Profundo análisis de la situación social P. Martín Weich SVD

Trabajos e iluminaciones en las Comisiones del X Congreso Eucarístico Nacional.

— Comisión Social —

CORRIENTES (02.09.04, por Mario Rubén Barboza). En la Escuela Normal de esta ciudad se están desarrollando las actividades del área social del X Congreso Eucarístico Nacional. Con cánticos y alabanzas de los congresistas de las diferentes diócesis del país se recibió al padre Martín Weich svd, quien fue el disertante principal de la jornada matutina. Reconciliación y Solidaridad fueron los temas de la exposición, que con cómicas diapositivas se ganó los aplausos reiterados de los presentes.

Al comienzo de la primer jornada intensa de trabajo por área se entonaron las estrofas del Himno Nacional Argentino al izar la Bandera Nacional, izándose también la del Congreso Eucarístico.

Luego, el padre Martín Weich comenzó su disertación con una frase contundente que conmovió al público y provocó merecidos aplausos: «un dicho popular dice que si queréis iluminar al mundo tenéis que ser electricista o bien hacerte cura, yo elegí ser cura».

La permanente atención y el cálido recibimiento crearon un clima ameno y de confianza. Las cuestiones sobre las que hizo hincapié, como el individualismo y la crisis social que vive el país, mantuvo muy atenta la mirada de todos, tanto que ni un murmullo por lo bajo se pudo escuchar.

Individualismo

«La fragmentación presente en este mundo globalizado llega también a nuestras familias, con agresiones y amenazando el núcleo central de la vida en sociedad. El acentuado individualismo provoca la falta de comunicación entre sus integrantes y provoca superficialidad e intolerancia. Sin protección a la minoridad y la intimidad familiar, los medios de comunicación entran irrespetuosamente en los hogares, contagiando de frivolidad y antivalores a la institución familiar». Estas palabras fueron en alusión a lo disgregada que está la sociedad Argentina, y además agregó que «la familia es la institución básica de la sociedad, y lo que se vive en la actualidad no es sólo una crisis económica sino una crisis moral que afecta a todos los seres humanos de este país».

«Me da pena lo dividida que está esta sociedad y la falta de respeto hacia nuestros ancianos que hoy en día son abandonados por sus familiares, muchos de ellos a veces piden que les coloquen la inyección letal porque ya están cansados de vivir así. Esto es fruto de la disgregación social y el acrecentado individualismo reinante».

El camino para superar la crisis actual de la Argentina

(Por Mario Rubén Barboza) Masiva concurrencia en la segunda jornada de comisión social del X Congreso Eucarístico Nacional, en la cual el disertante principal fue el padre Martín Weich. Los temas fundamentales giraron en torno a la responsabilidad de los ciudadanos argentinos como partícipes de la situación actual del país. Política, economía, educación, salud fueron las premisas sobre las que hizo reseña como necesidad para la creación de un Estado comprometido.

La solidaridad como cristianos es una de las cuestiones que preocupa hoy en día a todos los sectores de la sociedad actual, tanto al asumir la responsabilidad que le compete a cada uno, como así también la participación de todos en los deberes como verdaderos ciudadanos argentinos. En ese sentido el sacerdote Weich señaló que «el arduo trabajo de la iglesia a veces no consigue mitigar el acoso de la sociedad materialista, donde pocos son los que piensan en el prójimo y muchos los que trabajan en beneficio personal».

«Jesús con su amor preferencial hacia los pecadores, los enfermos y los marginados, ha revelado que el Padre considera importantes a todos los hombres al afirmar que la persona vale más que la comida o el vestido», pero no alcanzó con ello sino que agregó «el hombre, imagen viviente de Dios, vale por sí mismo y no por aquello que se sabe» con lo cual produjo una importante devolución de aplausos y bravos que ensordecieron el patio del establecimiento.

Al referirse al tema de política como uno de los recursos al alcance del hombre para transformar la realidad crítica que soporta la Nación Argentina, Weich no vaciló en proclamar la falta de ética de la clase gobernante «sabiendo que el bien de la República está íntimamente ligado a las cualidades de los representantes del pueblo, es preciso que ellos sean hombres capaces, eminentes en prudencia de juicio y honestidad de vida. Deben ser consecuentes en el decir y en el obrar, dotados de autoridad moral, y convencidos de que son representantes de todo el pueblo y no mandatarios de unos pocos. Deben huir de toda demagogia que, en vez de procurar el bien común, apunte sólo a la adhesión de los votantes. No deben emplear tácticas clientelistas, y todos debemos impedir que aquel que sepa mentir, más que nadie, junte más votos. Todo funcionario público debe comprender que nada mejor que decir la verdad en todo momento, y no según lo que indiquen las encuestas de opinión».

La construcción democrática

La democracia como forma de vivir en sociedad no podía estar ausente en una Comisión que tiene por objetivo reflejar todas y cada una de las falencias de la vida diaria. El padre Martín explicó una serie de premisas importantes que pueden ayudar a construir una plena democracia, que tanto les hace falta a los países latinoamericanos, entre ellas están, «evitar la corrupción administrativa, los distanciamientos de los liderazgos partidarios con relación a los intereses de las bases y las reales necesidades de la comunidad, evitar los vacíos programáticos y desatención de lo social y ético-cultural de parte de las organizaciones partidarias, promover los gobiernos elegidos por el pueblo que sean orientados al bien común, y por sobre todas las cosas impedir los clientelismos políticos y los populismos demagógicos». Todas estas palabras conmovieron a los presentes que no pararon de aplaudir hasta que se les pidió el silencio para continuar la exposición.

Tampoco se contuvo en el tono cuando hizo mención a los derechos humanos al decir, «los derechos humanos, tantas veces conculcados, merecen ser defendidos porque el hombre concreto, el preso, el sidoso, el extranjero, el indocumentado etc, merece ser preservado en su dignidad más profunda».

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Fuente: AICA, 02/09/04