Reconocer nuestros errores

YO ESTOY AQUÍ (2º Adviento A – Mateo 3,1-12 / Isaías 11,1-10 / Romanos 15,4-9)

En el Evangelio, Mateo nos habla de la conversión, de cómo Dios hará surgir un pueblo nuevo en el que la exigencia de la conversión constante sea para todos. Juan el Bautista inicia su ministerio con el pedido de arrepentimiento en cada uno de nosotros, es decir, todavía estamos a tiempo de cambiar el rumbo de nuestra vida. Sólo nos libraremos del pecado cuando lo reconozcamos y haya un verdadero deseo de renunciar a él. A veces ocurre que culpamos a otras personas de nuestros problemas y nos cuesta reconocer nuestros errores. Esta actitud nos lleva a negar la existencia del pecado y, por lo tanto, no podemos librarnos de él.

¿Por qué es necesario arrepentirse? Porque algo grande va a suceder, porque está por llegar el Reino de los Cielos. Es urgente esta preparación de las sendas del camino, preparar nuestro corazón, nuestra vida. Este cambio no debe ser una sola vez, sino continuamente como una obra infinita.

Además de arrepentirnos, es también necesaria una confesión verdadera. La confesión de los seguidores de Juan es pública como un reconocimiento verdadero de sus pecados. Y ese reconocimiento sólo se logra cuando estamos convencidos de que nos equivocamos.

Juan hace su llamado desde su lugar de profeta, anuncia la visita real desde lo sencillo en medio del desierto. La frugalidad en su alimento y en su vestimenta será una característica común con el tiempo que está por llegar. El hombre no necesita los excesos, sino lo necesario para vivir en ese tiempo y en el actual. El modo de vida de Juan confirma la lejanía del poder y la cercanía del pueblo para lograr su aceptación.

031216Se establece así una relación entre arrepentimiento, bautismo y confesión de pecados. El llamado al arrepentimiento produjo una manifestación del dolor interior, un pesar por haber pecado lo cual llevó a la gente a tomar el paso decisivo y público de ser bautizados confesando esos pecados. El bautismo se muestra como una acción comunitaria, social, participativa, y no individualista. Estos tres momentos son necesarios para prepararse ante la llegada de Jesús.

Pero este llamado no es sólo para algunos, sino también para aquellos que han vivido toda su vida como espectadores, sin reconocer al verdadero Señor. Juan nos pide una verdadera conversión, no es suficiente con practicar los ritos o cumplir con los sacramentos sino creemos verdaderamente en cambiar nuestra vida.

Sin arrepentimiento no es posible la salvación y la existencia de Juan indicó la preparación espiritual para la venida del Elegido. Quizás estos son los tiempos en que orientemos nuestras miradas hacia Jesús quien, con su ejemplo, desnudo de ambiciones como Juan, nos inspira esperanza y la certeza de que la conversión de nuestras vidas es posible.

Etelvina Amelia Tejerina
Parroquia San Cayetano, Palpalá-Jujuy


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Recursos para acompañar la reflexión bíblica de esta semana

Servicio Bíblico Latinoamericano (Koinonía) (lecturas y comentarios para toda la semana, para descargar en formato de texto)
Recorrer caminos nuevos (José Antonio Pagola)
El profeta ve más allá de las apariencias y descubre su ser (Fray Marcos)
Un camino para atravesar el desierto postmoderno (Martín Weichs svd)
Actos frente a palabras (Vicente Martínez)
Paraíso, conversión, acogida (José Luis Sicre)
Juan Bautista, ayer y hoy (Marifé Ramos)
Adviento, buen gobierno ¿Más fácil creer en Dios que en los buenos gobernantes? (Xabier Pikaza)
Tiempo de esperanza (Video semanal – Quiero ver)
Hoy clama mi voz (Video musical – Salomé Arricibita)