¿Quién es mi prójimo?

YO ESTOY AQUÍ (15º Domingo C – Lc 10,25-37)

080716Por Marcelo Cattáneo svd

“¿Quién es mi prójimo?”… Que un doctor de la Ley haga esta clase de preguntas es similar a un médico preguntando qué es la enfermedad, o a un abogado dudando de lo que significa infringir la ley, o a un político no sabiendo responder a quién representa, o a un sacerdote declarándose ateo. La pregunta de este fariseo a Jesús, demuestra la incapacidad de descubrir el corazón mismo de la voluntad de Dios. Significa haber pretendido encerrar a Dios con preceptos y leyes, dejando de lado lo más preciado para Dios mismo, que es la vida del hombre.

La parábola es muy ilustrativa, pues ante la vida que corre riesgo de perderse totalmente a la vera del camino, la devoción y la pureza pasan de largo (en la figura del sacerdote), como también pasan de largo el cumplimiento y la rigidez (en la figura del levita). Sólo quien se sabe en los márgenes de la sociedad, puede acudir a rescatar la vida que aun palpita en la persona tirada, golpeada, abusada, descartada. Decirle a un judío que esa persona buena era un samaritano era lo mismo que darle una cachetada. Y Jesús lo hace no para golpear o herir sensibilidades, sino que lo hace para que su interlocutor despierte y reaccione. Así sucede al final del texto, cuando el doctor de la ley responde a su misma pregunta y Jesús lo anima: “Ve y haz tú lo mismo”.

En este año santo de la Misericordia, hemos sido invitados por el mismo Dios a conocer más de cerca su corazón, su deseo, su sueño para todos nosotros. Somos personas de fe, pero a veces necesitamos esta ‘cachetada’ de Dios para no acomodarnos a nuestros ritos, liturgias, oraciones y devociones, mientras que hay toda una multitud de seres humanos cuyas vidas están heridas, abusadas, golpeadas, descartadas. Mientras el sacerdote y el levita nos indican el camino hacia el templo, el samaritano nos señala al ser humano caído, en necesidad de ayuda. Los escrúpulos de aquellos dos son diametralmente opuestos a la compasión que siente el samaritano por la persona herida.

El Papa Francisco nos alienta a dejar de ser una Iglesia ‘encerrada’, escrupulosa, rígida, enferma, para transformarnos más en una Iglesia ‘en salida’, una Iglesia que es ‘hospital de campaña’, acogedora de quienes están heridos, golpeados, abusados, descartados. Una Iglesia que no se pregunta por ‘el prójimo’, sino que está motivada por la compasión preferencial hacia los últimos de esta sociedad.

Somos prójimos unos de otros. Hay mayor felicidad en cuidarnos mutuamente que en robarnos, estafarnos y agredirnos entre nosotros.


Recursos para acompañar la reflexión bíblica de esta semana

Servicio Bíblico Latinoamericano (Lecturas y comentarios para toda la semana, para descargar en formato de texto)
Haz tú lo mismo (José Antonio Pagola)
Sin prójimo no hay Dios que valga (Fray Marcos)
La Misión de Jesús (Vicente Martínez)
El teólogo listillo y el Buen Samaritano (José Luis Sicre)
Con entrañas de misericordia (Inma Eibe)
Éste es (Video semanal – Quiero ver)