Pentecostés

La Solemnidad de Pentecostés en la Parroquia de Cristo Rey tiene una connotación especial, cargada de colores, sabores y signos de comunión muy marcados.

Desde hace casi 20 años, por iniciativa de un grupo de laicos y con el apoyo del Padre Floriano Oggier SVD, al comienzo y de los párrocos que lo sucedieron, nuestra comunidad parroquial invita a compartir la celebración eucarística de esta fiesta a las autoridades civiles y de seguridad de la ciudad de Oberá, como también a los representantes de otras congregaciones cristianas, como ser la Iglesia Ortodoxa Rusa y la Luterana.

Por otro lado, como en nuestra ciudad se realiza la Fiesta Nacional del Inmigrante , también se invita a participar de este acontecimiento a los representantes de las diversas colectividades que forman parte del crisol de razas que habita esta porción del suelo argentino.

Cada colectividad porta su bandera y viste los trajes típicos de las regiones del mundo de las que han venido: Italia, Francia, Polonia, Rusia, Ucrania, Países Nórdicos, Alemania, Suiza, España, Portugal, Países Árabes, Japón, Paraguay, Brasil, etc. Y como muestra de culto a Dios presentan como ofrenda comidas típicas que son signos muy expresivos de cada nación y cultura. Luego, en el momento de la acción de gracias, después de la comunión, presentan oraciones y cantos de alabanza al único Dios que nos ha hecho diferentes pero no para separarnos, sino para enriquecernos mutuamente.

Este es el clima de oración, de color y de alegría que se vive en esta comunidad parroquial en la Solemnidad de Pentecostés.

Como todos los años, este día tan especial en la Liturgia y en la historia de la Iglesia , es precedido por una Novena de preparación, de oración y reflexión que disponga plenamente el corazón y las almas de los fieles para celebrar este acontecimiento.

En esta oportunidad, siguiendo el pedido de los Obispos argentinos, la Novena estuvo dedicada a la oración por nuestra patria en este momento tan particular de su historia. El lema que nos congregó fue: “ ¡Ven Espíritu Santo, ayúdanos a vivir el Evangelio en nuestra Patria!” .

Las misas de la novena estuvieron presididas por sacerdotes invitados, venidos de otras comunidades parroquiales cercanas, tanto diocesanos como verbitas, incluso Monseñor Joaquín Piña presidió la Eucaristía del último viernes previo a la fiesta.

Cada día de la novena hemos presentado al Señor nuestra oración por las diferentes instituciones y entidades que son responsables del gobierno y del cuidado del Pueblo Argentino.

Así, hemos rezado por las instituciones dedicadas a la caridad, por los comercios y comerciantes, por los medios masivos de comunicación; por las instituciones involucradas con la educación, los servicios públicos, la salud, la seguridad y el orden público y por las diferentes entidades religiosas y gubernamentales.

Todo ello culminó, el día mismo de Pentecostés, donde la oración estuvo centrada en el Pueblo Argentino, dado que un país mejor no depende solamente de estas instituciones, sino de cada uno de los que habitamos este suelo.

Otro gesto importante que marcó el espíritu de esta celebración fue el momento en el que, luego de las oraciones de acción de gracias de las colectividades en sus diferentes idiomas, todos nos unimos como “argentinos” y entonamos con mucha alegría y fervor, en su día (11 de mayo), las estrofas del Himno Nacional.

Remarcamos la importancia de esta celebración y los signos que se manifiestan en nuestra comunidad. Destacamos el gesto de “reunirnos para compartir experiencias y estar unidos en la oración”, expresando el amor hacia el mismo Dios y entre los hermanos, más allá de las diferencias culturales, idiomáticas, etc.

Es esta experiencia de unidad la que hace revivir de una manera muy especial el Pentecostés que marcó el nacimiento de la Iglesia y llevó a los Apóstoles a llevar la Buena Noticia a todos los pueblos de la Tierra.

Luis Pizzutti SVD
(Sucesos, mayo-junio 2008 )