Vayan a contar lo que ustedes oyen y ven

YO ESTOY AQUÍ (3º Adviento A – Mateo 11,2-11 / Isaías 35,1-6.10 / Santiago 5,7-10)

En estas lecturas, la liturgia tiene la característica de anunciar a los creyentes la Alegría. Por qué en esta alegría, Dios nos da la seguridad de que salva nuestras vidas a cada paso, cada día, hoy, mañana y siempre. Nuestras vidas y la vida de nuestro prójimo. Expresada en la oración, las aclamaciones, los cantos, la atención del corazón y la alegría de nuestra fe.

Al llegar la liberación de Israel, el Señor nos pide que seamos fuertes y no temamos, porque allí esta Él, que ya viene la liberación. ¡Él viene a salvarnos! ¿Podemos esperar una palabra mejor que esta?

Santiago nos dice en esta lectura: “tengan paciencia hasta que llegue el Señor”. Miren “como el sembrador espera el fruto precioso de la tierra, aguardando que caiga las lluvias del otoño y primavera”. Tomando como ejemplo de fortaleza y paciencia a los Profetas que hablaron en nombre del Señor.

Para conocer los signos mesiánicos y las obras del Reino, Juan el Bautista envió a algunos de sus discípulos para preguntarle “¿Eres tú el que tenía que venir o debemos esperar a otro? El Señor les responde “vayan a contar a Juan lo que ustedes oyen y ven: los ciegos ven y os paralíticos caminan, los leprosos son purificados y los sordos oyen, los muertos resucitan y la buena Noticia es anunciada a los pobres. ¡Feliz aquel para el que yo no sea motivo de tropiezo!”

¿Podremos comprometernos a llevar a alguna buena persona, a alguna buena familia, un modo para vivir en la alegría de la buena noticia del Señor?

Esmeralda Gallardo
Parroquia Ntra. Sra. del Rosario de Pompeya – Santa Fe