Un sacerdote en medio de la basura en Filipinas

Heinz Kulüke es un Misionero del Verbo Divino que vivió desde 1986 en Filipinas, donde ayudó a las personas que viven en los vertederos (basurales). En 2012 fue electo Superior General de los Verbitas.

“Un sacerdote en el vertedero” es la historia de Heinz Kulüke SVD, diríamos mejor, la hermosa e impresionante historia de Kulüke, un sacerdote que ha ayudado a quienes viven de la basura en Filipinas. Realmente noble. Él dice, riéndose, que está un poco loco.

Hace 20 años, cuando Heinz Kulüke acababa de llegar a Filipinas para dar clases de filosofía, un estudiante le contó que había gente que vivía en los basurales. Eso despertó su curiosidad. Y lo que encontró a las afueras de Cebú, le estremeció: cientos de familias habían levantado sus casas entre basuras pestilentes. Los niños vivían completamente expuestos a los peligros del basural. Al recordarlo, este sacerdote de 56 años explica que se sintió obligado a actuar ante tanta miseria. Cada día, después de dar clases, el padre Kulüke se dirigía al basurero. Igual que las gentes que vivían allí, se dedicaba a buscar materiales reutilizables. Los habitantes del lugar se quedaron muy sorprendidos y no tardaron en depositar su confianza en este singular alemán. A su vez, el sacerdote los fue convenciendo para que mandaran a sus hijos a la escuela. Él mismo se ocupaba de ir a buscarlos cada día.

El compromiso inicial de este misionero dio lugar a una organización que hoy gestiona jardines de infancia, proyectos de viviendas y centros de rehabilitación para niños de la calle y prostitutas. Aún así, Kulüke no deja de compartir con la gente cada minuto de su tiempo libre. Sigue oficiando misas en el basural, visita a los niños de la calle y, por las noches, recorre los barrios de las prostitutas para liberar a las menores de edad de las garras de los proxenetas. “Todo encuentro con los desamparados es un encuentro con Dios”, dice el alemán para explicar su motivación.

El padre Kulüke es misionero de la Congregación del Verbo Divino. En el verano de 2012, sus hermanos de congregación lo eligieron Superior General. Está a cargo de 6.000 misioneros y gestiona la dirección de la congregación basándose en su experiencia. “Para mí, lo importante en un misionero no es su obediencia, sino su disposición a hacerse responsable de la gente”, reza su doctrina.

Fuente: Cuestión de Fe – DW Alemania