Responder por amor

YO ESTOY AQUÍ (3º Pascua C – Juan 21,1-19 / Hechos 5,27b-32.40b-41 / Apocalipsis 5,11-14)

En nuestro evangelio de hoy Jesús le pregunta a Pedro 3 veces «¿Me amas?» Esta triple pregunta y respuesta no implica que Jesús tenga dudas acerca de Pedro, sino que el amor de Pedro por Jesús es sincero y que él tiene el amor devoto por Jesús, que está en el corazón de todo verdadero discipulado.

Jesús quiere escuchar la respuesta de Pedro mismo. Luego Jesús le dice a Pedro que alimente a sus corderos (los miembros más débiles de la comunidad), que alimente a sus ovejas (las más fuertes) y que cuide de todas ellas. Este es el papel del pastor.

Este es un intercambio muy importante, porque nos revela cuál es la esencia del cristianismo. ¿No es cierto decir que el cristianismo es una persona, Jesucristo, y por eso se trata de nuestra relación con él y todo lo que implica? Entonces, ¿por qué voy a misa el domingo o por qué trato de guardar los mandamientos? ¿Es porque creo que puedo ir al infierno o que Dios me castigará, lo que no es cierto? ¿O es por mi relación con Jesús? Si es así, ¿con quién me relaciono el Jesús? ¿Quién es realmente Jesús para mí? ¿Qué tan bien lo conozco? ¿Puedo tener una relación profunda con alguien si no la conozco muy bien? ¿Cómo profundizo cualquier relación? ¿No es pasar tiempo con la persona y conocerla?

Por eso vino Jesús, para ofrecernos una relación personal profunda con Él. Quiere que seamos sus amigos como dice en el evangelio de Juan. En primer lugar, se revela a los 7 discípulos. Él está constantemente tratando de revelarse a nosotros mismos en los eventos ordinarios de cada día, a través de nuestros amigos, en la oración, etc. Si podemos ver a Jesús en esta luz como alguien que hace todo lo posible para invitarnos a su amistad, entonces podríamos querer ser sus discípulos no por una ley, sino simplemente porque nos gustaría.

El cristianismo nunca fue destinado a ser una religión de miedo y amenazas de castigo si no estuviéramos a la altura. Estaba destinado a ser una relación entre Jesús y nosotros y, entre Dios a quien Jesús reveló y nosotros. Las Leyes y los Mandamientos fueron dados para ayudarnos a evitar problemas. Al vivir de acuerdo con el sistema de valores de Jesús, a la misa, a la oración personal, a celebrar los sacramentos y a leer las Escrituras, profundizamos nuestra relación con Jesús.

Jesús invitó a los discípulos a una comida después de la captura de peces. Si pudiéramos entender y aceptar cuán apasionadamente e incondicionalmente nos ama Jesús, más responderemos por amor y no por miedo.

P. Juan Marcos Veloso svd
Colegio del Salvador – Jujuy