciendo lentamente y firmemente. Ojalá podamos regar sus raíces con el aporte cristiano de la fe.

Rafael Hoffmann SVD
Neuquén (ARS)

Fuente: PanamZone.net