Toda entrega es signo de Vida

YO ESTOY AQUÍ (Domingo de Ramos – Lc 22,14-25,56)

Por Susana Arrospide

EL Domingo de Ramos nos introduce en la celebración de la Semana Santa. Recordamos la entrada triunfal de Jesús en Jerusalén, entre cantos de júbilo palmas y ramos de olivos.

Fue una multitud que no sabía el camino doloroso que Jesús recorrería. Una multitud presente en el domingo de Ramos, pero ausente en los días de la pasión y en el gozo de la resurrección. Consciente de los riesgos que afrontaban Jesús y sus atemorizados discípulos, se dirigían hacia la capital de su patria para anunciar allí la llegada del Reino de Dios al pueblo y autoridades Judías.

Podemos preguntarnos cuál es el sentido que tiene todo esto para nosotros hoy. En primer lugar recordar que por la fe y el bautismo hemos aceptado a Jesús como Rey y nos hemos comprometidos a trabajar por la extensión de ese reino en los corazones de los hombres y mujeres de nuestra generación. Aceptar en este día un ramo significa confesar la universalidad de ese reino, tanto en lo que refiere a la extensión, todo el mundo, como a su vigencia.

El ramo significa nuestra disposición de seguirlo con generosidad y constancia por un camino que muy pronto encontrará el sufrimiento y la muerte, como paso hacia la resurrección y la gloria. También nuestros ramos expresan nuestra fe en el tiempo final de Cristo.

A veces en estos días los templos se llenan de gente que viene a cumplir o a buscar un ramo que los proteja y nosotros no podemos evitarlo, pero sí podemos dejar en claro que lo importante es el compromiso con el Señor.

Podemos reflexionar cuántas veces dejamos a Jesús solo en nuestras vidas, igual que la actitud de la gente que lo aclamó en su entrada y luego no estuvo presente en su pasión. Pensemos cuántas veces cerramos nuestro corazón a la palabra de Dios, a sus mandamientos, al compromiso que tenemos como bautizados.

Reflexionemos si somos capaces de llevar la palabra de Dios a nuestros vecinos, familia. Si somos parte de una comunidad cristiana activa que se compromete a servir en nuestra Parroquia, comunidad, en nuestro trabajo.

Al llevar un ramo a nuestra casa, recordemos nuestro compromiso como bautizado.

Susana Arrospide
Parroquia Sagrado Corazón de Jesús
Picun Leufú – Neuquén