“Ser misionero no es un sacrificio sino un regalo que Dios me otorga”

Experiencia de Hugo Calis svd, verbita argentino que está prestando sus servicios misioneros en Tanzania, África.

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Hugo Calis svd

Con la gracia de saberme llamado a servir allí donde Dios y la Iglesia me necesitan, el 13 de febrero del año 2012 pisé suelo africano. Por primera vez respiraba el aire de mis sueños y me dejaba abrazar por la calidez y hospitalidad de su gente.

Kenia-Tanzania es una provincia joven que está en pleno proceso de crecimiento y como toda vida joven, con muchas preguntas, desafíos y anhelos para el futuro. El año pasado hemos celebrado 30 años de presencia verbita en el este africano y nos damos cuenta que estamos en un momento crucial, donde es necesario tomar decisiones importantes, que van a consolidar y asegurar nuestra presencia y misión en el futuro.

Si miramos al pasado, descubrimos que no han sido fáciles los primeros años. La SVD fue invitada por los obispos a trabajar en el interior del país lejos de la capital, en un área de minorías cristianas, donde había conflictos con las comunidades islámicas. Allí nos establecimos para apoyar el trabajo por la paz y reconciliación de las poblaciones. Después de un tiempo de trabajo arduo y con buenos frutos, nos establecimos en la periferia de Nairobi, la capital de Kenia, desde donde comenzó una lenta expansión con nuevas parroquias y centros pastorales, misión en las escuelas y universidades, además de facilitar medios para que gente carenciada pudiera tener el acceso a la salud y agua potable. Entre otras cosas, también varios cohermanos se animaron a colaborar en la atención y contención de refugiados.

Todo este enorme capital humano y material invertido no estuvo exento de conflictos y vaivenes, que en muchas ocasiones han ocasionado el quiebre, desilusión y abandono. Por tal motivo, muchos cohermanos han llegado a la provincia, pero al poco tiempo cambiaron de misión o regresaron a sus países de orígenes. Es por ello, que hoy existen contados con los dedos de una mano cohermanos de la primera generación, luego hay un gran bache y nos sumamos los jóvenes que hemos entrado a la provincia en la última década.

En el año 2002 y por continuas ofertas de algunos obispos de Tanzania, nos animamos a iniciar una nueva misión en la diócesis de Arusha, al norte del país, al poco tiempo esta se convirtió en el tercer distrito de la provincia Kenia – Tanzania. Actualmente somos 45 verbitas trabajando en Kenia-Tanzania, provenientes de diecisiete nacionalidades de las cuatro zonas de la congregación.

En Kenia trabajamos en siete parroquias, cuatro escuelas y un colegio que es propiedad de la congregación. Además, estamos a cargo del acompañamiento y atención pastoral en dos universidades. También, en Nairobi, tenemos tres casas de formación: aspirantado, postulantado y el juniorado intercultural de habla inglesa, abierto para todas las provincias de la congregación; actualmente los estudiantes superan una treintena.

En Tanzania trabajamos en cinco parroquias, tres en la periferia de la ciudad de Arusha y dos en el área rural entre las poblaciones Masai; entre estos últimos tenemos un hospital y estamos en tratativas de asumir la administración y conducción de un colegio con orientación técnica. También en el último centro pastoral que hemos asumido el año pasado, estamos construyendo una escuela. Tanzania en un país con regiones muy bastas, la diócesis de Arusha tiene mil kilómetros de norte a sur, es por ello que Propaganda Fide nos ofreció iniciar un vicariato apostólico entre las poblaciones Masai; después de mucho discernimiento asumimos el reto y estamos dando los pasos necesarios para formalizar este proyecto que abrirá una nueva etapa para la SVD en el este africano.

En cuanto a mi experiencia personal en estos cuatro años, ha sido muy rica, pues dos años estuve en Kenia y dos años en Tanzania. Esto me ha permitido estar en todos los distritos y tener una visión general de nuestra misión verbita, además de interactuar con todos los cohermanos. En mis inicios no dejó de haber desafíos, como aprender la lengua (primero inglés, luego swahili), entrar en la cultura y entender la dinámica de la provincia. Quizás mi condición de ser el único argentino y mis características personales, me jugaron a favor para aprender, valorar y asumir lo nuevo sin demasiados conflictos; siempre me he sentido valorado, escuchado y acompañado.

Antes de ir al África, siempre escuchaba que es una iglesia muy jerárquica y tradicional, hoy por hoy puedo decir que sí es verdad que es jerárquica y en muchos aspectos tradicional, pero por otro lado muy laical y festiva, con un tinte que la hace única. La fuerza que tienen los laicos es envidiable, organizados en comunidades eclesiales de base (CEBS), llevan adelante un sinnúmero de pastorales y movimientos. Por falta de sacerdotes, los catequistas y ministros de la palabra mantienen unidos las comunidades y ayudan al pueblo a celebrar.

Actualmente estoy trabajando en la última comunidad que hemos asumido los verbitas en las afueras de Arusha, en un asentamiento con gente que vienen de diferentes regiones del país. Allí somos dos los verbitas que hacemos de todo un poco, pasando por trabajos de arquitectura, construcción, funerales, sacramentos, enfermería, chofer, cocinero, profesor, etc. Además de la construcción del templo parroquial, estamos construyendo una escuela, todo con mucho esfuerzo de la gente local, que se organiza para juntar fondos con diferentes iniciativas que nosotros apoyamos, así toda la comunidad se suma y se ve implicada en el proyecto. El agua es un problema en la región, hicimos dos perforaciones de 110 y 120 metros respectivamente y no conseguimos agua, esto nos dejó un poco bajoneados porque sin agua se hace muy difícil la vida. No obstante, seguimos trabajando y como alternativa construiremos aljibes para recolectar agua de lluvia en los meses que llueve, que son entre marzo y mayo.

Si bien allí estoy muy bien, feliz con el trabajo que vamos llevando adelante, mi presencia no sé si será por mucho tiempo más en Tanzania, pues también respondiendo a las necesidades de la congregación en la provincia, muy pronto iré a trabajar en la formación inicial, que por supuesto, planteará nuevos retos y desafíos para mi vida religiosa y misionera.

Hugo Calis svd
Tanzania-África