Taller para Animadores de la Palabra

Los sábados 01, 08 y 15 de junio realizamos en el Centro Educativo Cristo Rey (Córdoba) un taller de formación para animadores de la Palabra de Dios. Fueron aproximadamente 30 los participantes de diferentes Comunidades de nuestro Distrito de Córdoba (parroquias San Pedro, Cristo Rey y Colegio), y algunos de parroquias vecinas.

Junto con Silvia Rodríguez animamos el taller centralizado en la formación de Círculos Bíblicos: ¿Qué es un Círculo Bíblico y cuál es su misión? ¿Cómo animar y coordinarlo? ¿Cómo preparar un encuentro con la Palabra? ¿Qué herramientas y metodologías podemos emplear de acuerdo a la realidad de los participantes? ¿Cómo releer la Biblia desde nuestra vida cotidiana y desde el contexto socio-eclesial y cultural? ¿Cómo acompañar el caminar de los Círculos desde la coordinación y el proyecto pastoral?

Profundizamos la práctica de la Lectura Orante a partir del Evangelio de los domingos y también el método de Carlos Mesters empleado en sus libros sobre los Evangelios. A partir de la práctica y desde las experiencias que cada uno tenía fueron surgiendo los interrogantes, aportes, desafíos, perspectivas, posibilidades.

Algunos ya poseen un caminar bíblico en grupos bíblicos que se encuentran semanalmente o cada quince días. Otros, comparten la Palabra en sus espacios pastorales, o están motivados para comenzar con esta propuesta.

El mismo taller fue realizado el 15, 16 y 17 de marzo en Cutral Có (Neuquén), organizado por Carina Fre, Carmen, Claudia, el P. Jesús y Juan S. Al igual que en Córdoba, las/os animadores quedaron en encontrarse cada dos meses para evaluar, discernir y fortalecer el caminar de cada Círculo y poder canalizar las inquietudes, propuestas y responder a las dificultades.

Se busca abrir espacios donde se pueda en Comunidad compartir, orar, nutrirse y comprometerse a la luz de la Palabra de Dios, fortaleciendo la espiritualidad en el seguimiento de Jesús y el compromiso ciudadano allí donde viven: “Las Comunidades cristianas que nacen de la Palabra de Dios y del poder del Espíritu Santo y se alimentan de esa misma Palabra y de los Sacramentos deben desarrollarse de tal manera que lleguen a ser signos de la presencia liberadora del Señor y de un nuevo modo de vivir. Por el ministerio de la Palabra y de los Sacramentos, queremos acompañar a las Comunidades en este proceso de crecimiento” (Const. 108).

Miguel A. Armada SVD