Ser solidario: un misionero en Filipinas

Marcelo Cattáneo SVD

Marcelo Cattáneo es un misionero santafesino que trabaja en Filipinas desde hace trece años y está fuertemente comprometido en la defensa y ayuda a jóvenes victimas de las mafias de la prostitución. Ser solidario, para Marcelo, significa comprometerse para eliminar todo tipo de injusticia y maltrato a las personas.

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Llegué a Filipinas en 1995, es decir que ya llevo 13 años, en Cebú, la región del sur. Al principio estuve en pastoral parroquial y empecé a comprometerme con el apostolado bíblico. Me encargo de la animación bíblica y al mismo tiempo, por necesidad de personal, mi superior me pidió integrar el equipo de administración de las ONG que ya funciona desde hace unos cinco años y con la cuál, coordinamos diversos proyectos de desarrollo y promoción humana, orientados sobre todo a jóvenes marginados. Con respecto a la situación del país, continuamos en democracia, una democracia que no se interrumpió desde la caída del dictador Marcos, que cayó con la famosa rebelión del pueblo filipino. La situación económica está mejorando y el turismo es la primera gran entrada de divisas. La segunda es el dinero que los filipinos del exterior envían a sus familias ya que esto es favorecido por el gobierno. La exportación es mínima, principalmente frutas y madera. Lamentablemente hay una minoría que se enriquece con las medidas económicas mientras que la mayor parte de la población pasa hambre. La Iglesia sigue teniendo una gran influencia en este país mayoritariamente católico, pero está actualmente dividida. Cuando se restableció la democracia teníamos una Iglesia más unida y más coherente con lo que predicaba. Hoy día tenemos una Iglesia más pasiva, pero una Iglesia poco profética y yo diría alejada del pueblo. En las ciudades, la Iglesia sigue siendo de corte colonial y tradicional, con una pastoral sacramentalista. Incluso cuando se habla de CEB, es sólo una pantalla que maquilla otra estructura de Iglesia.

Filipinas es un país católico. ¿Cuál es la misión SVD en Filipinas hoy?

En ciertas provincias como Mindanao, tenemos una Iglesia más joven y dinámica, en diálogo interreligioso con los musulmanes, especialmente en el sur de Mindanao. Es un trabajo interesante, porque tenemos misioneros que animan talleres de diálogo interreligioso musulmano-cristiano y se constituyen grupos mixtos de agentes comunitarios de paz. En lo que se refiere al Apostolado Bíblico, organizo talleres de formación con 7 folletos que abarcan una formación de 3 años. Este programa ha sido aceptado por 3 diócesis en Mindanao y una parroquia en la ciudad de Cebú City. Cuando contemos con todo el ciclo impreso, podremos ofrecerlos en las librerías y despertar una mayor difusión entre los fieles. Como está bíblicamente bien fundamentado y su lenguaje es sencillo, hasta ahora tiene una buena aceptación entre la gente. Creo que la congregación debería acercarse más a la gente, a aquéllos que necesitan de la Buena Noticia. Pero Buena Noticia no como discurso litúrgico, sino como testimonio y presencia en medio de esa gente que lo necesita. Es justamente donde más ausente está la Iglesia; en esa realidad. Por eso, hablar de misión para mí no es tanto hablar de anuncio (eso ya se hace), sino de presencia y testimonio en esas necesidades marginales. Nosotros también como SVD deberíamos salir de la pastoral corriente para ayudar a esta gente a través de las dimensiones características. Así podríamos dar un aporte legítimo y genuino a la Iglesia local.

¿Qué tipo de proyectos coordina la ONG?

Esta ONG surgió con un verbita alemán que comenzó a misionar hace 20 años en los basurales de la periferia de Manila y en los barrios de luz roja donde se ejerce la prostitución para turistas extranjeros. Este cohermano comenzó a ayudar a prostitutas a encontrar otra forma de ganarse la vida. Fundó hogares para protegerlas de sus caficios, cuando ellas intentaban salir de la red de prostitución. Fundó, también, hogares para chicos de la calle donde podían tener acceso a la educación y a un acompañamiento. De todas estas iniciativas surgió esta ONG como una entidad coordinada por la congregación y un equipo de laicos que engloba todos los proyectos citados anteriormente. Somos dos verbitas que trabajamos en el Consejo de Administración y hay otros 3 verbitas que están en el Consejo Directivo, pero todos los otros miembros son laicos profesionales. En estos momentos tenemos proyectos (junto a otras 5 ONG) para detener el tráfico humano. Otro proyecto es para los niños de la calle. También hay proyectos de viviendas, de apoyo escolar desde el jardín de infantes hasta el terciario (hay más de 700 niños y jóvenes becados). También hay iniciativas para apoyar a cooperativas y hay otro proyecto de formación política de los laicos y formación para campesinos sobre métodos de gestión y administración de sus chacras.

El tema de las redes de prostitución… ¿no es peligroso? ¿No recibieron amenazas?

Nosotros establecemos contacto con estas chicas, pero nunca intentamos rescatarlas directamente porque sabemos justamente que hay toda una red mafiosa. El tema de la prostitución comienza ya en las barriadas y cuanto más exótica es la chica, más alto es el precio por ella. Lo que buscan los turistas son bellezas vírgenes y exóticas y una chica así puede ser vendida en unos U$ 1200 y hay turistas como grandes comerciantes chinos que buscan este tipo de jóvenes porque en su creencia tener sexo con una virgen los rejuvenece. Entonces están dispuestos a pagar cualquier precio. Es un crimen que está infiltrado hasta las raíces de la sociedad. Esto prueba que la misión en Filipinas aún tiene sentido, porque se trata de anunciar el reino de Jesús, un reino de Justicia, de paz y de igualdad para todos.

Marcelo Cattáneo SVD

(Fuente: “Misiones en el Mundo” Nº 77)