“Preciosa es la Vida entregada por la Misión”

La opción por Cristo no es una simple elección, sino un llamado que nos marca un camino a seguir; pues si bien “elegir” es consecuencia de la libertad arraigada en nuestra naturaleza humana y de hijos de Dios. No somos sencillamente nosotros los que optamos por Cristo, sino que ante todo hay un llamado, una invitación que el propio maestro nos hace: “ven y sígueme”; es decir con el “¡ven!” Jesús nos convoca a que seamos sus discípulos, nos expresa el deseo de que seamos sus misioneros, el mismo deseo que expresa en la cruz al exclamar “tengo sed” y ¿de qué tendrá sed nuestro Señor? Sed de que todos los hombres se salven y es aquí donde aparece la acción misionera, al intentar saciar esa sed que Cristo tiene de que cada criatura alcance la salvación y se sienta amado por su creador. Mientras que con el “¡sígueme!” completa su invitación manifestándonos que es necesario tomar un camino, su propio camino, y transitarlo como Él mismo lo recorrió anunciando, sirviendo y bendiciendo.

Así comenzó nuestro obrar misionero y nos acompañó el P. Erasmo Winga Beghu en la localidad de San Martín de Tours, a unos 12 kilómetros de la ciudad de Oberá, provincia de Misiones, donde unos 20 jóvenes provenientes de los municipios de El Soberbio, Aristóbulo del Valle, San Martín y Posadas, hacen propia la misión de Jesús y encarnan su llamado para animar a este pueblo con un mensaje de paz, amor y esperanza, pues ya lo decía San Arnoldo Janssen, “la mayor alegría que podemos brindar a los hombres de hoy, es darles a conocer la Buena Noticia de Cristo”.

Como el verdadero valor de la vida lo descubrimos dando la vida por los demás, el lema elegido fue “Preciosa es la vida entregada por la Misión” que nos recuerda que aquella opción por Cristo es hermosa e implica la plena disposición (entrega) física y espiritual.

Dicha Misión duró nueve días (del 6 al 15 de enero de 2012), constando de dos etapas: en la primera, se llevó a cabo la formación metodológica y espiritual de los misioneros a través de un retiro de dos días culminando con la Misa de Envío celebrada por Monseñor Santiago Damián Bitar, Obispo de la Diócesis de Oberá. Luego, al tercer día, se inició la segunda etapa, en la cual se desarrollaron las actividades propias que involucra la evangelización. Durante los siete días de Misión se realizaron múltiples actividades, como ser:

  • La visita a los hogares, con un mensaje para las familias a la luz de Colosenses 3,12-21, acompañada por una pequeña celebración y bendición del hogar. En estas visitas se intentó reflexionar sobre la orientación cristiana que la familia debe darle a su hogar, revistiéndose de amor como el perfecto lazo de unión. Quiénes visitaban las casas dejaban un tríptico con la imagen de la Sagrada Familia, una oración y la lectura mencionada; además, se entregaban rosarios obsequiados por Monseñor Bitar y se realizaba la bendición del hogar.
  • Celebraciones eucarísticas diarias con temas especiales, que van desde la creación y el pecado hasta la vida en comunidad, la opción por Cristo y la maternidad de María. Los mismos fueron desarrollados por los propios misioneros, quiénes antes del inicio de la Misa motivaban a los presentes con cantos de alabanza.
  • Animación misionera a jóvenes y niños con encuentros programados y temáticas especiales, juegos, cantos y anuncio de la palabra.

Junto a Cristo llegamos a 280 hogares de la comunidad, y al paso que abríamos caminos anunciando el Evangelio, compartíamos nuestras vivencias o simplemente lo que somos con aquellas personas que generosamente nos abrían las puertas, y al adentrarnos a las distintas realidades encontramos a muchas familias deseosas de experimentar el amor de Dios, e incluso niños y adultos carentes de sacramentos, lo cual derivó en la celebración de 21 bautismos, uno de los cuales se realizó en el oratorio del campo Nosiglia, a unos pocos kilómetros del pueblo, ¡nuevos hijos de Dios, hermanos de Cristo y miembros de la Iglesia! cosechó esta Misión.

Pero además, hubo otro gran logro para la Gloria de Dios, que es la conformación de un grupo misionero integrado por jóvenes de la comunidad, que con plena disposición y animados por la fuerza del Espíritu Santo, acompañaron a los misioneros incansablemente durante los días de Misión, e impulsados por esta experiencia desean perseverar en esta obra.

Fueron días de largas andanzas, trabajo y alegría, pero por sobre todo, fueron días de presencia y comunión en el amor trinitario que encarna nuestro carisma misionero; basta con ver esos rostros felices que expresan el ardiente sentimiento renovado de fe y esperanza.

A todos los que colaboraron con sus talentos, dones, oraciones y acciones para que esta Misión salga adelante, les decimos gracias de todo corazón, porque con cada gota de su amor la hicieron posible, pues “lo que hacemos es una gota en el océano, pero sin esa gota el océano no sería el mismo”.

José Bique, SVD
Secretario de Misiones ARE